sábado, 14 de agosto de 2010

¿EXISTIÓ JESÚS? ESCRITOS DURANTE LA VIDA DE JESÚS (Parte 9 de 16)


Lo más revelador de todo, no viene de lo que las personas escribieron más tarde sobre Jesús sino lo que la gente no escribió sobre él. Considere que ni un solo historiador, filósofo, escribiente o seguidor que vivió antes o durante la supuesta vida de Jesús jamás lo menciona!
Si en efecto, los Evangelios muestran una mirada histórica a la vida de Jesús, entonces si algo queda claro de manera prominente dentro de esas historias es que las personas aseguraban que Jesús era conocido ampliamente, no solo por una gran multitud de seguidores, sino también por grandes sacerdotes, el gobernador romano Pilato, y Herodes quien dice haber oído de “la fama de Jesús” (Mateo 14:1). Sólo hay que leer Mateo 4:25 donde se afirma que “Lo siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán”.
Los evangelios mencionan, incontables veces, la gran multitud que seguía a Jesús y los montones de gente que se congregaban a escucharlo. Tanta era la gente que se congregaba a escucharlo que Lucas 12:1 dice que “millares de personas se habían juntado, hasta el punto que unos a otros se atropellaban”. Lucas 5:15 dice que “su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírlo”. La persecución de Jesús en Jerusalén llamó tanto la atención que todos los sacerdotes y escribas, incluyendo el sumo sacerdote Caifás, no solo lo conocían sino que ayudaron en su supuesta crucificción (ver Mateo 21:15-23, 26:3, Lucas 19:47, 23:13). La multitud de personas veía a Jesús no solo como un maestro y un curador milagroso, sino como un profeta (Mateo 14:5).
Entonces tenemos los evangelios que describen a Jesús como famoso ampliamente, un profeta y sanador, con grandes multitudes de personas que lo conocían, incluyendo a los más grandes sumos sacerdotes Judíos y a las autoridades Romanas de esa área, ¿y ni una sola persona registra su existencia durante su vida? Si los pobres, los ricos, los políticos, los sumos sacerdotes, y los escribas sabían sobre Jesús, ¿quién no sabría de él?
Luego tenemos un evento astronómico muy particular que hubiera atraído la atención de cualquiera interesado en los “cielos”. Según Lucas 23:44-45, ocurrió que “Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. El sol se oscureció y el velo del templo se rasgó por la mitad”. Sin embargo ni una sola mención de dicho evento eclíptico de 3 horas fue jamás registrado por alguien, incluyendo a los astrónomos y astrólogos, en cualquier parte del mundo, incluyendo a Plinio El Viejo y Séneca quienes registraron eclipses de otras fechas. Nótese también que, por razones obvias, los eclipses no pueden ocurrir durante una luna llena (las pascuas siempre se celebran durante lunas llenas). Tampoco una sola persona contemporánea escribe sobre el terremoto descrito en Mateo 27:51-54 cuando la tierra tembló, las rocas se partieron y las tumbas se abrieron.
Mateo 2 describe a Herodes y a todo Jerusalén como preocupados por la adoración del niño Jesús. Entonces lo que hizo Herodes fue asesinar a todos los niños de Belén. Si hubiera ocurrido un infanticidio de dicha magnitud, ¿por qué nadie escribió sobre ello?
Algunos defensores intentan escaparse de esta problemático asegurando que no vivían historiadores capaces durante ese periodo, o por la falta de educación de las personas que podían escribir, o aun más tonto, la escacés de papel fue la razón por la que nadie hizo registro alguno de su “salvador”. Pero el área y los alrededores de Jerusalén de hecho sirvieron como centro educativo y de registro histórico para los Judíos. Los Romanos, claro, mantenían también muchos registros.
Más aún, los evangelios mencionan escribas muchas veces, no solo como seguidores de Jesús sino que los escribas estaban conectados con los sumos sacerdotes. Y en cuanto a historiadores, vivían muchos durante ese tiempo que tenían la capacidad de registrar, no solo rumores insignificantes, sino eventos significativos, especialmente de una secta religiosa que llamó tanto la atención popular mediante un supuesto famoso y criticado Jesús.
Tomen, por ejemplo, las obras de Filo Judeo cuyo nacimiento ocurrión en el 20 A.E.C. y murió en el 50 E.C. El vivió como el más grande filósofo e historiador Judío-Helenístico de la época y vivió en un área de Jerusalén durante la supuesta vida de Jesús. Escribió recuentos detallados de los eventos Judíos que ocurrieron en las áreas circundantes. Sin embargo ni una vez, en todos sus volúmenes de escritos, leemos un solo recuento de un Jesús “el Cristo”. Ni tampoco encontramos ninguna mención de Jesús en los escritos de Séneca (4? A.E.C. – 65 E.C.), ni del historiador Plinio El viejo (23? – 79 E.C.).
Si en realidad existió un Jesús tan conocido como los evangelios aseguran, ¿algún lector aquí piensa que es razonable que, como mínimo, la fama de Jesús no hubiera llegado a los oídos de uno de estos hombres?
Sorprendentemente, no tenemos ni un solo escritor Judío, Griego o Romano, incluyendo aquellos que vivieron en el Medio Oriente, mucho menos en otras partes del mundo, que jamás mencione a Jesús durante su supuesta vida. Esto parece bastante extraordinario, y encontrarás pocos defensores Cristianos que se atrevan a mencionar este vergonzoso hecho.
Para ilustrar esta extraordinaria ausencia de literatura sobre Jesucristo, imagina revisar literatura del siglo 19 buscando a un Abraham Lincoln pero incapaz de encontrar una sola mención de él en algún escrito en la tierra hasta el siglo 20. Sin embargo, los defensores Cristianos e “historiadores” Cristianos quieren que creas un Jesús verídico sin tener la más mínima evidencia y quieren que confíes en habladurías escritas mucho después de su supuesta vida.
Considerando que la mayoría de los Cristianos creen que Jesús vivió como Dios sobre la tierra, el Todopoderoso ofrece un vergonzoso ejemplo en explicar su existencia. Pensarías que un Creador pudiera al menos tener la habilidad de dejar un poco de evidencia sólida.

Fuente: Dios es Imaginario-www.diosesimaginario.com

¿EXISTIÓ JESÚS? FALSIFICACIONES, FRAUDES, Y FICCIONES (Parte 8 de 16)


Como la mente religiosa recae sobre creencias y fe, la persona religiosa puede heredar una dependencia sobre cualquier información que apoye una creencia y que incluya historias fraudulentas, rumores, información no confiable, y ficciones, sin la necesidad de revisar fuentes, o de investigar la confiabilidad de la información. Aunque cientos de aseveraciones fraudulentas existen sobre Jesús, presentaré solo tres ejemplos que parecen tener vida propia y se han propagado a través de la comunidad religiosa y especialmente en internet.
El Manto de Turín.
Muchas personas “de fe” creen que el manto representa la verdadera tela en la que Jesús fue sepultado y aseveran que la imagen sobre esa tela representa una imagen real “fotográfica” dejada ahí por el cuerpo crucificado.
La primer mención del mando viene de un tratado (escrito o dictado) por Geoffroi de Charny en 1356 quien dice haber poseído la tela (ver The Book of Chivalry of Geoffroi de Charny). Después, en el siglo 16, de pronto apareció en una catedral en Turín, Italia. (Nótese que miles de supuestas reliquias de Jesús han aparecido en catedrales en todo Europa, incluyendo la madera de la cruz, cálices, sangre de Jesús, etc. Estos artefactos se probaron populares y sirvieron como un próspero instrumento comercial que llenó de dinero las canastas de las iglesias).
Tristemente, muchas personas de fe creen que en realidad existe evidencia científica que respalde sus creencias en la autenticidad del manto. Considerando como los defensores del Manto usan las palabras, “ciencia”, “hecho” y “auténtico”, sin justificación científica real, e inclusive incluyen a pseudo-científicos (sin mencionar la palabra “pseudo”) a testificar a sus conclusiones, no debería ser sorpresa que una persona de fe no cuestionara su información y sus motivos. Programas de televisión también han aparecido que defienden la autenticidad del manto. La ciencia, sin embargo, no opera mediante programas de televisión que tienen un interés comercial y no tiene ningún interés por engañar al público.
Expertos alrededor del mundo consideran a la tela de lino de 4.5 metros de largo, que ha estado en la catedral de Turín desde 1578, como una falsificación gracias a las pruebas de fechado por carbono realizadas en 1988. Tres laboratorios independientes de fechado por radiocarbono en Zurich, Oxford y la Universidad de Arizona dieron un rango de resultados de origen del manto de entre 1260 – 1390 E.C. (consistente con la época de la aseveración de Charny de su posesión). Joe Zias de la Universidad Hebrea de Jerusalén llama al manto una falsificación incuestionable. “No solo es una falsificación, sino es una mala falsificación”. El manto en realidad muestra a un hombre cuyo frente mide 5 centímetros más que su espalda y cuyas manos alargadas y brazos indican que pudo sufrir de gigantismo si es que vivió. (También leer Inquest On The Shroud Of Turin: Latest Scientific Fidings de Joe Nickell).
Walter C. McCrone, et al, (ver Judgment Day For The Shroud Of Turin) descubrió ocre rojo (un pigmento encontrado en al tierra y usado ampliamente en Italia durante la Edad Media) en la manta que forma la imagen del cuerpo, y también pintura de vermilio, hecha de sulfuro merúrico, para representar sangre. Los descubrimientos científicos revelan que el manto es en realidad una pintura del siglo 14, no una tela de dos mil años con la imagen de Cristo. Otra señal reveladora, es que ningun escolar Bíblico o científico (con credibilidad), cita al manto de Turín como evidencia para un Jesús histórico.
El Ataud de Santiago
Inclusive muchos teólogos se creyeron este fraude. La edición de Nov./Dic. 2002 de Arqueología Bíblica (Biblical Archaeology Review) anunció un artículo de “exclusiva mundial” sobre evidencia de Jesús escrita en piedra, aseverando que habían encontrado el osario de “Santiago, Hermano de Jesús” en Jerusalén. La historia explotó en las noticias y apareció ampliamente en televisión y periódicos alrededor del mundo.
Interesantemente, anunciaron el descubrimiento como “la referencia histórica más antigua de Jesús jamás encontrada”. Ya que afirmaban que la escritura en la caja era de alrededor del 70 E.C., lo cual inclusive estaría de acuerdo con esta tésis (de que no existe evidencia contemporánea de Jesús). (Nótese que aunque el escrito de la caja se hubiera probado auténtico, no proveería de evidencia para Jesús simplemente porque nadie sabía quién lo escribió o por qué. Solo mostraría la primer mención indirecta de un supuesto Jesús y no serviría como evidencia contemporánea simplemente porque no existió sino hasta mucho después de la supuesta muerte de Jesús).
Sin embargo, la aseveración de autenticidad de la caja de entierro de Santiago, se probó particularmente vergonzosa para la revista Arqueología Bíblica y para quienes lo creyeron sin cuestionarlo. Sólo unos cuantos meses después, arqueólogos determinaron que la escritura era una falsificación (y bastante obvia) y descubrieron al responsable quien fue arrestado (verBone box linked to Jesus is a fake y A fake? James Ossuary dealer arrested, suspected of forgery).
Lamentablemente, las noticias sobre el fraude nunca estuvieron a la par con la euforia de las numerosas publicaciones del descubrimiento y muchas personas siguen creyendo esta historia como verdad hasta hoy.
Cartas de Poncio Pilato
Esto sería algo extremadamente gracioso si no fuese por los trágicos resultados que pueden ocurrir al creer en ficción: muchos fieles (especialmente en internet) tienen una fuerte creencia de que Poncio Pilato en realidad le esribió cartas a Séneca en Roma en donde menciona a Jesús y sus supuestas curaciones milagrosas.
Considerando la falta de interés de investigación de la mente religiosa, sería interesante al lector crítico que la fuente principal de las cartas de Pilato viene del libro de 1928 de W.P. Crozier llamado “Cartas de Poncio Pilato: Escritas Durante Su Gobierno de Judea a su Amigo Séneca en Roma“. El libro cita a Cozier como el editero como si representase a un estudioso quien editó las cartas de Pilato. Bueno, por el título al menos parece que Pilato escribió algunas cartas no? Sin embargo, desconocido o ignorado por los fieles sin criterio, este libro representa la primer novela de Crozier, un recuento ficticio de lo que el penso que Pilato hubiera escrito.
Durante su primer publicación, nadie creyó que esta novela representaba hechos y reseñas de aquellos tiempos revelaban que era una obra de ficción.
Crozier, un editor de periódicos, estudió en la Universidad de Oxford y mantuvo un interés en Latín, Griego y la Biblia. Escribió esta novela como si representase cartas escritas por Pilato. Por supuesto que ningún estudioso citaría esto como evidencia porque no existe ninguna carta de Pilato a Séneca, y Séneca nunca menciona a Jesús en alguno de sus escritos.
La creencia en las cartas de Pilato representa una de las creencias de moda más interesantes como evidencia de Jesús, sin embargo, también revela como los mitos, las falsificaciones y las ficciones pueden influir y entrar en el pensamiento religioso. A cientos de años de hoy, los recuentos ficticios de Crozier pudieran terminar siendo tan “confiables” como hoy lo son los evangelios.

Fuente: Dios es Imaginario-www.diosesimaginario.com

¿EXISTIÓ JESÚS? FUENTES NO CRISTIANAS (Parte 7 de 16)


Virtualmente todas las otras aseveraciones de Jesús vienen de fuentes fuera de las escrituras Cristianas. Sin embargo, devastador para los argumentos de los Cristianos, es que todos estos otros recuentos vienen de autores que vivieron después de la supuesta vida de Jesús. Ya que no vivieron durante la vida del Jesús hipotético, ninguno de estos recuentos sirve como evidencia válida.
Flavio Josefo, el historiador Judío, fue el primer no-Cristiano en mencionar a Jesús. Aunque muchos estudiosos piensan que los cortos recuentos de Josefus sobre Jesús (en Antigüedades) vinieron de interpolaciones perpetradas por un padre de la Iglesia (muy probablemente, Eusebio), el nacimiento de Josefus en el 37 E.C., tiempo después de la supuesta crucificción de Jesús, lo pone fuera del rango de recuentos presenciales. Más aun, escribió Antigüedades en el 93 E.C., ¡después de los primeros evangelios escritos! Por lo tanto, inclusive si sus recuentos de Jesús vinieron realmente de su propia mano, su información solo sirve como habladurías.
Plinio El Joven, un oficial Romano, nacido en 62 E.C. Su carta sobre los Cristianos sólo muestra que obtuvo su información de los mismos creyentes Cristianos. De cualquier manera, su fecha de nacimiento lo pone fuera del rango de testigos presenciales.
Tácito, el nacimiento del historiador Romano en el año 64 E.C., lo pone bastante después de la supuesta vida de Jesús. Hace una breve mención de un “Cristus” en sus Annales (Libro XV, Sec. 44), el cual escribió alrededor del 109 E.C. No da ninguna fuente para su material. Aunque muchos han disputado la autenticidad de la mención de Tácito de Jesús, el hecho mismo de que su nacimiento haya sucedido después del supuesto Jesús y haya escrito Annales durante la formación del Cristianismo, muestra que sus escritos solo pueden proveernos de recuentos de habladurías.
Setonio, un historiador Romano, nacido en 69 E.C. menciona a un “Crestus”, un nombre común. Los defensores asumen que “Crestus” significa “Cristo” (una aseveración bastante cuestionable). Pero inclusive si Setonio quiso decir “Cristo”, eso no dice nada sobre un Jesús terrenal. Igual que los otros, el nacimiento de Setonio ocurrió bastante después del supuesto Jesús. Una vez más, solo habladurías.
Talmud: Increíblemente algunos Cristianos usan breves porciones del Talmud (una colección de leyes religiosas Judías, incluyendo comentarios sobre el Torah), como evidencia de Jesús. Ellos aseveran que Yeshu (un nombre común en la literatura Judía) en el Talmud se refiera a Jesús. Sin embargo, este Jesús, según Gerald Massey, en realidad describe a un discípulo de Jehoshua Ben-Perachia al menos un siglo antes del supuesto Jesús Cristiano. (Massey). Sin importar como uno interprete esto, el Talmud Palestino fue escrito entre el 3er y 5to siglo E.C., y el Talmud de Babilonia fue escrito entre el 3er y 6to siglo E.C., ¡al menos dos siglos después de la supuesta crucificción! En el mejor de los casos sirve solo como una leyenda controversial tanto Cristiana como pagana; no hay manera de que sirva como evidencia de un Jesús histórico.
Defensores Cristianos usan en su mayoría las fuentes antes descritas como fuentes de su “evidencia” de Jesús porque creen que representan las mejores fuentes externas. Todas las otras fuentes (Cristianas y no-Cristianas) vienen de fuentes aun menos confiables, algunas de las cuales incluyen: Mara Bar-Serapion (alrededor del 73 E.C.), Ignacio (50 – 98? E.C.), Polycarpo (69 – 155 E.C.), Clemente de Roma (? – circa 160 E.C.), Justin Martyr (100 – 165 E.C.), Luciano (alrededor del 125 – 180 E.C.), Tertulliano (160 – ? E.C.), Clemente de Alejandría (? – 215 E.C.), Origen (185 – 232 E.C.), Hipólito (? – 236 E.C.), y Cypriano (? – 254 E.C.).
Como se puede ver, todas estas personas vivieron tiempo después de la supuesta muerte de Jesús. Ninguno de ellos provee recuentos presenciales, todos ellos simplemente repiten habladurías.
Como pueden ver, los defensores Cristianos se avergüenzan a sí mismos cuando consciente o inconscientemente violan las reglas de la historiografía usando escritos después del evento como evidencia para el evento mismo. Ni uno solo de estos escritos hace referencia a fuentes o respalda sus aseveraciones con material de evidencia sobre Jesús.
Aunque podemos proveer más de una razón del porqué las fuentes Cristianas y no-Cristianas se muestran espurias, y podemos discutir interminablemente sobre ellas, podemos ponerle pronto fin a todo esto simplemente determinando las fechas de los documentos y las fechas de nacimiento de los autores. No importa lo que estas personas hayan escrito sobre Jesús; un autor que escribe después del supuesto evento y no ofrece fuentes detectables de su material solo puede escribir ejemplos de habladurías.
Todos estos escritos sobre Jesús pudieron haber venido facilmente de las creencias y cuentos de mismos Cristianos creyentes. Y como sabemos por los mitos, la superstición y la fe, las creencias no requieren de hechos o de evidencia para su propagación y circulación. En consecuencia solo tenemos creencias sobre la existencia de Jesús, y nada más.

Fuente: Dios es Imaginario-www.diosesimaginario.com
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Bibliografía:
Massey, Gerald, “Gerald Massey’s Lectures: The Historical Jesus and Mythical Christ,” 1900

¿EXISTIÓ JESÚS? EVANGELIOS GNÓSTICOS (Parte 6 de 16)


En 1945, un Árabe hizo un descubrimiento arqueológico en el norte de Egipto de varios libros de papiro antiguos. Desde entonces se les ha llamado los Textos de El Nag Hammadi. Contenían cincuenta y dos libros herejes escritos en escritura Cóptica que incluían los evangelios de Tomás, Felipe, Santiago, Juan, Tomás y muchos otros. Los arqueólogos los han fechado de alrededor del 350-400 E.C. Representan copias de previas copias. Ninguno de los textos originales existen y los estudiosos discuten sobre una posible fecha de los originales. Algunos de ellos creen que difícilmente pueden ser posteriores al 120-150 E.C. Otros, los ponen más cerca al 140 E.C. (Pagels, 1979).
Otros evangelios Gnósticos como el Evangelio de Judas, encontrado cerca del sitio Egipcio de los textos del Nag Hammadi, muestran un diverso patrón de narración, lo cual siempre es una señal de mitología. El evangelio de Judas habla sobre Judas Iscariote como el discípulo más leal de Jesús, justo lo opuesto a lo que dicen las historias de los evangelios canónicos. Nótese que el texto no asevera que Judas Iscariote lo haya escrito. El evangelio de Judas, una copia escrita en Cóptico, data de alrededor del tercero al cuarto siglo. El original en Griego probablemente date de alrededor del 130 al 170 E.C., alrededor de la misma fecha de los textos del Nag Hammadi. Irenaeus primero menciona este evangelio en Adversus Haereses(Contra Las Herejías) escrito alrededor del 180 E.C., entonces sabemos que esto representaba un evangelio hereje.
Ya que estos textos Gnósticos pudieron solo tener a sus autores desconocidos escribiéndolos mucho después de la supuesta vida de Jesús, tampoco sirven como evidencia histórica de Jesús más que las versiones canónicas. Una vez más, solo tenemos habladurías herejes.
Fuente: Dios es Imaginario-www.diosesimaginario.com

¿EXISTIÓ JESÚS? MINTIENDO POR LA IGLESIA (Parte 5 de 16)


La edición y formación de la Biblia vino de los miembros de la antigua Iglesia Cristiana. Ya que los padres de la Iglesia poseían los textos y determinaron lo que aparecería en la Biblia, hubo mucha oportunidad y motivos para cambiar, modificar, o crear textos que pudieran impulsar la posición de la Iglesia o de los miembros de la Iglesia mismos.
Tomen, por ejemplo, a Eusebio quien sirvió como historiador eclesiástico de la iglesia y como obispo. Él tenía gran influencia en la temprana Iglesia y abiertamente fomentaba el uso de fraude y engaño para impulsar los intereses de la Iglesia (Remsberg). La primer mención de Jesús por Josefo vino de Eusebio (ninguno de los padres tempranos de la iglesia mencionan al Jesús de Josefo). Por lo que no es sorpresa el que muchos estudiosos piensen que Eusebio interpolaba sus escritos. En su Historia Eclesiástica, escribe, “Debemos introducir en esta historia en general solo aquellos eventos que nos pudieran ser útiles primero a nosotros mismos y luego a la posteridad”. (Vol. 8, capítulo 2). En su Paeparatio Evangelica, él incluye un capítulo titulado, “Cómo Puede Ser Legal Y Correcto Usar La Falsedad Como Medicina, Y Para El Beneficio De Aquellos Que Quieren Ser Engañados” (Libro 12, capítulo 32).
La Iglesia tenía tal poder sobre la gente, que el cuestionar a la Iglesia podía resultar en la muerte. Independientemente de lo que la Iglesia asevaraba, las personas tenían que tomar como “verdad”. San Ignacio Loyola del siglo 16 escribió: “Debemos siempre estar dispuestos a creer que aquello que nos parece blanco es realmente negro, si la jerarquía de la iglesia así lo decide”.
La Iglesia ortodoxa también luchó contra otros cultos Cristianos. Irenaeus, quien determinó la inclusión de los cuatro (ahora canónicos) evangelios, escribió su famoso (por malo) libro, “Contras Las Herejías”. Según Romer, “El gran libro de Iranaeus se convirtió en la vara para medir las grandes herejías y sus refutaciones, el punto de inicio de las inquisiciones posteriores, pero simplemente diciendo lo que no era el Cristianismo, de una extraña manera invertida, se convirtió en la definición de la fe ortodoxa”. (Romer). La Iglesia temprana quemó a muchos herejes, junto con sus textos sagrados. Si un Jesús existió, tal vez los escritos de testigos presenciales fueron quemados junto con ellos por su naturaleza hereje. Nunca lo sabremos.
En el intento por salvar la Biblia, el respetado revisionista y estudioso Bruce Metzger ha escrito extensamente sobre los problemas del Nuevo Testamento. En su libro, “El Texto del Nuevo Testamento – Su Transmisión, Corrupción y Restauración”, Metzger habla de: los errores provenientes por mala observación; errores proventientes por mala escucha; errores de la mente; errores de juicio; aclarar dificultades históricas y geográficas; y alteraciones hechas por consideraciones doctrinales. (Metzger).
Con tal intransigencia de la Iglesia y la admisión a mentir por su causa, la quema de textos herejes, errores y alteraciones Bíblicas, ¿cómo pudiera cualquier estudioso honesto tomar cualquier libro del Nuevo Testamento como absoluto, mucho menos tomando textos que apoyan la posición intolerante y sesgada de la Iglesia, como evidencia confiable?

Fuente: Dios es Imaginario-www.diosesimaginario.com
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Bibliografía:

¿EXISTIÓ JESÚS? OTROS ESCRITOS DEL NUEVO TESTAMENTO (Parte 4 de 16)


Aun en la antigüedad personas como Origen y Eusebio mostraban sospechas sobre la autenticidad de otros libros en el Nuevo Testamento como Hebreos, Santiago, Juan 2 & 3, Pedro 2, Judas y Revelaciones. Martín Lutero rechazó la Epístola de Santiago llamándola inservible y una “espístola de paja” y cuestionaba Judas, Hebreos y el Apocalipsis en Revelaciones. Más aun, todos los escritos del Nuevo Testamento vinieron mucho después de la supuesta muerte de Jesús y por autores desconocidos (con la posible excepción de Pablo, pero aun así después de la supuesta muerte).
Epístolas de Pablo: Las cartas bíblicas de Pablo (epístolas) sirven como los textos Cristianos más antiguos que aun sobreviven, escritos probablemente alrededor del 60 E.C. La mayoría de los estudiosos tienen poca razón para dudar de que Pablo haya escrito algunas de ellas él mismo. Sin embargo, no hay ni una sola instancia en todos los escritos de Pablo de que él jamás haya conocido o visto a un Jesús terrenal, ni tampoco da ninguna referencia a la vida de Jesús en la tierra. Por lo tanto, todos los relatos sobre un Jesús pudieron solo haber venido de otros creyentes o de su imaginación. Habladurías.
Epístolas de Santiago: Aunque la epístola identifica a un Santiago como el escritor de la carta, ¿a cuál Santiago? Muchos lo identifican como el discípulo del evangelio pero los evangelios mencionan a varios Santiagos diferentes. ¿Cuál de todos? O tal vez este Santiago no tiene nada que ver con ninguno de los Santiagos del evangelio. Tal vez este escritor viene de uno de los innumerables Santiagos fuera de los evangelios. Santiago era un nombre común en los primeros siglos y simplemente no tenemos manera de saber quién es este Santiago. Más aun, la Epístola de Santiago menciona a Jesús solo una vez como introducción a su creencia. En ninguna parte la epístola hace referencia a un Jesús histórico y eso es suficiente para eliminarla como recuento histórico (1).
Epístolas de Juan: Las epístolas de Juan, el Evangelio de Juan, y Revelaciones son tan diferentes en estilo y contenido que difícilmente pudieran tener el mismo autor. Algunos sugieren que estos escritos de Juan vinieron como resultado del trabajo de un grupo de estudiosos en Asia Menor que siguieron a “Juan” o vinieron del trabajo de padres de la iglesia quienes buscaban promover los intereses de la Iglesia. O pudieron simplemente venir de personas tambien llamadas Juan (un nombre muy común). Nadie sabe. También nótese que en ninguna parte de las tres epístolas de “Juan” se menciona a un Juan. En cualquier caso, las epístolas de Juan no dicen nada sobre haber visto a un Jesús terrenal. No solo no sabemos quién escribió estas epístolas, de una u otra forma solo sirven como habladurías. (2 y 3).
Epístolas de Pedro: Muchos estudiosos cuestionan la autoría de las epístolas de Pedro. Inclusivo dentro de la primer epístola, dice en 5:12 que Silvanus la escribó. Muchos estudiosos consideran la segunda epístola poco confiable o una completa falsificación (para algunos ejemplos, ver la introducción a 2 Pedro en la edición completa de la Biblia del Nuevo Jerusalén, 1983 y (4)). En pocas palabras, nadie tiene manera de determinar si las epístolas de Pedro vienen de fraudes, un autor desconocido tambien llamado Pedro (un nombre común) o de cualquier persona tratando de avanzar los objetivos de la Iglesia.
De los libros y cartas restantes en la Biblia, no hay ninguna otra aseveración o recuento de testigos presenciales para un Jesús histórico y por lo tanto no necesitan mención aquí para esta deliberación.
Sobre la existencia de los documentos originales del Nuevo Testamento, ningunos existen. No sobrevive ningún libro del Nuevo Testamento en su original autografiado. Lo que tenemos vienen de copias, y copias de copias, de origen muy cuestionable (y si a esas historias se les fue agregando con el tiempo, como parece ser, entonces tal vez nunca existió un original). Las copias más antiguas que tenemos vienen más de un siglo después de las autografiadas, y éstas existen en fragmentos de papiro (Pritchard; Graham). Según Hugh Schonfield, “Sería imposible encontrar cualquier manuscrito del Nuevo Testamento más antiguo al tercer siglo, y lo que en realidad tenemos son copias que provienen del cuarto y quinto siglo (Schonfield).

Fuente: Dios es Imaginario-www.diosesimaginario.com
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Bibliografía:
  • Graham, Henry Grey, Rev., “Where we got the Bible,” B. Heder Book Company, 1960
  • Pritchard, John Paul, “A Literary Approach to the New Testament,” Norman, University of Oklahoma Press, 1972
  • Schonfield, Hugh Joseph, “A History of Biblical Literature,” New American Library, 1962

¿EXISTIÓ JESÚS? LOS EVANGELIOS BÍBLICOS (Parte 3 de 16)


Los relatos más “fidedignos” de un Jesús histórico vienen de los 4 Evangelios canónicos de la Biblia. Nótese que estos Evangelios no llegaron a la Biblia como originales y fidedignos de los autores mismos, sino de la influencia de los primeros padres de la iglesia, especialmente el más influyente de todos: Irenaeus de Lyon quien vivió a mitad del segundo siglo. Muchos evangelios heréticos ya existían para esa época, pero Irenaeus consideró solo algunos de ellos por razones místicas. Él proclamaba solo cuatro de ellos; segun Romer, “como las cuatro zonas del mundo, los cuatro vientos, las cuatro divisiones del estado del hombre, y las cuatro formas de las primeras creaturas vivientes — el león de Marcos, el cordero de Lucas, el hombre de Mateo, el águila de Juan (ver Against The Heresies). Los cuatro evangélios se convirtieron entonces en el cánon de la Iglesia para la fe ortodoxa. La mayoría de los otros escritos evangélicos fueron quemados, destruidos o perdidos”. (Romer).
Elaine Pagels escribe: “Aunque los evangelios del Nuevo Testamento — como los descubiertos en Nag Hammadi — se le atribuyen a los seguidores de Jesús, nadie sabe quién escribió realmente alguno de ellos”. (Pagels, 1995).
No solo no sabemos quién los escribió, considérese que ninguno de los Evangelios existía durante la supuesta vida de Jesús, y ninguno de los autores dice haber conocido personalmente a un Jesús terrenal. Súmese a esto que ninguno de los manuscritos originales de los evangelios existe; solo tenemos copias de copias.
El consenso de muchos historiadores bíblicos le pone la fecha al Evangelio más antiguo, el de Marcos, alrededor del 70 E.C., y el último de los Evangelios, el de Juan, alrededor del 90 E.C. (Pagels, 1995; Helms). Esto querría decir que pasaron alrededor de 40 años desde la supuesta crucificción de Jesús hasta el primer Evangelio que lo menciona! Elaine Pagels escribe que “el primer evangelio Cristiano fue probablemente escrito durante el último año de la guerra, o el año en que terminó. Dónde se escribió y por quién no lo sabemos; es una obra anónima, aunque la tradición se lo atribuye a Marcos…” (Pagels, 1995).
La Iglesia tradicional ha mostrado a los autores como los apóstoles Marcos, Lucas, Mateo y Juan, pero los estudiosos saben por investigación de textos crítica que simplemente no hay evidencia de que los autores evangélicos pudieran ser lo mismos que fungieron como apóstoles en la historias de los Evangelios. Sin embargo aún hoy, oímos a los sacerdotes y ministros describir a estos autores como los discípulos reales de Cristo. Muchas Biblias continúan etiquetando las historias como “El Evangelio según San Mateo”, “San Marcos”, “San Lucas”, “San Juan”. Ningún apóstol hubiera declarado su propia santidad antes del establecimiento de la Iglesia de dicho estatus.
Pero uno no tiene que referirse a los estudiosos para determinar la falta de evidencia de su autoría. Como experimento, imagina los Evangelios sin sus títulos. Ahora observa si puedes descubrir quién los escribió leyendo esos mismos textos; intenta encontrar su nombres.
Inclusive si los textos respaldaran la noción de que los apóstoles los escribieron, considera que la vida humana en promedio en el primer siglo era de alrededor de 30 años, muy pocos vivían hasta los 70. Si el nacimiento de los apóstoles ocurrió alrededor del mismo tiempo que el nacimiento del supuesto Jesús, y escribieron los evangelios en su vejez, eso querría decir que Marcos tenía al menos 70 años cuando lo hizo, y Juan más de 90.
El evangelio de Marcos describe el primer evangelio Bíblico escrito. Y aunque Marcos aparece engañosamente después del evangelio de Mateo, el evangelio de Marcos fue escrito al menos una generación antes que el de Mateo. De sus propias palabras, podemos deducir que el autor de Marcos no había escuchado hablar de Jesús ni había servido como su seguidor personal. Quien quiera que haya escrito el evangelio, simplemente aceptó la mitología de Jesús sin cuestionarlo y escribió un recuento crudo y poco gramático de los cuentos populares de la época.
Cualquier lectura cuidadosa de los tres Evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas) revelará que Marcos servía como el elemento en común entre Mateo y Lucas y era la fuente principal para ambos de ellos. De los 666* versos de Marcos, unos 600 aparecen en Mateo, unos 300 en Lucas.
*La mayoría de las biblias muestran 678 versos para Marcos, no 666, pero muchos estudiosos Bíblicos creen que los últimos 12 versos vinieron después por interpolación. Los manuscritos más antiguos y otras fuentes antiguas no contienen Marcos 16:9-20. Más aun, el estilo de los textos no concuerda y la transición entre el verso 8 y el 9 aparece extraña. Inclusive algunas de las Biblias de hoy, como la NVI excluyen los últimos 12 versos.
El autor de Mateo obviamente había obtenido su información del evangelio de Marcos y la había usado para sus propias necesidades. Él construyó su narrativa para que fuese atractiva a la tradición Judía y la Escritura. Él mejoró la gramática del evangelio de Marcos, corrigió lo que él sintió como teológicamente importante, y aumentó y exageró los milagros y la magia.
El autor de Lucas se admite como un intérprete de material anterior y no como un testigo presencial (Lucas 1:1-4). Muchos estudiosos creen que el autor de Lucas vivió como un gentíl, o al menos, un Judío helenizado e inclusive posiblemente una mujer. Él (o ella) escribió en una época de tensión en el imperio Romano y de su ardua persecución.
Muchos estudiosos modernos creen que el Evangelio de Mateo y Lucas se derivó del evangelio de Marcos y un documento hipotético llamado “Q” (Quelle Alemana, que quiere decir “fuente”). (Helms; Wilson). Sin embargo, ya que no tenemos un manuscrito de Q, nadie puede determinar de ninguna manera su autor o dónde y cómo él obtuvo esta información o la fecha de su autoría. Una vez más, nos enfrentamos a metodología poco confiable y fuentes oscuras.
Juan, el último en aparecer en el Evangelio Bíblico, nos presenta largos discursos teológicos de Jesús, pero no pudieron haber venido como palabras literales de un Jesús histórico. El Evangelio de Juan está en desacuerdo con los eventos descritos en Marcos, Mateo y Lucas. Además el autor (o autores) desconocido de este evangelio, lo escribió en Griego cerca del final del primer siglo, y según Bishop Shelby Spong, el libro “traía dentro de sí una muy obvia referencia a la muerte de Juan Zebedee (Juan 21:23)”. (Spong).
Porfavor entiéndase que las historias por sí mismas no pueden servir como ejemplos de relatos de testigos presenciales ya que vinieron como productos de las mentes de autores desconocidos, y no de los personajes mismos. Los Evangelios describen historias narrativas, escritas casi virtualmente en tercera persona. Además, muchos de los pasajes atribuídos a Jesús pudieron haber venido sólo como invento de sus autores. Por ejemplo, muchas de las declaraciones de Jesús dicen venir de Jesús mismo mientras estaba él supuestamente sólo. De ser así, ¿quién lo escuchó? Se hace mucho más evidente cuando los evangelistas describen sobre lo que Jesús pensaba. ¿A quién le confesó Jesús sus pensamientos? Claramente, los Evangelios utilizan técnicas usadas por escritores de ficción.
De cualquier manera, los Evangelios solo pueden servir, en el mejor de los casos, como habladurías, y en el peor, como ficción, mitología o historias falsificadas.
Fuente:Dios es Imaginario-www.diosesimaginario.com
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Bibliografía:

¿EXISTIÓ JESÚS? TODAS LAS ASEVERACIONES SOBRE JESÚS SE DERIVAN DE HABLADURÍAS (Parte 2 de 16)



Habladurías
Dice “la gente” que Jesús convivía con dinosaurios…
Nadie tiene la más mínima evidencia física que apoye a un Jesús histórico; no hay artefactos, una casa, trabajos de carpintería, o manuscritos escritos por él mismo. Todas las aseveraciones sobre Jesús derivan de los escritos de otras personas. No hay ningun registro Romano contemporáneo a la época de ese supuesto Jesús que muestre a Poncio Pilato como ejecutor de un hombre llamado Jesús.
Devastador para los historiadores, no hay ni un solo escrito contemporáneo a esas fechas que siquiera lo mencione. Todos los documentos sobre Jesús fueron escritos mucho después de la supuesta vida de éste por autores desconocidos, o por personas que nunca conocieron personalmente a un Jesús terrenal, o de escritos fraudulentos, míticos o alegóricos.
Aunque uno puede debatir que muchos de estos escritos vienen de fraudes o interpolaciones, usaré la información y fechas para mostrar que aunque estas fuentes no vinieran de interpolaciones, aun no servirían como evidencia confiable para un Jesús histórico, simplemente porque todas las fuentes derivan de habladurías, de relatos que se propagaron de boca en boca.
Habladurías significa información derivada de otra gente a manera de rumor sin fundamento, a diferencia del conocimiento de un testigo directo.
Las cortes de ley generalmente no permiten habladurías como testimonio, ni tampoco lo permite la educación académica moderna. Las habladurías no proveen pruebas o buena evidencia, y por lo tanto, debemos desestimarlas.
Si no entiendes esto, imagínate confrontado con una acusación de un crimen que sabes que no cometiste. Te sientes confiado de que nadie puede probar que eres culpable porque tú sabes que no existe evidencia para esa acusación en tu contra. Ahora imagina que estás presente en una corte legal donde se permiten las habladurías como evidencia. Cuando quienes te acusan presentan su caso, todos los que están en tu contra aseveran que tú cometiste el crimen, no como testigos ellos mismos, sino simplemente porque otras personas dijeron eso. Ninguna de estas otras personas jamás se presentan en la corte, y nadie las puede encontrar.
Jesus y Dino
¿Lo ves? Es verdad.
Las habladurías no funcionan como evidencia porque no tenemos manera de saber si la persona está mintiendo, o simplemente basando su información en creencias equivocadas, interpretaciones subjetivas o sesgo personal. Sabemos gracias a la historia sobre los juicios en contra de brujas que las habladurías no proveen aseveraciones de evidencia ni confiable ni justa. Sabemos que la mitología puede surgir de información inválida por ninguna razón en particular.
Vivimos en un mundo donde muchas personas creen en demonios, OVNIs, fantasmas o monstruos, y un inumerable número de fantasías que se creen como hechos tomados de nada más que creencias y habladurías. Se deriva de estas razones el por qué las habladurías no pueden servir como buena evidencia, y el mismo razonamiento debe ir en contra de todas las aseveraciones sobre un Jesús histórico o cualquier otra persona histórica.
Hoy en día, autores de la historia antigua, pueden solo escribir (por supuesto) por observación indirecta de un tiempo muy lejano de su alcance. Pero los escritos válidos de un historiador, son citados con fuentes que llegan hasta los sujetos mismos, o a testigos presenciales y artefactos físicos existentes. Por ejemplo, un historiador que hoy escribe sobre la vida de George Washington, no puede por supuesto servir como testigo, pero puede proveer citas a documentos que dan información personal o de testigos. Ninguno de los historiadores sobre Jesús da fuentes confiables que lleven a testigos, por lo tanto, todo lo que tenemos sigue siendo habladurías.
Fuente: Dios es Imaginario-www.diosimaginario.com

¿EXISTIÓ JESÚS? INTRODUCCIÓN (Parte 1 de 16)


Sorprendentemente, la cuestión de un Jesús histórico verídico rara vez confronta a un creyente religioso. El poder de la “fe” ha transformado tan fuertemente la mente de la mayoría de los creyentes, inclusive de los estudiosos religiosos, que la cuestión de evidencia confiable es opacada por la tradición, la presión religiosa, y aseveraciones extraordinarias.
El siguiente ensayo (cuyas partes veremos en los próximos días) muestra una breve mirada a las aseveraciones de un Jesús histórico (no mítico) y por qué la evidencia que los Cristianos presentan no puede servir como justificación de evidencia confiable de un Jesús histórico.
Mitos
Mitos: Poseidón, Shiva, Jesús y Unicornio. Fuente: Dios es Imaginario-www.diosimaginario.com
viernes, 13 de agosto de 2010

Pecado

Pecado: "Pecado —¡Papá! —¿Hmm? —¡Mirá lo que hacen mis creaciones! Les ordené que no lo hicieran, y hasta les mandé castigos... ¡Pero no paran! —Hijo mío... —¿Sí, papá? —Creo que es hora de que te hable de ciertas cosas.
"
viernes, 6 de agosto de 2010

CHISTES

[#341256] - Animales: "Estaban un ingeniero, un contador, un químico, un informático y un político alardeando sobre la inteligencia de sus perros...

El ingeniero ordenó a su perro: “¡Escalímetro, muestra tus habilidades!

El perro agarró unos ladrillos, unas tablas y se armó el solo una casucha. Todos admitieron que era increíble.

El contador dijo que su perro podía hacer algo mejor. "¡Formulario,
muestra tus habilidades!

El perro fue a la cocina, volvió con 12 galletas y las dividió en 4 pilas de 3 galletitas cada una. Todos dimitieron que era genial.

El químico dijo que su perro podía hacer algo aún mejor."¡Cuántico, muestra tus habilidades!

Cuántico caminó hasta la heladera, tomó un litro de leche, agarró un vaso mediano y lo llenó sin volcar ni una gota. Todos aceptaron que era impresionante.

El informático sabía que podía ganarles a todos: "¡Megabyte, hazlo!

Megabyte atravesó el cuarto, encendió la computadora, controló si tenía virus, mejoró el sistema operativo, mandó un e-mail e instaló un juego excelente. Todos sabían que esto era muy difícil de superar. Miraron al político y le dijeron:

-Y su perro, ¿qué puede hacer?

El político llamó a su perro y dijo: "¡Elecciones, muestra tus habilidades!

Elecciones se paró de un salto, se comió las galletas, se tomó la leche, borró todos los archivos de la computadora, abusó de los otros cuatro perros, después alegó que como los otros habían hecho fraude se retiraba, pidió su jubilación por anticipado y más encimas se robó la casucha y la vendió dos veces...
"
jueves, 5 de agosto de 2010

¿QUIÉN FUE PRIMERO, EL HUEVO O LA GALLINA?

Parece que un grupo de científicos ingleses de la Universidad de Warwick y Sheffield están intentando despojar a esta célebre expresión (y por supuesto peliagudo enigma) de su sentido: primero fue la gallina.

Por supuesto, la primera gallina de todas no nació de un huevo de su especie. Pero generar huevos de gallina no era posible si no había una gallina para hacerlo: una proteína hallada en los ovarios de las gallinas, la ovocledidina-17 (OC-17) cumple una "función vital" en la formación de la cáscara del huevo.

¿Entonces el huevo del que salió la primera gallina no es un huevo de gallina? Según Mark Rodger, no.

No tendría el aspecto de un huevo de gallina tal y como lo conocemos hoy día.

No obstante, Rodger ha afirmado también que el dilema sobre qué fue primero: el huevo o la gallina:

nunca tendrá una respuesta definitiva en el sentido de que no se puede verificar de acuerdo a métodos científicos.

Vamos, que en el fondo podéis seguir usando la expresión en vuestras conversaciones cotidianas, junto a lo de el pez que se muerde la cola o quién le pone al cascabel al gato.

miércoles, 28 de julio de 2010

“Padre: ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?”

“Padre: ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?”: "

The Atheist Within
Traducción: “Padre: ¿qué fue primero, la gallina o el huevo? / Ninguno. La gallina evolucionó de un organismo unicelular / Entonces, ¿la evolución es verdad? / Sí, realmente los ateos tienen razón en todo / Pero eso significa que tú no puedes existir / Bueno, eso no es así exactamente. Mi nombre es Perry y te estoy arreglando el tejado, ¿recuerdas?”. Viñeta: Kennedy Rose. Vía Reddit.

"