lunes, 29 de noviembre de 2010

PREJUCIO COGNITIVO

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El hombre en el centro ha cometido un error en sus pasos de baile, y choca contra la mujer, que se enoja y los demás murmuran. Sólo las personas que Leyeran la obra de Jane Austen Orgullo y prejuicio (1813) pueden entender el pie de foto «¡Para el otro lado, Sr. Collins!».

Un prejuicio cognitivo (del inglés cognitive bias, ‘predisposiciones cognitivas’) es una distorsión cognitiva que afecta al modo en el que los humanos perciben la realidad. Algunas de estas distorisiones han recibido apoyo empírico en el campo de la psicología, otros están siendo considerados como categorías generales de prejuicios.

[editar] La ética del prejuicio

Vulgarmente entendemos por prejuicio el tomar decisiones sin tener una experiencia propia (un hecho que evolutivamente parece estar extendido). [cita requerida] En psicología, este término hace referencia a la distorsión de la información que se produce en nuestro cerebro al procesarla. En el español de uso corriente la expresión "prejuicio cognitivo" se acerca más al significado de las palabras «tendencia», «sesgo» o «predisposición».
Con frecuencia se le asocian a la predisposición o prejuicio cognitivo, unas connotaciones éticas negativas, puesto que todo prejuicio, éticamente hablando, es injusto por definición, sin embargo la tendencia, o mejor dicho, la manera que tiene la conciencia de procesar la información, no debería ser catalogada éticamente, si se asume que ésta es el legado natural de la evolución.
Así, la información prejuiciosa, en ciencia, no es éticamente reprobable, ya que es la manifestación de un modelo de comportamiento o proceso mental beneficioso para el individuo desde el punto de vista de la evolución. Lo que en ciencia es reprensible es el acto de evitar comprobar el prejuicio desde una postura científica, el situarse en una postura cerrada y fija y aislarse dando por ciertos los datos imaginados.
El conocimiento y manera de pensar tendenciosos deben separarse de los actos prejuiciosos que son los que producen una ética reprobable. Así, por ejemplo, la ciencia nos dice que existe el planeta Urano, y se cree de manera preferente en su existencia. Es un acto que evita el gasto energético y de tiempo, de comprobarlo y que además proporciona estabilidad social.
  • Hoy en día se vive del prejuicio informativo de muchas fuentes porque el trabajo necesario de comprobarlo nos impediría vivir en sociedad. Por tanto, se ha hecho inevitable basarse en suposiciones, prejuicios o probabilidades, que la conciencia decide sesgar de una manera u otra en función de resultados anteriores, sin embargo, si nadie comprobara de manera regular la veracidad de la información, cuando la propia vida o una decisión depende de dicha veracidad, estaríamos hablando de un acto prejuicioso o negligencia. Así el acto de evitar la experimentación o no verificar la información desde una perspectiva informada y protegida, es un acto prejuicioso que en tal caso, sería reprobable. No es un acto negativo el pensar cautelosamente de manera prejuiciosa.
  • Al mismo tiempo, independientemente del cariz ético que adopta en la sociedad debido a la existencia de grupos sociales específicos, no solo el prejuicio sino los actos prejuiciosos han sido inevitables, ya que siempre ha sido necesario convencer a los aliados para dar incluso su vida por una causa que no es comprobable o que no sería viable comprobar dado el tiempo y número de personas que se necesitan. Los medios de información son los que ponen pruebas indirectas, y por tanto falsificables, que informan al grueso de la población.
Bajo esas premisas, la supervivencia, en un sentido evolutivo, pasa por adelantarse y asegurarse, de manera independiente, de la veracidad de la información. Este conflicto entre la ética y lo que razonadamente debería hacerse y entre el egoísmo y lo que es más fácil y seguro para la propia supervivencia, es lo que, en función de los recursos, se da todos los días.
Eliminar los actos prejuiciosos y evitar la negligencia mediante la comprobación implica evitar en cierta medida el respeto o autocensura de las creencias establecidas, si esto quiere decir dejar de criticarlas. De hecho, la fortaleza de una creencia es mayor cuanto más y mejor ha dado respuesta y aguantado al libre y continuo perfilado dialéctico. Véase Método científico. Gracias a esta crítica, debate, testeo, comprobación o maltrado de las ideas establecidas, algunas de ellas mutan y se aproximan más a la verdad. El problema o negligencia no está en la crítica de las ideas, sino en la respuesta de la creencia al ataque ya que algunas obvian la respuesta razonada o incluso el silencio (Argumentum a silentio) y responden con violencia ya sea porque se creen poseedores de la verdad y no desean perder tiempo y energía en explicarla (Argumento ad baculum) o bien porque no les beneficia (Argumentum ad ignorantiam) o son reacios al cambio (argumentum ad antiquitatem). Tanto lo uno como lo otro son comportamientos prejuiciosos que tienen su raíz en los prejuicios cognitivos.

[editar] Toma de decisiones y predisposiciones conductuales


En un experimento ideado por Wolfgang Köhler, se pide al sujeto que diga cuál de estas figuras se llama bouba y cuál kiki. La enorme mayoría de los sujetos le asigna el nombre booba a la figura de la derecha, quizá porque los labios se redondean para producir el sonido o porque en el alfabeto romano, las letras b, o y a tienen una forma más redondeada que k e i (puntiagudas).
  • Prejuicio o sesgo de confirmación: Es la tendencia a buscar o interpretar información de un modo que confirme nuestras propias preconcepciones.
  • Prejuicio de desconfirmación o sesgo de disconformidad: Es la tendencia a realizar un crítico escrutinio de la información cuando contradice sus principales creencias y aceptar sin criterio aquella información que es congruente con sus principales creencias.
  • Percepción selectiva: Tendencia en la cual, las ansias, esperanzas o ilusiones, afectan a la percepción.
  • Efecto Bandwagon, efecto de arrastre o efecto del carro ganador: Es la tendencia a hacer (o creer) cosas porque muchas otras personas hacen (o creen) esas cosas. También se puede dar el efecto contrario, rechazar algo por el mero hecho de que es lo que hace la mayoría. Este es el mismo instinto de manada o falso consenso.
  • Efecto del falso consenso, se refiere al hecho experimentalmente comprobado de que la mayoría de personas juzgan que sus propios hábitos, valores y creencias están más extendidas entre otras personas de lo que realmente están ya sean por motivación, sesgo de confirmación o percepción selectiva.
  • Prejuicio de la elección comprensiva: Es la tendencia a recordar nuestras propias decisiones como mejores de lo que realmente fueron.
  • Prejuicio de información: Es la tendencia a buscar información, incluso cuando ésta no puede afectar a la decisión a tomar. Puede crear la falsa impresión de que por tener más información el razonamiento y/o la conclusión son más veraces.
  • Prejuicio de compatibilidad: Es la tendencia a probar hipótesis exclusivamente a través de la prueba directa.
  • Efecto contraste: Es el realce o reducción de una cualidad o medida de un objeto cuando la comparamos con otros observados recientemente.
  • Negación del ratio base, es un error que ocurre cuando dado un dato D la probabilidad condicional de una hipótesis H es evaluada sin contar suficientemente con el ratio base o probabilidad a priori de H. Por ejemplo, supongamos una ciudad con 100 terroristas y 1 millón de no terroristas. Hay una cámara con detección de caras con un error del 1% y por tanto también con un 99% de acierto. Si suena la alarma, ¿cúal es la probabilidad de que sea terrorista?. El conjunto total de la población es 1.000.100 personas. Si se aplica el prejuicio de negación del ratio base, se diría que como el ratio de fallos es del 1%, entonces la cantidad de fallos será 1 vez por cada 100, así si la cámara suena él o ella será con 99% de seguridad un terrorista. Esta desviación se produce porque igualamos el número de terroristas con el número de no terroristas en la ciudad y así el error se aplica por igual a la misma cantidad de gente respectivamente, es decir, se obvia la gruesa base de gente que reduce la probabilidad. El verdadero cálculo debería tener en cuenta que en la ciudad solo hay 100 terroristas en un millón de habitantes. La probabilidad de que sea terrorista cuando suene sería de 0'99•(nterroristas/ntotalenciudad) = 0'99•(100/1.000.100), es decir: 99 en 1.000.100 (99/1.000.100 ~ 1/10.000). De hecho la mayoría de alertas de la cámara serían falsos positivos, siendo la probabilidad de ser realmente terrorista (T) dado que la cámara lo identifica (I) como posible terrorista es muy baja, usando el teorema de Bayes:
P(\mbox{T}|\mbox{Id}) =
\frac{P(\mbox{Id}|\mbox{T})\cdot P(\mbox{T})}{P(\mbox{Id})} =
\frac{0.99\cdot\frac{100}{1000100}}{0.99\cdot\frac{100}{1000100}+0.01\cdot\frac{1000000}{1000100}} 
\approx 0.0098
Es decir, dada la escasez de terroristas en esa ciudad la practicidad de la cámara detectora en esa ciudad es cuanto menos cuestionable.
  • Efecto foco: Desviación de la predicción del resultado, ocurre cuando las personas sitúan mucha más importancia en un determinado punto o aspecto de un evento.
  • Deformación profesional: Es la tendencia a mirar las cosas de acuerdo con las convenciones o prisma de nuestra propia profesión, olvidando cualquier otro punto de vista más amplio.
  • Efecto de cesión: Es la tendencia de las personas a dar más valor a algo tan pronto como lo poseen.
  • Ilusión del control: Es la tendencia del ser humano a creer que puede controlar o al menos influir, en las consecuencias o resultados que claramente no puede controlar ni influir.
  • Defensa de status: Es la tendencia de los individuos, cuando estos se sienten amenazados o en evidencia a no pararse a razonar, atender y reconocer los razomientos de la contra. Es decir, cuando el individuo se considera con cierto status éste tenderá a negar y a defenderse de cualquier comentario que le contradiga incluso recurriendo al autoengaño. Algunos autores indican que este comportamiento también puede ser aprendido o potenciado llegando a la negación. Este comportamiento está relacionado con la aversión a la pérdida.
  • Prejuicio por impacto: Es la tendencia a sobrevalorar la duración e intensidad de los futuros estados emocionales, basándose en experiencias previas. No es necesario que ante estímulos iguales se sienta de la misma manera en dos puntos temporales distintos.
  • Negación de la probabilidad: Es la tendencia a rechazar completamente cualquier probabilidad cuando se realiza la decisión bajo incertidumbre.
  • Efecto laguna de exposición: Tendencia de las personas a expresar apetencias por cosas simplemente porque éstas les son familiares.
  • Prejuicio por omisión: Tendencia a juzgar acciones perjudiciales, lesivas o dañinas como peores, o menos morales, que omisiones de acción, igualmente dañinas.
  • Prejuicio o sesgo por resultados: Tendencia a juzgar una decisión por su resultado final, en lugar de juzgarla por la calidad o acierto de la decisión, cuando fue realizada.
  • Falacia de planificación: Tendencia a desestimar o infravalorar los tiempos de finalización de las tareas.
  • Efecto de pseudocerteza: Tendencia a hacer elecciones adversas y de riesgo si los resultados esperados son positivos, porque realizando búsqueda de las elecciones de riesgo se tiene la preconcepción de evitar resultados negativos o no tan favorables.
  • Tendencia de riesgo cero: Preferencia por reducir un pequeño riesgo hasta cero, en vez de reducir de manera considerable un gran riesgo.
  • Descuento hiperbólico: Es la tendencia de algunas personas a tener mayores preferencias por beneficios inmediatos en comparación con beneficios retardados.
  • Aversión de pérdida: Es la tendencia de las personas a preferir, en mayor medida, evitar las pérdidas, superiormente, a la posibilidad de adquirir ganancias. Véase también Teoría de las perspectivas.
  • Prejuicio de statu quo o defensa del Statu quo: Tendencia de algunas personas, a valorar o apreciar en mayor medida, las cosas que permanecen estables.
  • Efecto de Von Restorff: Tendencia de un individuo a situarse en un modo de queja continua, para que sea mejor y más recordado que el resto, en general, dice que un elemento que destaca o rompe la norma será más recordado que otros elementos.
  • Teoría de las perspectivas : Daniel Kahneman y Amos Tversky estudiaron el proceso de decisión durante situaciones de alto riesgo y tensión. Postularon una teoría que les valió un Premio Nobel y fue usada para desarrollar y predecir modelos económicos e influyentes campañas de márketing. Según el marco en el que se presente una misma situación, la gente se puede comportar de forma diametralmente opuesta. Por ejemplo, si se presenta en términos de pérdidas, más gente estará dispuesta a tomar riesgos. Esta teoría, denominada teoría de las perspectivas, por ejemplo, tiene una de las siguientes manifestaciones en la conducta humana:
Un individuo prefiere no perder 100 euros antes que ganar 100 euros, lo cual supone una asimetría en la toma de decisiones. Véase Aversión a la pérdida.
No pierda esta oportunidad en X, en lugar de, participe, atienda o aproveche nuestra oferta en X. La primera versión presenta la idea en forma de pérdidas mientras que la segunda la presenta en ganancias. La primera será más atractiva debido a nuestro sesgo de evitar pérdidas.
  • Efecto keinshorm: Predisposición a contradecir las ideas o formulaciones que otra persona juzga, con la cual no simpatiza.
  • Prejuicio o sesgo de punto ciego: Es la tendencia a no darse cuenta de los propios prejuicios cognitivos.
  • Teoría de la identidad social: Los individuos tienden a anteponer la importancia de pertenencia a un grupo frente a los argumentos sólidos. Las personas adoptan juicios erróneos o falsos solo para pemanecer dentro del grupo. El grupo puede llegar a influenciar en la conducta de una persona. Además en la masa el efecto domino es mayor debido a que una vez iniciado, la masa es ciega y estólida. La mayoría de actos de barbarie se llevan a cabo con más facilidad si se perpetran en el maremagnum de un grupo. Un experimento llevado a cabo entre niños de 11 años de edad en un parque público de Oklahoma, demostró lo sencillo que es inducir a la gente a pertenecer a un grupo concreto y a formarse ideas hostiles o prejuicios hacia los que no formen parte de ese mismo grupo. El fútbol podría adscribirse a esta dinámica. La película La Ola incide en el asunto, desde otro punto de vista: un profesor en Alemania instituye un régimen de extrema disciplina en su clase, restringiéndoles sus libertades y haciéndoles formar en unidad.
  • Poder corrupto: Existe una tendencia demostrada en la que los individuos con poder son fácilmente corrompibles cuando se sienten con plena libertad y sin restricciones. Este sentimiento se ve incrementado si el individuo se ve reforzado con un sentimiento de respaldo moral, se siente atacado o tiende otros prejuicios que le ayudan a justificarse. En el Experimento de la cárcel de Stanford se realizó en una cárcel ficticia en el sótano de la Universidad y se dividió a los voluntarios aleatoriamente entre oficiales y prisioneros. Los situados en el grupo de oficiales interiorizaron el poder y realizaron fuertes abusos a los prisioneros. Popularmente quizá esta idea ha cuajado con el llamado “síndrome del portero de discoteca”.
  • Obediencia a la autoridad: Es la tendencia que tienen los individuos a seguir el liderazgo o figura de autoridad en un grupo o de una fuerte autoridad (capacidad evolutiva), independientemente de los fuertes argumentos racionales que se tengan en contra. El individuo puede admirar, temer, autoengañarse o simplemente acatar las normas por el mero hecho de cumplimiento del deber, es decir, tiene una propensión o tendencia a hacerlo. También denominada capacidad humana para la crueldad. Si una autoridad nos permite violar la ley e incluso traspasar la frontera de nuestra moralidad, sentimos propensión a hacerlo, tal y como intentó demostrar el experimento de Milgram en 1963. Existe también en la otra vertiente denominada prejuicios de amor propio o egoísmo lógico, que hace que se desprecie el juicio de los demás, como criterio superfluo. Estos prejuicios son opuestos a los de la autoridad, puesto que consisten en una cierta predilección por lo que es un producto de nuestro propio entendimiento, por ejemplo, por un sistema que nos pertenece. Lo que se hace es basar las propias decisiones no en argumentos fuertes que las soporten sino en el origen o fuente de la proposición.[1]
  • Sesgo de la responsabilidad externa: El ser humano tiene tendencia a disfrutar, a sentirse reforzado y en calma cuando este toma consciencia de que no es responsable de sus actos. Aunque pudiera parecer extraordinario la consciencia de los individuos tiende a depositar las decisiones en agentes externos. Esta tendencia se debe a aspectos evolutivos. Algunos autores, argumentan que este comportamiento se debe a que las consciencias que permiten ser dominadas por un ente considerado superior sobreviven y las que no lo permiten desaparecen. La capacidad para parecer superior y no controlable por los demás no es otra que la capacidad para ser líder, incluso si este toma malas decisiones o es un mal gestor. La capacidad para ser líder puede haber sido motivada por una aversión a la pérdida de control. Un líder será fuerte en cuanto, independientemente de los argumentos, sea valorado como más fuerte o superior. Para ello la minusvaloración, manipulación, empequeñecimiento continuo de los subordinados, rituales de poder e incluso la fuerza es el mecanismo de defensa para ser considerado superior. Estos comportamientos se encuentran en los comportamientos evolutivos heredados de las asociaciones en manadas, luego tribales y más tarde en organismos de poder. Aquellos que no fueran capaces de derrocar al líder o estamento de poder deberían estar con él. Por otro lado, las probabilidades de supervivencia fuera del grupo son reducidas. Esto lleva a pensar que la consciencia ha evolucionado para crear un mecanismo que facilite la asimilación y permanencia agradable con los líderes, entregando y facilitando la propia voluntad. Asimismo, los líderes también han sido premiados evolutivamente aunque en menor medida numérica, sobre todo en las agrupaciones pequeñas, más tarde, los rasgos personales de líder han sido substituidos por rituales y organismos de control que aseguran los cargos vitalicios. Esta tendencia humana se observa en otros sesgos como el de Obediencia a la autoridad, también en muchos aspectos documentados en los que una persona elige libremente el estado de esclavitud (Véase también Síndrome de Estocolmo. En otros casos, los individuos rechazan la libre elección y ponen en manos de otros voluntariamente su libertad o poder de decisición democrático favoreciendo dictaduras. Otras veces, es respaldada solo si la dictadura demuestra fortaleza o dotes de liderazgo aunque otras razones más fuertes la contradigan. También se observa en el placer que experimentan algunos individuos al entregarse completamente a otra persona, ya sea su pareja en el amor, o en versiones extremas en masoquismo. Todas estas actividades son de extrema importancia para la evolución. Asimismo, la religión es otra variante en la que los humanos encontramos paz, al entregar nuestras responsabilidades y destinos a un ser siempre considerado supremo.
Por otro lado, otros autores indican que un exceso de libertad de elección provoca un estres en el individuo debido a la diferencia entre las expectativas de resultados que el individuo deposita en las ventajas de la libre elección y los resultados obtenidos. Objetivamente, los resultados de la libre elección son mejores y más afinados que sin la elección, sin embargo esto es obviado. Esto es así, debido a que la libre elección crea, cuando los resultados son recordados, un sentimiento de culpa autoinfligida por la tendencia de poner unas mayores expectativas cuando existe libre elección. Sin libertad de elección el individuo se libera de culparse y de la responsabilidad incluso cuando los resultados fueron menores a los esperados. Estos dos factores, sesgo en las expectativas y selección de pertenencia al grupo, explican por qué independientemente del lugar en el que nos encontremos todas las comunidades poseen figuras líder y es porque la evolución ha propiciado una consciencia que alimenta y gratifica positivamente la sumisión a este.
  • Efecto de sobrejustificación o Overjustification effect en inglés, ocurre cuando un incentivo externo como el dinero o los premios reduce la motivación intrínseca a la hora de realizar una tarea. De acuerdo con la teoría de la propia percepción, los individuos prestan mayor atención al incentivo y menor atención a la satisfacción y diversión que se recibe de realizar una actividad. El efecto final es un cambio o desplazamiento de la motivación a factores extrínsecos socavando los preexistentes motivadores intrínsecos. Es decir, se trata de una motivación condicionada que puede desaparecer al eliminar o cambiar el estímulo. Este fenómeno se puede dar en la educación de cualquier disciplina. Este efecto provoca controversia porque pone a prueba los hallazgos previos sobre teorías de refuerzo y también la aceptada forma de incentivo en las aulas. Algunos autores incluso argumentan que la religión cuando decide premiar y penalizar los buenos y malos comportamientos socava de esta manera las verdaderas motivaciones intrínsecas de las personas.
  • Efecto de percepción ambiental: Se ha demostrado que el ambiente produce una gran influencia en el comportamiento de los individuos. Más allá de los genes, educación, un individuo varía su comportamiento en función de cómo percibe su entorno. En un ambiente de caos, deterioro y suciedad, las personas tienden a ser más incívicas, más caóticas, y también a cometer más acciones vandálicas o incluso delictivas. Es más importante arreglar con premura el entorno, reprender con premura y continuadamente que una mayor fuerza o dureza de las leyes. Existen varios experimentos que han mostrado dicha correlación.
  • El experimento de la cárcel de Standford de Philip Zimbardo, hizo que un ambiente estresante provocara, en gente pacífica y educada, un comportamiento violento.
  • En un experimento diseñado por Hugo Harsthorne y Mark A. May, en la década de 1920 en Nueva York, se sometió a 11000 estudiantes entre 8 y 16 años a test para medir el grado de honestidad. Se les dio un libro con las soluciones y se les dijo que no las miraran. Lo sorprendente fue que no hallaron pautas fijas ni grupos coherentes. Se volvió a repetir el experimento con los mismos estudiantes, cambiando variables y de nuevo no hubo pautas. Se observó que cambiaron tanto los tramposos, como las condiciones en las que hicieron trampa. Concluyeron que la honestidad no está unificada. Con frecuencia, una persona puede ser honesta en una situación determinada y no serla en otra situación dependiendo del entorno, las personas tratadas, etc.
  • Existen individuos independientemente de su etnia y cultura, que en su país se comportan cívicamente en otros ambientes más permisivos o caóticos cambian radicalmente o regularmente. Ej. Algunos turistas se permiten realizar comportamientos que nunca harían en su país a pesar de conocer que son perjudiciales e igualmente prohibidos en los países de acogida.
  • En 1980 la ciudad de Nueva York era una de las ciudades más inseguras. En lugar de incrementar la dureza de las leyes, o la dureza policial se organizó un potente efectivo de limpieza. Los grafitis no duraban más de una hora, los cristales y arañazos eran arreglados rápidamente. El metro empezó a dar una cara más amable a pesar de los actos vandálicos que con el tiempo empezaron a disminuir. Las dureza penal y la vigilancia policial no se incrementaron. Nueva York pasó a ser una de las ciudades más seguras. Se vio, por tanto, una coherencia entre estos factores que apuntan a dicha causalidad aunque otros factores no pueden ser desestimados.

[editar] Sesgo en la probabilidad y creencias


Celebración del Corpus Christi y Día del Campesino. Arcos de frutas hechos por campesinos en Anolaima, Colombia. Los anolaymas son indígenas de la nación panche.
Un sesgo es un error que aparece en los resultados de un estudio debido a factores que dependen de la recogida, análisis, interpretación, publicación o revisión de los datos que pueden conducir a conclusiones que son sistemáticamente diferentes de la verdad o incorrectas acerca de los objetivos de una investigación.
La probabilidad es la posibilidad de que algo pueda ocurrir o sea el caso. La teoría de la probabilidad se usa extensamente en áreas como la estadística, la matemática, la ciencia y la filosofía para sacar conclusiones sobre la probabilidad de sucesos potenciales y la mecánica subyacente de sistemas complejos.
Una creencia es un modelo creado por la mente para satisfacer un deseo, generalmente sobre un hecho real o imaginario, del cual se desconoce o no se acepta, una alternativa o una respuesta racional. En una creencia todos aquellos individuos que compartan dicho deseo darán por buena una proposición y actuarán como si fuese verdadera, aunque no lo sea.
Muchas de estas desviaciones se estudian en investigación experimental y con frecuencia son estudiadas debido a que afectan a las decisiones en los negocios y la economía.
  • Efecto de ambigüedad: La evasión o rechazo directo de las opciones que por falta de información parecen tener una probabilidad incierta o desconocida.
  • Obstinación, terquedad o empecinamiento o anchoring: Es la tendencia a confiar demasiado, o aferrarse a un atributo, rasgo, cualidad o particularidad de toda la información cuando se realiza una decisión. Este rasgo o particularidad por el que se decanta uno es con frecuencia el primero que se ha conocido o recibido.
  • Sesgo antrópico: Es la tendencia de una persona a sesgar las evidencias ya que han sido influenciadas por los efectos de una observación selectiva. Esto es, básicamente una generalización extrema del prejuicio de confirmación o de desconfirmación, envolviendo no solo el conjunto de ideas, memoria y metodología sino también el modo en el que uno se ve a sí mismo como entidad investigadora del entorno.
  • Desviación de la atención: Negar la información relevante cuando se realizan valoraciones relacionales o asociativas.
  • Heurística de disponibilidad o en inglés availability heuristic: Es una predicción sesgada, debido a la tendencia a centrarse en el beneficio o suceso más sobresaliente, más familiar y emocionalmente cargado. Es decir, al juzgar grosso modo una probabilidad esta tiende a estar influenciada no por acontecimientos objetivos sino más bien por la experimentación emocional del sujeto o a través del suceso más sobresaliente que haya sufrido este.
  • Prejuicio de creencia: Es la tendencia a basar las valoraciones o evaluaciones en creencias personales.
  • Creencia overkill: Ocurre cuando una persona tiende a traer todas sus creencias y valores, una tras otra para apoyar una determinada posición. Todas sus creencias y valores apuntan a la misma conclusión que quiere apoyar.
  • Ilusión de serie o apofenia: Es la tendencia a ver patrones donde realmente no existen. La ilusión de grupo o serie se refiere a la tendencia natural del hombre a asociar algún significado a ciertos tipos de patrones o series que inevitablemente deben aparecer en cualquier lista de datos extensa.
  • Pareidolia: Un tipo de error de confusión en la percepción debida a la natural asociación e instinto social de reconocimiento de expresiones faciales y objetos comunes que se produce cuando al introducir un estímulo vago éste se percibe como algo claro, distintivo o altamente significante. Pueden estar provocados por sesgos de memoria (errores en la red neuronal bayesiana de asociación que nos hacen creer haber visto algo que realmente no vimos), por sesgos de confirmación, o por sesgos naturales de asociación.
    • Ejemplo: Percibir formas y caras en las nubes.
  • Falacia del jugador o falacia de Gambler: Es la tendencia a asumir que eventos aleatorios individuales están influídos por eventos aleatorios previos.
    • Ejemplo: «La moneda tiene memoria».
  • Prejuicio de retrospectiva o recapitulación: Conocida también como el efecto «Siempre supe que iba a pasar, lo sabía!» o «ya lo había supuesto», muestra la inclinación a ver los hechos pasados como fenómenos predichos o predecibles. Los individuos están, en realidad, sesgados por el conocimiento de lo que realmente ha pasado cuando evalúan su probabilidad de predicción. Sin conocimiento del futuro no hubieran tomado decisiones diferentes o correctas. Este prejuicio es en realidad producido por un error en la memoria, es un efecto menor del déjà vu. Véase falacia del historiador.
  • Falacia de la proyección mental: La sensación de que las probabilidades son (y representan) propiedades intrínsecas de la física más que una descripción del conocimiento personal y limitado de la situación.
  • Sesgo de autoservicio o sesgo hacia mi lado: Es la tendencia de algunas personas a errar en su observación e ignorar pruebas o hechos en contra de la postura que defienden. También reclaman mayor responsabilidad en los aciertos y éxitos que en los errores. Además, en cuanto aparece información ambigua la interpretan de un modo que beneficia sus intereses.
  • Efecto de negación de precedentes: Es la tendencia de algunas personas a evitar incorporar probabilidades o sucesos precedentes muy bien conocidos que pueden ser importantes en la decisión a tomar.
  • Efecto del observador expectante o Efecto expectativa del observador: Este efecto se da cuando, por ejemplo, un investigador espera un determinado resultado y después inconscientemente manipula un experimento o malinterpreta los datos con objeto de encontrarlo. Este efecto se suele dar en muchas investigaciones paranormales.
  • Efecto de sujeto expectante: Es otro sesgo cognitivo que ocurre en la ciencia cuando un sujeto espera un resultado determinado y por consiguiente manipula inconscientemente los datos de un experimento. Se diferencia del efecto del observador expectante en que la manipulación la realiza no el observador sino el mismo paciente. Se da especialmente en medicina donde es denominado efecto placebo o efecto nocebo, dependiendo en si la manipulación del sujeto ha sido para incluir un efecto o para omitirlo. Para eliminarlo se usa el Ensayo doble ciego.
  • Desviación o sesgo optimista: Es la tendencia sistemática a ser demasiado optimista sobre los beneficios de cualquier acción planeada.
  • Sesgo de beneficio positivo: Es la tendencia de algunas personas a predecir o sobrestimar la probabilidad de que le ocurran buenas cosas a ellos (Es una generalización Desviación optimista)
  • Efecto superconfianza: Es la tendencia a confiar demasiado en las habilidades propias o personales.
  • Efecto de sobreatribución, sesgo de correspondencia o error fundamental de atribución: Es la tendencia o disposición de la gente a sobre-dimensionar los motivos personales internos a la hora de explicar un comportamiento observado en otras personas, dando poco peso por el contrario a motivos externos como el rol o la situación, para este mismo comportamiento. La gente tiende a obviar los motivos externos y cree más e incluso amplifica los motivos genéticos o de carácter internos. Por otro lado, cuando las personas piensan sobre sí mismas atribuyen su éxito a una cualidad personal interna (inteligencia, bondad, fuerza, carácter) y sus fracasos a circunstancias externas (mala suerte, desventaja, manías). Cuando la gente piensa en otros, atribuyen los aciertos de los demás a circunstancias externas (tuvo suerte, tuvo ventaja) y los fallos a debilidades o características internas (tiene mucho carácter, él no es suficientemente fuerte, inteligente).
  • Prejuicio o sesgo de la debilidad y de fortaleza: Es la tendencia de las personas a juzgar como permisibles o creer con mayor fuerza los comportamientos y los argumentos de las partes más débiles. La justificación de los actos de los demás debido a su debilidad no es un argumento para la ética de los hechos, ni una evidencia de la verdad de una aseveración. Este sesgo se muestra claramente en la película Dogville. Igualmente se da este hecho a la inversa, es decir, algunas personas tienen la tendencia a pensar que las más fuertes, físicamente o intelectualmente son más poseedoras de la verdad sin atender a sus argumentos. Véase Prejuicio de statu quó.
  • Sesgo de la simetría: Es la tendencia a considerar como ciertas y mejores los argumentos y razonamientos en los que exista una simetría dual clara. La existencia de una simetría aunque hace al argumento más bello e idóneo para nuestros prejuicios no implica la veracidad de la misma. Este error se produce con mayor frecuencia cuanto más general sea la afirmación deducida.
    • "La luz es blanca o negra" frente a "la luz está compuesta por diversos colores".
    • Preferencia a elegir entre dos partidos políticos que entre cinco.
  • Efecto de polarización: Se incrementa la fuerza de una creencia en ambas posturas o bandos respectivamente después de la presentación de pruebas neutrales, débiles o evidencias confusas que resultan de una asimilación sesgada. Esta polarización se da en muchos idealismos y radicalismos. Cuando los entusiastas de una cierta idea están cegados por sus prejuicios personales acerca de las demás posibilidades y positivamente sobre las propias confirman sus creencias sin escrutinio aunque evalúan críticamente las creencias del contrario. Es decir las pruebas confusas o argumentos débiles ayudan a separar más a ambos bandos y no a provocar conversiones.
  • Efecto de primacía o efecto de la primera impresión: Es la tendencia a valorar, en algunas situaciones, más los eventos iniciales que los siguientes eventos.
    • Ejemplo: en una presentación se tienen en cuenta en mayor medida las primeras diapositivas o los primeros minutos que los demás.
  • Efecto el último evento: Es la tendencia a ponderar y a dar más importancia a los eventos recientes en mayor medida que los eventos más lejanos en el tiempo, incluso en un mismo día.
    • Ejemplo: movimiento en las colas de un atasco, si al principio se va muy rápido y al final se hace esperar lo suficiente, el evento más reciente será el que predomine.
  • Efecto de retrospección de Rosy: Es la tendencia a valorar los eventos pasados más positivamente a cómo los han valorado ellos mismos en el momento en el que los eventos ocurrieron. Un proverbio en latín resume este efecto: memoria praeteritorum bonorum, es decir, ‘el pasado siempre se recuerda como mejor’.
  • Efecto de decimación numérica: Es la tendencia a juzgar la probabilidad de la totalidad como menor que la suma de probabilidad de cada una de las partes.
    • Ejemplo: se considera menos probable morir de alguna causa natural que morir por un ataque del corazón más la probabilidad de morir de cáncer. Normalmente y de manera inconsciente, la suma de las partes supera a la probabilidad total estimada.
  • Falacia de la conjunción o la unión: Es la tendencia a asumir que las condiciones locales o específicas unidas son más probables que una general. Sin embargo, matemáticamente la probabilidad de dos eventos ocurriendo juntos (en conjunción) será siempre menor o igual a la probabilidad de uno de ellos ocurriendo solo.

[editar] Prejuicios sociales

En EE. UU., entre 1889 y 1918 se lincharon 2522 hombres y mujeres afroamericanos. La «doctrina de la superioridad racial» se refiere a una presunta superioridad de la naturaleza (y, por tanto, inalterable). Los hombres de raza blanca estarían dotados de caracteres hereditarios comunes y exclusivos que les asegurarían un desarrollo mental superior al de otras razas. La herencia genética de los negros limitaría para siempre sus potencialidades. Fundamentalmente, esta concepción es idéntica a la desigualdad de aptitudes que tan privilegiado lugar ocupa en las representaciones mentales de las castas superiores tradicionales. También ésta tiene la misma función ideológica: justificar los privilegios de una minoría mediante una argumentación en la que se asegura la perpetuidad, ya que la superioridad se considera enraizada en la naturaleza. No obstante, esa doctrina, esos dogmas genéticos, tenían sus propios contradictores entre algunos supremacistas blancos, quienes señalaban que «los negros no son congénitamente inferiores, pues si les abrimos nuestras universidades pronto nos alcanzarán» y, desde luego, desaparecería la mano de obra barata, la opresión. Por lo tanto, la discriminación racial funciona también como una expresión económica superestructural y no solo como una supuesta consecuencia genética universalizable.]]
El prejuicio social es tener una opinión o idea acerca de un miembro de un grupo sin realmente conocer al individuo. La antipatía, normalmente, se basa en información pasada y en la experiencia con un individuo o cultura (modo de comportamiento) en particular. Asociando unas características físicas a unos comportamientos negativos, se cae en la falacia. La convención de UNESCO establece de forma clara la igualdad entre todos los seres humanos. Su tercer punto dice: "En el estado actual de los conocimientos biológicos, no podemos atribuir las realizaciones culturales de los pueblos a diferencias de potencial genético: éstas se explican totalmente por su historia cultural. Basta invertir estos términos para obtener una radiografía del racismo."
La extensión de las propias experiencias negativas al caso general se puede considerar como sesgo. Como en la persecución, se cree por parte del prejuicioso en la maldad o bondad del otro y en la justicia del razonamiento propio.
La mayor parte de estos prejuicios o sesgos cognitivos están clasificados como sesgos atributivos. Los sesgos atributivos afectan al modo de atribución de acciones. Es decir, afectan al modo en el que se determina quien o que fue responsable de una acción o evento.
El prejuicio puede aparecer independientemente de la inteligencia del individuo, su nivel cultural y su capacidad para razonar. Y las falacias resultantes pueden ser desastrosas pues animadas por el espíritu destructor las masas no se detienen ante la fácil obtención de beneficios resultante de la opresión de las minorías o del odio colectivo como forma de unión comunitaria dominante.
Albert Einstein expresó esto, en el contexto de la segunda guerra mundial, con la siguiente cita que es aplicable a las diferentes sociedades civilizadas que han sido llevadas por los prejuicios: "El crimen cometido por los alemanes es el más abominable que recuerda la historia de las llamadas naciones civilizadas. La conducta de los intelectuales alemanes -como grupo- no fue mejor que la de la multitud. Incluso ahora no hay signo alguno de arrepentimiento o de deseo real de reparar lo que se pueda después de tan gigantescos asesinatos."[2]
Las personas espoleadas y ciegas por estos prejuicios evolutivos no se paran a razonar críticamente lo expuesto, a igualarse en un experimento mental sin prejuicio con los expuestos (empatía) o a comprobar de forma científica las afirmaciones (método científico para desechar los prejuicios y aproximarse a la verdad). Es más fácil dejarse llevar por los propios prejuicios internos que nos dicen que estamos en lo correcto (rasgo evolutivo de los prejuicios) que aceptar verificar la verdad. Para las personas sumidas en sus prejuicios, la verdad es de quién la siente (véase intuición sentido evolutivo) y no de quién razonadamente la argumenta.
“Los egipcios trataban de bárbaros a todos los pueblos que no hablaban su lengua”. Maliciosamente, Heródoto de Halicarnaso, ese patricio griego de la primera mitad del siglo V a. C., consagró todo un capítulo de su Historia, todo un “logos”, a mostrar cómo los griegos recibieron de Egipto sus dioses y sus antepasados, su ciencia y su sabiduría; devuelve a los griegos ese término de “bárbaros” que éstos aplicaban de hecho a todos los que no hablaban su lengua. Por muy orgulloso que esté de ser helénico, el “padre de la historia” evita así ante nuestros ojos la apariencia de un racismo.[3]
Los griegos estaban a su vez, muy seguros de su superioridad sobre los no griegos, y de la superioridad de civilización y de lengua se puede pasar cómodamente a la de “raza”. Sin embargo, este paso no se dio. Aun convencidos del valor más alto y de la originalidad de su modo de vida, de su cultura, no veían en eso la prueba de una superioridad eterna, “esencial”. Tucídides, en las treinta páginas que abren La guerra del Peloponeso (se las llama “La arqueología”) reúne varios ejemplos de los que se puede sacar en conclusión que los bárbaros son pueblos con retraso ciertos, pero en vías de desarrollo. Por tanto, no se puede hablar de un racismo heleno.
Roma mezcla y funda, en su población cosmopolita, las razas heterogéneas del mundo que conquistó –dice A Aymard en Roma y su imperio-. La posteridad de los vencedores se confunde con la de los vencidos. Y esta étnica se acompaña inevitablemente con una fusión moral. Menos espectacular y menos precipitado, pero tal vez más eficaz aún porque no está limitado sólo a la capital, un fenómeno análogo se produce en las provincias. Sin embargo, esta semilla cosmopolita no florece en todas las provincias.[3]
Más tarde con las monarquías helenísticas, en el tiempo de la dominación romana, las cosas van a complicarse de manera contradictoria. En Egipto, los Lagidas evitaron, helenizar por razones en gran parte financieras. Limitaron la helenización y por tanto la cultura no fluyó lo que dividió la sociedad. Al limitarla, los griegos que se instalaron allí se mostraron muy celosos de sus privilegios. En Alejandría es donde se ven mejor las consecuencias de esta doble política. La prohibición de casamientos entre griegos e indígenas, la división de la población en grupos con status jurídicos desiguales fundados sobre el origen étnico, facilitan, en esta ciudad en plena expansión demográfica y comercial serias confusiones.
Existen distintas formas del racismo en Occidente, no porque esta región del mundo tenga el monopolio del prejuicio, sino porque es “en la civilización occidental donde el fenómeno tomó las formas más virulentas y ‘refinadas’; donde no sólo se mató, linchó y torturó en nombre de la raza, sino que se justificaron esos crímenes con ‘teorías’ de apariencia científica”. Existen estructuras socioeconómicas que sostienen este fenómeno; y existen dos manifestaciones clásicas: antisemitismo y racismo colonial.[3]
Los nazis en su propaganda aclamaron la cultura griega clásica así como de la cultura romana como precursores de la raza aria y de la fundación germano europea. Esta distorsión intencionada se trata de un error histórico fundamental. La palabra aria proviene del sánscrito una lengua persa e indú que se usó para designar a los nobles persas e indios. Asimismo, con frecuencia en películas históricas distorsionan la apariencia y costumbres de griegos, romanos y egipcios para transmitir ideas más modernas y estándares de apariencia europeos que hagan el producto más comercial. Ejemplo: Alejandro Magno no era rubio. Análisis de color de estatuas, pinturas y más tarde del ADN de los faraones egipcios muestran que hubo faraones negros por ejemplo Piy, Paanje, Taharqa. Asimismo, las clases sociales no se estratificaban tanto por raza sino por estatus social. Por ejemplo, Salomón tenía ojos claros y piel blanca y no llamó la atención que tomara como esposa a la reina de Sahba que era negra. Los griegos a su vez, consideraban a los Europeos como pueblos atrasados. Griegos y romanos tenían apariencia fundamentalmente mediterránea, es decir, una tez más oscura que la nórdica.[4]
  • Sesgo actor-observador: Es la tendencia a explicar los comportamientos individuales de los demás enfatizando la influencia de su personalidad y desestimar la influencia externa de su situación. Esto va asociado a la tendencia opuesta o actor cuando se observa uno mismo en el que las explicaciones a los propios comportamientos se realizan enfatizando mi situación personal o agentes externos y desestimando la influencia de la propia personalidad. Este sesgo suele confundirse con el sesgo de correspondencia).
  • Efecto de sobreatribución, sesgo de correspondencia o error fundamental de atribución: Es la tendencia o disposición de la gente a sobre-dimensionar los motivos personales internos a la hora de explicar un comportamiento observado en otras personas, dando poco peso por el contrario a motivos externos como el rol o la situación, para este mismo comportamiento. La gente tiende a obviar los motivos externos y cree más e incluso amplifica los motivos genéticos o de carácter internos. Cuando las personas piensan en sí mismas atribuyen su éxito a una cualidad personal (inteligencia, bondad, fuerza, carácter) y sus fracasos a circunstancias externas (mala suerte, desventaja, manías). Por otro lado, cuando la gente piensa en otros, atribuyen los aciertos de los demás a circunstancias externas (tuvo suerte, tuvo ventaja) y los fallos a debilidades o características internas (tiene mucho carácter, el no es suficientemente fuerte, inteligente).
  • Efecto Forer (o efecto Barnum, en honor al circense P. T. Barnum): es la tendencia de la gente a dar una alta nota de precisión o a asentir y confirmar la fidelidad de las descripciones que de su personalidad se hagan cuando éstas están hechas a medida y específicamente para ellas. En realidad, estas descripciones de la personalidad son vagas y suficientemente generales como para ser aplicadas a un amplio espectro de la sociedad.
  • Desviación o sesgo egocéntrico: Ocurre cuando las personas se dan más responsabilidad a ellas mismas, por los resultados de una acción conjunta, que un observador externo. Este efecto puede darse tanto para los beneficios como para los errores de una acción.
  • Efecto de falso consenso: Es la tendencia de algunas personas a sobrestimar el grado en el cual los demás coinciden o están de acuerdo con ellos. Las personas cambian rápidamente sus propias opiniones, creencias y predilecciones para parecer más acordes o en sintonía con el público general. Como los miembros de un grupo alcanzan un consenso y raramente encuentran personas que disientan, tienden a creer que todo el mundo piensa del mismo modo.
  • Efecto halo: Es la capacidad de un individuo para modificar la percepción o evaluación que los demás tienen de las demás cualidades personales a través de una cualidad específica. Un individuo es capaz de trasladar la percepción que tienen los demás de sus cualidades positivas o negativas desde un área de la personalidad a otra a través de una única capacidad que arrastra a las demás. Véase también Estereotipo de atractivo físico. En breve, una persona que es buena en X es normalmente considerada, con prejuicio, a ser también buena en Y incluso si los dos tópicos no están relacionados, esto es el denominado efecto halo. Muchas marcas comerciales usan el poder de la marca o su efecto halo para vender otros productos.
  • Ilusión de entendimiento asimétrico: Es un prejuicio que implica el hecho de que la gente percibe su conocimiento de los demás como superior y más preciso al conocimiento que tienen los demás sobre sí mismos. De igual manera, las personas tienden a creer que se conocen mejor a sí mismas que lo que sus parejas o iguales se conocen a sí mismos o a ellos.
  • Ilusión de transparencia: Es la tendencia para algunas personas a sobrestimar el grado en el que su estado mental personal es conocido por otros. Este sesgo es similar aunque inverso a la Ilusión de entendimiento asimétrico pero la ilusión de transparencia es más prominente en las personas que tienen una relación personal.
  • Prejuicio de pertenencia al grupo o prejuicio de socio: Es la tendencia de las personas a tratar de manera preferente a quienes perciben como miembros de su propio grupo.
  • Fenómeno del mundo justo: Es la tendencia prejuiciosa de algunas personas a percibir que el mundo es justo y por consiguiente las personas reciben lo que se merecen. Esta tendencia también se da en la ilusión de pensar que las personas recibirán con el tiempo lo que se merecen. Estudios muestran que aquellos que creen en un mundo justo tienen más probabilidad a creer que las víctimas violadas han debido comportarse de manera seductora, las mujeres maltratadas tuvieron que merecer los golpes, que las personas enfermas se han causado su enfermedad con sus actos o que los pobres se han buscado su pobreza, todo porque el mundo es justo y pone a cada uno en su sitio. Una versión de esta falacia es la de que el tiempo pone a cada uno en su sitio. El tiempo hace más probable que haya interacciones con esa persona pero no implican que éstas interacciones en un mundo justo vayan a premiarla o condenarla.
  • Efecto del lago Wobegon o efecto mejor que la media: Es la tendencia humana a describirse de manera halagadora o aduladora, comunicar bondades de sí mismo y pensar que se encuentra por encima de la media en inteligencia, fuerza u otras cualidades. El nombre viene de un pueblo ficticio de una serie de radio A Prairie Home Companion. Véase Efecto superconfianza o Efecto peor que la media.
  • Prejuicio de etiquetación o prejuicio de clases: Es un tipo de prejuicio cultural que se produce cuando una etiqueta o seña de diferenciación está disponible o es visible para describir algo que introduce una diferencia en nuestra habilidad física, cultural o personal que algunos incluso pueden aprovechar y que no tiene por qué existir. Ej.: «Mi amigo tiene piel negra. Entonces debe tener pelo rizado» o «llevas una camiseta del grupo de rock metálico Metallica, entonces debes ser un metalero» (Véase estereotipos y sesgo de confirmación).
  • Prejuicio de homogeneidad de los demás: Los individuos ven a los miembros de su grupo como más variados, diferentes y ricos en contrastes que los pertenecientes a otros grupos, los cuales son considerados homogéneos e iguales entre sí.
  • Sesgo de proyección: Es la tendencia inconsciente a asumir que los demás comparten el mismo o pensamientos, creencias, valores o posturas parecidas a las nuestras.
  • Sesgo de autoservicio: Es la tendencia de algunas personas a errar en su observación e ignorar pruebas o hechos en contra de la postura que defienden. También reclaman mayor responsabilidad en los aciertos y éxitos que en los errores. Además, en cuanto aparece información ambigua la interpretan de un modo que beneficia sus intereses.
  • Sesgo de impredecibilidad propia: Es la tendencia de algunas personas a verse ellos mismos como relativamente variables e impredecibles en términos de su personalidad, comportamiento y estado de ánimo mientras que ven el de los demás como mucho más predecible en cualquier situación. Este sesgo atributivo tiene un importante rol en la formación y mantenimiento de los estereotipos y prejuicios.
  • Profecía autorrealizada: Es una predicción que, de ser realizada o enunciada, realmente causa que esta se convierta en realidad. Véase Pigmalión y Efecto Pigmalión, donde los estudiantes producen mejores resultados por el simple hecho de que eso es lo que se espera de ellos. Véase también Efecto de sujeto expectante o efecto placebo.

[editar] Aplicación de los prejuicios: las falacias lógicas


Caballo de Troya utilizado en la película Troya (2004). Si se niega el antecedente, entonces se negará también la consecuencia.

Una falacia lógica es un modo o patrón de razonamiento que siempre o casi siempre conduce a un argumento incorrecto. Esto es debido a un defecto en la estructura del argumento que lo conduce a que este sea inválido. Las falacias lógicas suelen aprovecharse de los prejuicios o sesgos cognitivos para parecer lógicas. Cambiándose a veces, el error inconsciente o involuntario por una manipulación deliberada. Por eso, las falacias lógicas son los mecanismos automáticos más comunes para poner en práctica los sesgos cognitivos. Algunas importantes falacias lógicas que emplean los sesgos cognitivos se muestran a continuación. Véase también control social, control mental, propaganda, lavado de cerebro.

[editar] Falacias formales

[editar] Argumento desde la falacia
Un argumento desde la falacia. o ad lógicam, asume que si un argumento es una falacia entonces su conclusión debe ser forzosamente falsa. Una falacia lógica no es necesariamente errónea en su conclusión, aunque sí lo es en el razonamiento que le ha llevado a esta conclusión. Es decir, aunque la estructura de razonamiento pueda ser falaz por su construcción o por sus premisas, la conclusión puede llegar a ser fortuitamente correcta.
Ejemplo: «Los objetos caen porque hay ángeles que los empujan hacia abajo». La afirmación «los objetos caen», es cierta, aunque, no existe un argumento válido para aceptar la premisa de la existencia de los ángeles y tampoco de que éstos empujen los objetos.
[editar] Afirmación del consecuente
Una afirmación del consecuente es llamada así porque erróneamente se concluye que el segundo término de una premisa consecuente establece también la verdad de su antecesora. Si se demuestra que P entonces Q, entonces erróneamente se puede deducir que si Q entonces P llevándonos a esta falacia, que se apoya en el sesgo de simetría.
Ejemplo: Si estoy dormido tengo los ojos cerrados, entonces si tengo los ojos cerrados debo estar dormido. En efecto una persona dormida tendra sus ojos cerrados, pero no necesariamente una persona con los ojos cerrados llega a estar completamente dormido.
[editar] Negación del antecedente
La negación del antecedente o implicación vacua es una falacia lógica con semejanzas con el argumento de la falacia. En este caso si P entonces Q si niego P entonces tampoco Q (se niega Q). Esta falacia dice que si se niegan los antecedentes entonces se negará también la consecuencia.
Ejemplo: «Si estoy dormido tengo los ojos cerrados, pero si estoy despierto tengo que estar con los ojos abiertos» «Si no lo digo no me critican, por lo que si lo digo me criticarán». Algo que no tiene que ser necesariamente cierto. Otra vez se aplica el sesgo de simetría o ilusión de serie.

[editar] Falacias por generalización de inducción errónea

En lógica, se designa como inducción a un tipo de razonamiento que va de lo particular a lo general (concepción clásica) o bien a un tipo de razonamiento en donde se obtienen conclusiones tan sólo probables (concepción más moderna). La inducción matemática es un caso especial, donde se va de lo particular a lo general y, no obstante, se obtiene una conclusión necesaria. Típicamente, el razonamiento inductivo se contrapone al razonamiento deductivo, que va de lo general a lo particular y sus conclusiones son necesarias.
[editar] Generalización apresurada
Una generalización apresurada o falacia de estadística insuficiente o falacia de muestras insuficientes, ley de los pequeños números, inducción apresurada, falacia del hecho aislado, o secundum quid es una falacia lógica en la que se llega a una generalización inducida basada en muy pocas evidencias.
Ejemplo: «Me encanta esta canción, por lo tanto me gustará también todo el álbum en el que está». Es una falacia porque el álbum puede no ser tan bueno como la canción escuchada.
[editar] Muestra sesgada
Una muestra sesgada es una muestra que ha sido falsamente considerada como la típica de una población de la cual ha sido tomada.
Ejemplo: Alguien puede decir «A todo el mundo le gustó la película» sin mencionar que «todo el mundo» fue él y tres de sus compañeros, o un grupo que son fans del artista. Los sondeos online y las muestras por llamadas voluntarias son un tipo particular de este error, porque las muestras están implícitamente preseleccionadas o autoseleccionadas. En el mejor de los casos, esto significa que las personas que se preocupan más sobre el asunto responderán o opinarán y en el peor de los casos, sólo aquellas que sintonicen una radio particular, un periódico particular o una lista política.
[editar] Falacia del centro de atención
Una falacia del centro de atención se produce cuando una persona sin criterio asume que todos los miembros o casos de un cierto grupo, clase o tipo son como esos pocos en el punto de mira, que reciben la mayor atención o cupo de atención de los medios. Esta línea de razonamiento es falaz y conduce a los tópicos. Si los medios publicitan a un asesino en serie de una población no quiere decir que todos los miembros de la población sean asesinos.
[editar] Falacia de la verdad a medias
Las verdades a medias son frases engañosas y falsas, que incluyen algún elemento de verdad. Las frases pueden ser parcialmente verdad, la frase pueden ser incluso verdad pero no toda la verdad del conjunto lo que produce un engaño provocado por omisión. Pueden incluir algunos elementos engañosos como signos de puntuación, especialmente si se intenta engañar, evadir la culpa o malinterpretar la verdad. El propósito de las medias verdades o verdades a medias es hacer parecer algo que solo es una creencia como un conocimiento o verdad absoluta. De acuerdo con la teoría de conocimiento de creencia de verdad justificada o problema de la justificación, para saber si una determinada proposición es verdadera, uno debe no solo creer en la verdadera e importante proposición sino también debe tener una buena razón o argumentos para hacerlo. Una verdad a medias embauca al receptor presentando algo que es creíble y usando esos aspectos de la idea que pueden ser demostrados verdaderos como buena razón para creer que la idea o declaración entera es verdadera. Una persona engañada por una verdad a medias podrá considerar la proposición o declaración como una verdad absoluta y actuar en consecuencia. En política, las verdades a medias son una parte integral de las democracias representativas o parlamentarias. La reputación de un candidato político podrá ser irremediablemente dañada si él o ella es expuesto como mentiroso, así un complejo estilo de lenguaje ha evolucionado para minimizar las probabilidades de que ocurra esto. Si alguien no ha dicho algo, entonces ellos no podrán acusarlo de mentir. En consecuencia los políticos se han convertido en un conjunto en el que las medias verdades abundan y son esperadas, dañando la credibilidad del conjunto.
Ejemplo: «El sol se pone por el oeste». Esta es una verdad a medias porque aunque en la mayor parte del mundo esto es así no ocurre en los polos en los que durante unos meses el sol ni siquiera llega a ponerse. De hecho, el Sol ni siquiera se pone, porque no es el que se mueve sino que es el movimiento rotatorio de la Tierra el que produce este efecto. Por eso, si se tratara como una verdad absoluta digamos para navegación podría ocurrir un desastre.
[editar] Falsa vivencia
Una falsa vivencia o vivencia desorientadora es una falacia lógica que usa la descripción de un acontecimiento en extremo detalle —incluso si este es un suceso excepcional y muy poco probable— para convencer a alguien de que hay un problema. Aunque la vivencia sea falsa o verdadera y no tenga ningún fundamento lógico (es decir, aunque sea un disparate) puede tener un gran poder y efecto psicológico debido al sesgo cognitivo llamado disponibilidad heurística. La falacia no reside en la historia misma, la cual, podría llegar a ser cierta, sino en el efecto de gran distorsión probabilística o sesgo que se produce en el receptor en relación al alcance, importancia y relevancia con la decisión a tomar. Esta distorsión o sesgo que se desencadena en el cerebro es un mecanismo poderoso producido por los sesgos cognitivos tendencia de riesgo cero, aversión de pérdida y efecto el último evento cuando se apela al miedo. Véase también programación neurolingüística y la verdad en la PNL. En entornos comerciales y de márketing se usa con frecuencia esta falacia generando lo que se denomina FUD, Fear, uncertainty and doubt que es el acrónimo en inglés de miedo, incertidumbre y duda. La Falsa vivencia es denominada también crítica destructiva. La mejor forma de hacerle frente es ignorando este tipo de críticas que son falsas, exageradas y estériles en cuanto que no ayudan a mejorar y solo tratan de socavar el brillo o cualidades de un tema en concreto. Si es posible se debe aportar razones para aclarar la verdadera probabilidad de la falsa vivencia. Muchas empresas recurren a la falacia del ojo por ojo y hacen también FUD. Pero esto produce errores en incremento que al final perjudican el crecimiento. En estos casos lo mejor es hacer simplemente lo correcto en función de las críticas constructivas basadas en argumentos sólidos e ignorar las basadas en anécdotas y sin argumentos.
Ejemplo: Pedro dice «Creo que dejaré los deportes de riesgo ahora que tengo niños. Creo que me pasaré al golf». Juan responde: «Yo no haría eso. ¿Recuerdas a Javi? Él estaba jugando al golf cuando le atropellaron con el coche que transporta los palos. Se rompió una pierna y rodó hasta golpearse la cabeza. Estuvo en el hospital durante una semana y todavía cojea. Yo seguiría haciendo parapente».
Segundo ejemplo: El partido X pretende aprobar la ley Y acerca de lo peligroso que es subirse a los puentes. Entonces, el periódico o medio M presenta antes de la votación una serie de noticias extremas, sobre niños que se han caído de los puentes. La población asustada por la posibilidad de que los niños se caigan de los puentes aprueba moralmente la decisión del partido de prohibir subirse a los puentes.
[editar] Falacia arreglo de bulto
La falacia arreglo de bulto consiste en asumir que las cosas que con frecuencia han sido agrupadas por tradición o cultura en un conjunto deberían estar siempre agrupadas de ese modo. Esta falacia es muy usual en los argumentos políticos: «Mi oponente es un conservador que votó en contra de los altos impuestos y la asistencia pública, por tanto el también se opondrá al control de armas y al aborto». Mientras estas cuatro posiciones están normalmente agrupadas en la palabra «conservador» en la política española, no hay realmente ninguna razón para pensar que alguien que sigue una idea agrupada en ese grupo deba seguir las demás.
[editar] Falso dilema
Un falso dilema, o falsa dicotomía o falsa bifurcación, implica una situación en la cual solo dos puntos de vista son sopesados como las únicas opciones, cuando, en realidad, existen una o más opciones que no han sido consideradas. Las dos alternativas presentadas suelen ser, aunque no siempre, los puntos extremos del espectro de ideas. En lugar de esta extrema simplificación y pensamiento deseado, sería más apropiado considerar todo el espectro de opciones como en la lógica difusa. Véase sesgo de simetría para entender sus causas.
[editar] Probar con ejemplo
Probar con ejemplo o generalización inapropiada, es una falacia lógica donde uno o más ejemplos se dice «prueban» un caso más general. Esta falacia tiene la estructura siguiente: Sé que el caso X de todos los X hace o tiene la propiedad P, entonces todo X tiene la propiedad P.
Ejemplo: «He visto a hombres (Pedro y Juan) jugar bien al fútbol, por consiguiente todos los hombres juegan bien al fútbol». Véase el artículo «falacia arreglo de bulto» o generalización apresurada. Todas las citadas son falacias de generalización las cuales se pueden agrupar dentro de una de las trece falacias identificadas por Aristóteles; la falacia de destrucción de la excepción o accidente (falacia) a dicto simpliciter ad dictum secundum quid.
Segundo ejemplo: 1) Cortar a personas con cuchillos es un crimen; 2) los cirujanos cortan a las personas con cuchillos; 3) los cirujanos son criminales.

[editar] Falacias de causa informal o causa cuestionable

Las falacias de causa informal, causa cuestionable o falacia causal o non causa pro causa (‘sin motivo para la causa’) o causa falsa, son falacias informales donde una causa es identificada de manera incorrecta.
[editar] Cum hoc, ergo propter hoc
Cum hoc, ergo propter hoc, o la correlación o relación entre dos implica que uno es causa y otro efecto, que afirma que dos eventos que ocurren a la vez tienen necesariamente una relación causa-efecto. Se expresa de la siguiente manera: si ocurre A y correlacionadamente después ocurre B entonces A ha causado a B. Esta falacia hace una conclusión prematura de la causalidad incluso sin evidencias que la soporten. Esto es una falacia lógica porque aunque probable existen al menos otras cuatro posibilidades; 1. que B sea la causa de A; 2. que haya un tercer factor desconocido que sea realmente la causa de la relación entre A y B; 3. que la relación sea tan compleja y numerosa que los hechos sean simples coincidencias y 4. que B sea la causa de A y al mismo tiempo A sea la de B, es decir, que estén de acuerdo, que sea una relación sinérgica o simbiótica donde la unión cataliza los efectos que se observan.
Ejemplo: Investigaciones científicas afirman que las personas que usan marihuana (A), tienen una mayor ascendencia en desórdenes psiquiátricos (B), comparados con los que no la toman. Sólo con esta relación no se puede afirmar que A causa B, ya que también puede ser que B cause A, debido al efecto relajante o también puede ser que se den las dos a la vez o haya un tercer factor desconocido. Existen métodos para determinar causas. El filósofo David Hume argumentaba que la causalidad no puede ser percibida y por consiguiente no se puede conocer o probar, y en su lugar tan solo se puede percibir la correlación. Sin embargo, argumentó que se puede seguir el método científico para, al menos, desechar las causas erróneas. Esto es, probar experimentalmente la veracidad de un hecho de manera rigurosa hasta encontrar un contra ejemplo o excepción.
[editar] Falacia de la causa simple
La falacia de la causa simple o efecto conjuntivo o relación espuria, ocurre cuando se asume que existe solo una simple causa para un resultado cuando en realidad puede haber un conjunto específico o suficiente de causas que lo hayan provocado. En esta falacia lógica dos sucesos sin conexión lógica, se relacionan causal e incorrectamente debido a un tercer suceso o factor desconocido denominado factor desorientador o variable escondida que los provoca. La relación espuria da impresión de fortaleza y ligazón fuerte entre dos sucesos que es inválida cuando es examinada objetivamente. Véase la navaja de Occam que en su aplicación puede crear una relación espuria debido al desconocimiento de un factor más sencillo. Esta sobresimplificación es un caso específico de falso dilema donde otras posibilidades son ignoradas.
Ejemplo: Supongamos que cuando hay mayor índice de desmayos por calor suben las ventas de refrescos, muchos señalarían que los sofocos son la única causa; pero la subida de ventas pudo haber sido debida a otros factores como un mejor márketing, un mayor tiempo libre, una determinada ola de calor, una bajada de precios o la llegada del verano que sería una posible causa de las dos. En definitiva un factor o un conjunto ignorado o desconocido de factores son los que en realidad hacen que se produzca.
[editar] Circularidad entre causa y consecuencia
La circularidad entre causa y consecuencia es una falacia lógica donde la consecuencia de un determinado fenómeno es llamada a ser también la causa principal. Esto es conocido como la falacia del huevo o la gallina que hace referencia al dilema de causalidad que surge de la expresión «¿qué fue primero, la gallina o el huevo?». Puesto que el huevo y la gallina se crean recíprocamente en ciertas circunstancias la respuesta es ambigua. Véase también Trampa-22 (libro). Una encerrona que pueda resumirse de esta forma: "si sale cara gano yo, si sale cruz pierdes tú". Viéndose que perder tú y ganar yo es lo mismo, se observa que ganar yo producirá ambas caras y ambas caras producen a su vez que yo gane y por tanto no hay libertad de movimiento y circularidad.
Ejemplo: Una circularidad en causa consecuencia muy conocida se encuentra en que uno no puede obtener un trabajo sin experiencia pero no puede adquirir experiencia sin un trabajo. Es decir, la experiencia causa el trabajo pero el trabajo también causa la experiencia. La única manera de acceder a estos círculos es la transición progresiva o evolutiva definiendo de manera más amplia alguno de los factores o aceptando excepciones (o mutaciones). Si se amplía el concepto del trabajo de manera que la experiencia se pueda ganar de algo que no tenga que ser estrictamente trabajo o si se amplía el concepto de la experiencia en el que aunque se tengan conocimientos éstos no tienen nada que ver con el trabajo en cuestión o con la estricta definición de experiencia que se exige para él.
Un caso parecido se ha dado alguna vez con los inmigrantes, a los que se solicita un permiso de trabajo para trabajar y un trabajo para obtener el permiso de trabajo.
[editar] Petición de principio
La petición de principio, petitio principii o fe de origen, es una falacia que ocurre cuando la proposición a ser probada se incluye implícita o explícitamente entre las premisas originales. Véase también falacia de las muchas preguntas.
Ejemplo: Para probar falazmente que Pablo dice la verdad argumentaríamos del siguiente modo diciendo que: Cuando Pablo habla no miente y que por tanto, cuando está hablando Pablo, está diciendo la verdad. En una lógica bivalente, con tertium exclusum,premisa y conclusión están afirmando la misma verdad, que no miente o, lo que es lo mismo, que en ambos casos dice la verdad. La falacia es más útil cuando tiene una longitud adecuada como para hacer olvidar al receptor que la conclusión ya fue admitida como premisa.
Segunto ejemplo: En un debate sobre el aborto, para calificarlo legalmente se usa la siguiente construcción. «El aborto es un acto injustificado de dar muerte a una persona» (Notar que esta premisa ya es de por sí la calificación del aborto y que una vez aceptada ésta no habría otra conclusión posible porque la conclusión y esta premisa es la misma). Luego viene el razonamiento lógico «matar a una persona es un asesinato» y «un asesinato es ilegal». «Por tanto, el aborto debería ser ilegal». La falacia reside en que no se ha argumentado absolutamente nada aunque aparentemente se haya seguido un orden lógico. Tan solo se ha mostrado el desarrollo lógico en el caso de considerar la primera premisa como verdad. Pero no se ha justificado, con argumentos, la razón por la que se debe considerar ésta como verdad. Lo único que se ha demostrado de manera lógica es que en el caso hipotético de que el aborto fuera considerado la muerte de un ser humano entonces sería ilegal. Esta falacia se trata del caso general de la falacia de las muchas preguntas donde se presuponen ciertas cosas que se desean probar o comunicar como ciertas por el mero hecho de decirlas. Para que la gente no caiga en dicha falacia lo idóneo sería no contestar así no se da información extra sobre tu postura o la respuesta debe tener una negación activa. Esta falacia es muy útil en debates cuando se usa en un público voluble y no atento. La falacia es más útil cuando tiene una longitud adecuada como para hacer olvidar al receptor que se partía de una premisa de fe, supuesta o sobreentendida sin ningún tipo de argumento que la soporte.
Tercer ejemplo: 1) Pedro, has sido infiel a María; 2) la religión dice que la infidelidad es un pecado carnal; 3) el pecado carnal se comete cuando cometes un acto impuro con otra mujer; 4) cometer un acto impuro con otra mujer significa que fuiste infiel a tu pareja; 5) Por lo tanto, Pedro, no niegues que has sido infiel a María.
[editar] Post hoc, ergo propter hoc

Post hoc, ergo propter hoc el hecho de que haya una correlación entre que el mago cierre la caja y luego se vean dos partes separadas de un cuerpo no quiere decir que la causa de percibir las dos partes separadas sea por el corte del mago. Existen variables escondidas que el espectador no ve.
Post hoc, ergo propter hoc, correlación coincidente o causa falsa, es una expresión latina que significa «después de esto, luego a consecuencia de esto» es un tipo de falacia que asume que si un acontecimiento sucede después de otro, el segundo es consecuencia del primero. Es verdad que una causa se produce antes de un efecto pero la falacia viene de sacar una conclusión basándose sólo en el orden de los acontecimientos. Es decir, no siempre es verdad que el primer acontecimiento produjo el segundo acontecimiento. Esta línea de razonamiento es la base para muchas creencias supersticiosas y de pensamiento mágico. Véase teoría del dominó o también cum hoc, ergo propter hoc que no hace hincapié en el orden aunque sí en la correlación de dos sucesos.
Ejemplo: "He rezado para que te curaras. Te has curado. Para que luego digan que rezar no funciona." Se comete la falacia al deducir causa efecto de dos hechos tan solo considerando la sucesión de acontecimientos. Sin embargo, la causalidad no puede ser simplificada pues existen muchos otros factores, variables desconocidas y explicaciones que pudieron generar el efecto. Hume incluso argumentaba que la causalidad es imposible de discernir pero que es posible usar el método científico para poder desechar las falsas hipótesis.
[editar] Non sequitur
Non sequitur es la falacia en donde las razones dadas para soportar una afirmación son irrelevantes o no relacionadas.
Ejemplo: «Tengo miedo al agua, así que mi deporte será el puenting» o «me gusta conducir por eso me compro un Toyota». En cualquiera de los casos hacer puenting o comprarse un Toyota no depende directamente de la razón dada ya que hay muchos más coches o deportes que se han descartado sin que la razón dada sea relevante, puede producir auto-engaño por no aclarar los verdaderos motivos por los que se toma una decisión. Una manera de clarificar esta falacia es reorganizando el argumento para colocar la razón y la conclusión de manera que la incongruencia se haga evidente.
Ejemplo: «Me gusta conducir y por eso me compro un Toyota»; reordenando: «Me compro un Toyota porque me gusta conducir», algo que podría ser cierto o no pero que seguramente no era lo que se pretendía decir cuando se especificaba un Toyota.
Ejemplo: «Estamos en España así que pasaremos calor». Reordenando: «Pasaremos calor porque estamos en España».
Ejemplo: «Me gustan los aviones por eso hago paracaidismo». Reordenando: «Hago paracaidismo porque me gustan los aviones».
Ejemplo: «Ella no tiene hijos por eso no estoy de acuerdo con las prácticas educacionales de la profesora». Reordenando: «No estoy de acuerdo con la profesora porque ella no tiene hijos».
[editar] Falacia de la regresión
La falacia de la regresión o del retroceso es una falacia lógica en la que se asume una causa donde no existe. Este tipo de falacia es un caso especial de la falacia Post hoc, ergo propter hoc. Esta falacia se denomina de retroceso porque se produce cuando se asocia una causa simple a la desaparición o retroceso de un factor. Conduce a las supersticiones y al pensamiento mágico.
Ejemplo: «No somos de su agrado, cuando llegamos al bar todos se fueron».
Segundo ejemplo: «Es culpa mía porque desde que decidí invertir en bolsa, ésta ha empezado a bajar o los precios han bajado». La explicación se encuentra en el sesgo cognitivo efecto el último evento y en la tendencia de las personas a tomar decisiones cuando las cosas están solo en la cúspide o varianza más positiva así cuando éstas se normalizan a la media asocian la causa a su acción. La siguiente frase resume el proceso en la bolsa: "El pánico causa que vendas en el bajón y la codicia que compres cerca de la cima." de S weinstein.
[editar] Falacia del francotirador

Falacia del francotirador: El presunto francotirador primero disparó y luego dibujó la diana centrada en sus tiros. Esta falacia es típica en la interpretación de los datos y en la creación de nuevas creencias. Para eliminarla una vez dibujada la diana se deben volver a tirar nuevos tiros. Es decir, una vez realizada la teoría es necesaria probarla con nuevos datos empíricos
La falacia del francotirador es una falacia lógica donde la información que no tiene relación alguna es interpretada, manipulada o maquillada hasta que ésta aparezca tener un sentido. El nombre viene de un tirador que disparó aleatoriamente varios tiros a un granero y después pintó una diana centrada en cada uno de los tiros para autoproclamarse francotirador. Tiene que ver con el sesgo cognitivo Ilusión de serie donde las personas tienden a ver patrones donde solo hay números aleatorios. Esta falacia no se aplica cuando uno tiene una predicción o una hipótesis particular antes de observar los datos. Uno podría tener una teoría de cómo debería comportarse algo o el patrón que debe seguir algo y comprobar mediante pruebas empíricas o datos que de hecho es así (método científico). Alternativamente, se pueden tomar los datos observados para construir una hipótesis tal como hace el francotirador pero luego es necesario ensayar la hipótesis con nuevos datos. Véase test de hipótesis. Uno no puede usar la misma información para construir y después ensayar o testar la hipótesis ya que incurriría en la falacia del francotirador.
[editar] Falacia de dirección incorrecta
La falacia de dirección incorrecta es una falacia lógica de causa en la que la causa y el efecto están intercambiados. La causa pasa a ser el efecto y viceversa. Es un tipo especial de la falacia cum hoc, ergo propter hoc o también de falso dilema.
    • Ejemplo: Las compañías de tabaco sugirieron que el cáncer hacía que la gente fumara para aliviar los dolores para explicar la alta correlación entre ellos. O también la gente de la edad media pensaba que los piojos eran buenos porque no se veían en la gente enferma. Los piojos en realidad podían provocar la enfermedad y el factor desconocido o la verdadera causa de que no se vieran cuando la enfermedad era visible fue que los piojos son muy sensibles a la fiebre o las altas temperaturas.
[editar] Argumentum ad consequentiam
Un argumentum ad consequentiam, o argumento dirigido a las consecuencias, es un argumento falaz que concluye que una premisa (típicamente una creencia) es verdadera o falsa basándose en si esta conduce a una consecuencia deseable o indeseable. Es una falacia porque basar la veracidad de una afirmación en las consecuencias no hace a la premisa más real o verdadera. Asimismo, categorizar las consecuencias como deseables o indeseables es intrínsecamente una acción subjetiva al punto de vista del observador y no a la verdad de los hechos. Incluso si la premisa ha sido independientemente probada, y entra en juego un tercer factor (1:premisa, 2:argumento, 3:acción) como es la acción a tomar para evitar o favorecer una consecuencia, la consecuencia en si misma no puede justificar ninguna acción determinada sino los argumentos que justifiquen la relación existente entre la acción y la consecución. La elección de la acción, por tanto, es un paso posterior y separado de las premisas y tiene que ver más con la argumentación de asociar una futura acción con una consecuencia. Véase también Consecuencialismo, Efecto dominó.
Ejemplo: «El presidente no ha robado fondos del Estado, porque si lo hubiera hecho, habría perdido las elecciones».
Ejemplo 2:«Dios debe de existir, porque si no existiera no habría moral y el mundo sería horrible».
Ejemplo 3: «El jugador hizo todo lo que pudo, porque sino no hubiéramos ganado el partido».
[editar] Argumentum ad baculum

Tanto el ladrón como el demagogo cometen la falacia argumentum ad baculum, ambos tratan de soportar sus argumentos a través de las consecuencias negativas de no hacerlo. Argumentar las decisiones o afirmaciones con las consecuencias positivas o negativas de hacerlo o creerlo es falaz. Sin embargo, ninguno aporta pruebas o argumentos tanto de que poseen familia y esto fuera un motivo para darle su dinero o de que los indigentes podrían acabar robando con armas blancas.
Un argumentum ad baculum, o argumento desde el bastón o desde el mando o argumento por la fuerza, es un argumento donde la fuerza, coacción o amenaza de fuerza es dada como justificación para una conclusión. Es un caso especial negativo del argumentum ad consequentiam. Este tipo de falacia se da en los casos en los que se duda en intervenir o no, en un conflicto. Esta falacia se produce porque se asume la premisa como verdadera debido a que la consecuencia de esta premisa es muy negativa para ser ignorada o rechazada. Esta consecuencia negativa justifica cualquier intervención para cambiar las consecuencias asumiendo como verdad las premisas originales. Sin embargo, aunque estas decisiones preventivas previas, modifican forzosamente las predichas y subjetivas consecuencias, no aclaran la necesidad de actuar o no aseguran la verdad de las premisas en las mismas. El miedo a las consecuencias no puede ser el motor de ninguna decisión ni es capaz por sí mismo de hacer más veraz una posibilidad.
Ejemplo: «Iraq tiene armas de destrucción masiva. Como esto puede provocar una guerra muy peligrosa debe ser verdad y por tanto es necesaria una intervención.»
Ejemplo 2: «Debes creer en Dios, porque si no lo haces irás al infierno». La única manera de saber la veracidad de una afirmación es basándose en los argumentos que la apoyen. La intervención, es una manera específica de resolución, es también una acción que es independiente de la veracidad de la afirmación y tiene más que ver con la inteligencia para discernir cual es la mejor manera de actuar. Esta vez si que en función de las consecuencias deseadas y a partir de las verdades encontradas, situación, entorno, etc. También es posible que se sea consciente de lo falaz de nuestra lógica y que igualmente por otras razones, egoísmo, intereses o por miedo a la simple probabilidad no nula de amenaza prefiera uno equivocarse y actuar como si estuviera seguro a esforzarse en hallar la verdad.
[editar] Falacia del punto medio

Mujer vistiendo el burka, vendiendo en un mercadillo.
La falacia del punto medio, o falacia del compromiso o falacia de la moderación, se genera al asumir que la conclusión más valida o certera es la que se encuentra siempre como compromiso entre dos puntos de vista extremos. La falacia se produce porque la verdad o certeza de idoneidad se basa no en los argumentos sino en premisas subjetivas (se subjetiviza la verdad o mentira de un hecho) de qué es lo que se ha considerado como extremo y qué se considere como punto medio y que se considere que éste es siempre cierto. Es posible que lo considerado como extremo es en realidad el hecho cierto. Esta falacia viene del hecho de que con frecuencia una posición intermedia o moderada suele ser correcta.
Ejemplo: «Algunas personas creen que Dios es poderoso y que todo lo sabe. Otras creen que Dios no existe. Parece ser razonable aceptar un término medio. Es decir, probablemente Dios exista pero no es siempre el más poderoso, el total omnisciente, ni el más bueno» o «La Tierra está hecha principalmente de roca, y Júpiter de gases, así que Marte debe estar hecho de agua» o «Quiero vender un ordenador por 500 €, pero en eBay me ofrecen 1 €, así que deberé venderlo por 250 €» o «Las mujeres en Occidente no están obligadas a llevar burka, en cambio las mujeres en Oriente están obligadas a llevar el burka, por tanto, las mujeres de todo el mundo se las debería obligar a llevar pañuelo». Esta conclusión es falaz.
[editar] Recurso de probabilidad
El recurso a la probabilidad, o apelación a la probabilidad, es una falacia lógica que asume que porque algo es posible o probable, es inevitable que pase. Esta falacia es usada para provocar y promover la paranoia. El recurso de probabilidad no es falaz únicamente en el caso de que el tiempo de espera para que se produzca sea infinito. Es decir, esta situación solo se produce matemáticamente. En los demás casos debe tratarse tan solo como una probabilidad y no como una verdad. La Ley de Murphy se basa en este principio por lo que también es falaz. Esta ley dice que si existe algún punto que pueda ir mal, entonces irá mal. Esta ley falaz por asumir certeza donde solo hay probabilidad y por otro lado produce auto-engaño ya que evita asumir las propias responsabilidades cuando las cosas van mal y diluir la responsabilidad en una probabilidad incontrolable. Es evidente que cuando algo salió mal fue porque era problable de salir mal. Pero por eso mismo, no se puede diluir la responsabilidad en la simple probabilidad y más bien aplicar la responsabilidad en la estimación que se hizo por parte de la persona para decidir que el proyecto, aplicación o decisión estaba finalizada. Lo que nos dice la Ley de Murphy es que las personas tienden a sobreestimar su capacidad y a dar por finalizadas las primeras impresiones o trabajos sobre un tema. Esto quiere decir que se dejan llevar por su prejuicio cognitivo, incentivado además por la necesidad de evitar el gasto energético de comprobar, testear y revisar sus trabajos. En la medida que dicho trabajo, proyecto o decisión sea vital o importante mayor es la responsabilidad o negligencia que se produce cuando no se comprueban los casos que pueden ir mal. La ley de Murphy puede presentarse de una forma más correcta de la siguiente forma: "El hecho de excluir un punto que puede salir mal no lo excluye de que este salga mal". Esta forma evidente de expresarlo, es lógica ya que por un lado expresa que la exclusión de un factor de los test no tiene relación, no está correlada con su situación o estado real correcto e incorrecto (se encuentra indefinido) e invita a pensar que el problema estuvo en no probar los puntos que pueden salir mal.
Ejemplo: «Hay muchos hackers que usan Internet. Por consiguiente, si usas internet sin un cortafuegos es inevitable que tarde o temprano seas intervenido». La idea lógica que hay detrás de esta falacia es que ya que la probabilidad es muy alta es mejor actuar como si esta fuera verdad. El hecho de que algo sea probable de ocurrir no es un argumento para atestiguar o verificar que ha pasado.
[editar] Falacia naturalista
La falacia naturalista es una falacia que se comete cada vez que se pretende reducir lo “bueno” a lo que es “natural”. Todas las éticas han incurrido en este tipo de falacia que consiste en justificar la bondad de algo por el mero hecho de considerarlo “natural”. Evidentemente las definiciones de lo que puede ser o dejar de ser “natural” son muy heterogéneas y van desde lo relacionado con la misma naturaleza y/o Dios, hasta criterios hedonistas, metafísicos, nacionalistas o lo que se quiera. Lo considerado natural es un término inexacto y subjetivo por lo que argumentar el estado de apropiado o inapropiado de un comportamiento depende de lo que los demás consideren que es apropiado y no a razonamientos o argumentos que aseguren una consecución o desarrollo de acontecimientos negativos/positivos demostrables.

[editar] Falacias informales


Falacia del hombre de paja. El error del espantapájaros: se sustituye el objetivo/argumento principal por otro fácil de refutar.

Falacia del hombre de paja. El error del espantapájaros: se sustituye el objetivo/argumento principal por otro fácil de refutar. En este caso la madre exagera y pone la afirmación del niño en la posición de no querer comer nada, lo cual, no quiso dar a entender. Esta posición a la que lo ha llevado la madre es fácil de defender.

falacia del arenque rojo. El error del arenque rojo o del burro que sigue la zanahoria representa lo fácil que es distraer a las personas de un tema si se introduce otra idea, objeto o actuación irrelevante pero que éstas no pueden ignorar. Esto es así bien porque desean esto o porque no pueden evitarlo debido a sus pulsiones o debilidades. Con frecuencia estos intentos apelan a las emociones primarias, deseos o necesidades.Véase también Defensa Chewbacca.

[editar] Conclusión irrelevante
La conclusión irrelevante, ignoratio elenchi, refutación ignorante o eludir la cuestión, es la falacia lógica de presentar un argumento que puede ser por sí mismo válido, pero que prueba o soporta una proposición diferente a que la que debería apoyar. Aristóteles creía que todas las falacias lógicas podían ser reducidas a ignoratio elenchi. También en algunos casos estas conclusiones irrelevantes son intentos deliberados por parte de manipuladores, expertos en falacias lógicas, de cambiar el asunto de la conversación. Véase también Defensa Chewbacca.
Ejemplo: Pablo es un buen deportista y debe ganar la copa. Después de todo, es un buen tipo, ha donado mucho dinero y es católico. Las donaciones o preferencias religiosas no tienen que ver con el merecimiento deportivo de una copa.
[editar] Tu quoque
Tu quoque (en latín 'tu también'), es un tipo específico de ignoratio elenchi porque se basa en que la premisa o consejo presentado por una persona es falsa porque esta misma persona no la sigue.
Ejemplo: «Thomas Jefferson decía que la esclavitud estaba mal. Sin embargo, él mismo tenía esclavos. Por lo tanto se deduce que su afirmación es errónea y la esclavitud debe estar bien».
[editar] Argumentum ad hominem
El argumentum ad hominem o argumento dirigido al hombre consiste en replicar al argumento atacando o dirigiéndose a la persona que realiza el argumento más que a la sustancia del argumento. Tu quoque en el que se desvelan trapos sucios suele ser un mecanismo.
Ejemplo: Dices que este hombre es inocente pero no puedes ser creíble porque tú también eres un criminal.
[editar] Falacia del hombre de paja
Una falacia del hombre de paja o argumentum ad lógicam, es una falacia lógica basada en la confusión de la posición del oponente. Generar un «hombre de paja» es crear una posición fácil de refutar y luego atribuir esa posición al oponente para destrozarlo. En realidad el argumento real del oponente no es refutado sino el argumento ficticio que se ha creado. El nombre viene de los hombres de paja que se usan para entrenar en el combate y que son fáciles de abatir. Es decir, se atacan los flecos o posibles malinterpretaciones que se puedan hacer de la premisa. Ejemplo: Pedro: «Pienso que los niños no deberían correr por calles con mucho tráfico». Juan aprovecha y crea una posición clara de ataque: «Yo pienso que sería estúpido encerrar a los niños todo el día sin respirar aire limpio». De esta manera, Juan puede atacar una posición radical y fácil que Pedro nunca quiso dar a entender. La única manera de evitar el hombre de paja es que Pedro lo destruya antes que Juan o poner en evidencia la intención de Juan de crearlo para confundir.
[editar] El arenque rojo
La falacia del arenque rojo (del inglés red herring), o también seguir la zanahoria, se comete cuando alguien introduce material irrelevante al asunto de discusión, de manera a distraer la atención de todos hacia una conclusión diferente. El nombre proviene de un arenque rojo que se usa para alargar las cacerías de los zorros llevando a los perros de caza por una pista equivocada. El olor intenso del arenque rojo confunde el rastro. Véase también Defensa Chewbacca.
Ejemplo: «Ud. puede decir que la pena de muerte es un medio ineficaz para prevenir el crimen, pero… ¿Y las víctimas del crimen? ¿Cómo piensa Ud. que se sienten los familiares de las víctimas al ver que el hombre que asesinó a su hijo es mantenido en prisión a costa de ellos? ¿Está bien que deban pagar por el alimento y alojamiento del asesino de su hijo?"».
Véase también recurso a las emociones, evadir la conversación.
[editar] Argumentum ad silentio
La falacia del argumentum ad silentio o argumento desde el silencio consiste en considerar que el silencio de un ponente o interlocutor sobre un asunto X prueba o sugiere que el ponente es un ignorante sobre X o tiene un motivo para mantenerse en silencio respecto a X. En relación con esta falacia, es necesario hacer referencia a la doctrina jurídico-procesal llamada «de los actos propios», por la cual, en una de sus aplicaciones más frecuentes, si una de las partes en un proceso no alega cierto hecho, dato, prueba o argumento disponiendo de trámite para hacerlo, se presumirá que carece del mismo. Por tanto, aunque lógicamente el argumentum a silentio o ex silentio es una falacia, porque el silencio de un interlocutor no puede tomarse como prueba de certidumbre de lo dicho por un interlocutor contrario, en el terreno de la pura retórica puede ser un indicio de falta de argumentos o de falta de capacidad para contrarrestar dialécticamente los argumentos expuestos por la adversa. Esta presunción se realiza en el terreno jurídico por ser este un terreno subjetivo marcado por leyes que están hechas para que la mayoría pueda quedar satisfecha. Y esto es así porque la mayoría posee el prejuicio de que el silencio de un interlocutor implica la falta de argumentos o un motivo particular para tenerlo y también porque el que rompe el estado de normalidad tiene la obligación de probar con argumentos las acusaciones. Véase Falacia de eludir la carga de la prueba.
[editar] Hipótesis ad hoc
En filosofía y ciencia, una hipótesis ad hoc, es hipótesis agregada a una teoría filosófica o científica para salvar la teoría de ser rechazada o refutada por sus posibles anomalías y problemas que no fueron anticipados en la manera original. Véase también falacia del francotirador en el que las consecuencias o el orden lógico que se supone debería preverse se desarrolla después de ver los datos. Filósofos y científicos se comportan de manera escéptica ante las teorías que continuamente y de manera poco elegante realizan ajustes ad hoc o hipótesis ad hoc ya que estas son con frecuencia características de teorías seudocientíficas. Gran parte del trabajo científico recae en la modificación de las teorías o hipótesis ya existentes, pero estas modificaciones se distinguen de las modificaciones ad hoc en que los nuevos cambios proponen a su vez nuevos medios o contraejemplos para ser falsificados o refutados. Es decir, la teoría tendría que cumplir con las nuevas contenciones junto con las anteriores.
[editar] Falacia por asociación
Una falacia por asociación es un tipo de falacia lógica que sostiene que las cualidades de uno son intrínsecamente o esencialmente cualidades de otro simplemente por asociación. Las falacias por asociación son un caso especial de ignoratio elenchi o refutación ignorante, en relación a que el argumento de réplica no tiene que ver con el tema o asunto tratado sino que el asunto es deliberadamente modificado para divergir en un tema mejor defendible. Algunos ejemplos de falacia por asociación son: «Algunas obras caritativas son fraudes. Por consiguiente todas las obras caritativas son fraudulentas» o «Bush quiere invadir Iraq. Bush es un republicano. Por consiguiente todos los que apoyan la invasión de Iraq son republicanos». Véase también Reductio ad Hitlerum.
[editar] Ad ingnorantiam
Un argumento ad ignorantiam o argumento dirigido a la ignorancia afirma que una premisa es verdadera sólo porque no ha sido probada como falsa o que la premisa es falsa porque no ha sido probada como verdadera. Esto es una falacia porque la veracidad o falsedad de cualquier afirmación es independiente de nuestro conocimiento. Si bien es cierto, sin conocimiento o prueba no se puede ejecutar ninguna acción sin riesgo. Es decir, esta falacia produce que si uno, es decir, subjetivamente o debido a nuestro propio conocimiento encuentra una premisa increíble o poco probable, la premisa puede ser asumida como no verdadera o alternativamente que otra premisa más conocida o preferida pero no probada es la verdadera o la más probable. Con esto, lo que se hace es subjetivizar el estado de verdad o falsedad de las cosas al propio conocimiento o familiaridad del individuo con estas, algo que evidentemente es erróneo. Véase también el modelo de navaja de Occam es decir, un argumento dirigido a la complejidad, que aunque falaz, estrictamente, es un método que inevitablemente a falta de pruebas se sigue usando porque guarda una verdad implícita: en igualdad de condiciones, la sencillez es preferible a la complejidad.
[editar] Falacia del efecto dominó
Una falacia del efecto dominó o pendiente deslizante es un tipo de falacia lógica que argumenta que si se realiza un determinado movimiento o acción en una determinada dirección esta generará un cascada de eventos uno tras otros en la misma dirección. Esta falacia está basada en las falacias de asociación, las falacias de causa simple, las falacias post hoc, ergo propter hoc y sobre todo en la falacia de recurso de probabilidad que conduce a la paranoia. La falacia consiste en que una vez realizado el primer movimiento en una dirección se continuará inevitablemente en la misma dirección, algo que es probable pero que no debe considerarse cierto. Para evitar caer en la falacia se deben aportar argumentos para la conexión entre los sucesos y tener en cuenta que a medida que se desencadenan más sucesos la probabilidad de que estos ocurran es siempre menor. Este tipo de argumentación es beneficiosa en demagogia ya que aprovechando el sesgo de falsa vivencia consigue despertar la paranoia y el miedo en los receptores. La probabilidad de un suceso no implica su certeza. Esta falacia se usa también con la falacia del hombre de paja de la siguiente manera: 1) A sucede; 2) B inevitablemente sucederá (se aplica la falacia del efecto dominó); 3) B es un suceso detestable (es un suceso fácilmente defendible al que el locutor no quería llegar); 4) por consiguiente A también es detestable (consecución de la falacia del hombre de paja. La conexión entre el suceso A y suceso B puede ser falaz o no serlo y depende de si se aportan suficientes argumentos. Véase también teoría del dominó donde se explica que un argumento independiente es necesario para explicar por qué un principio similar al domino es aplicable a las propias circunstancias.
[editar] Recurso a las emociones
La falacia del recurso a las emociones es una falacia en la que el locutor trata de manipular las emociones del receptor, más que usar argumentos válidos, para demostrar la validez o invalidez de los argumentos del contrario. Dentro de esta falacia se encuentran otras como, recurrir a las consecuencias, recurrir al miedo, recurrir a la culpa, recurrir al ridículo, recurso del victimismo y demás falacias en las que las emociones o estados subjetivos de uno o varios individuos se usan como argumento para demostrar la veracidad o falsedad de una aseveración. Especial atención para el recurso del victimismo en el que se mezclan el Argumentum ad hominem ataques o argumentos sobre las personas y una apelación a las emociones.
[editar] Recurso al victimismo
La falacia del recurso del victimismo. Pedro: X pesa 50 Kg. Juan: Eso no es cierto, X pesa 100 Kg, lo pesé hoy con la báscula. Pedro: "Esta persona siempre me está atacando afirmando que miento. Trata de imponer su punto de vista, es injusto. Haga el favor de disculparse, mi opinión merece ser respetada y no puede imponer la suya sobre la de los demás. Es usted un dictador". Aunque, lo predicado por Pedro pudiera ser cierto no tiene nada que ver con la verdad o falsedad del argumento, pero permite desviar la atención de los datos y verdaderos argumentos. La mejor forma de evitar la falacia es poner en evidencia que el tema tratado y el recurso de victimismo son temas diferentes y que deben tratarse por separado. Falacia de recurrir a las consecuencias: El futbolista hizo todo lo que pudo, de otra manera no se hubiera ganado; donde se recurre a la consecuencia positiva o a la felicidad del momento para ganar aceptación. Falacia de recurrir al miedo o argumentum ad metam o argumentum in terrorem: Si no te gradúas siempre serás pobre o Dios existe y si no crees en él, arderás en el infierno o si no actuamos ahora después será demasiado tarde. Ninguno da argumentos sobre su premisa principal tan solo se limitan a presentar una ilusión negativa o falsa vivencia que afecte a tus emociones.
[editar] Recurso al ridículo

Caricatura de Charles Darwin como un simio, en la revista Hornet. Se puede observar que lo representaban con características propias de la rama de los simios, como manera de burla a su observación de la evolución del simio al hombre actual. Recurso al ridículo o también a la «falacia ad hóminem».
La falacia del recurso al ridículo se parece a la falacia del recurso a las emociones, porque se presentan los argumentos del oponente de modo que estos parezcan ridículos o irrisorios. Con frecuencia esta falacia es una extensión de un intento por crear una falacia de hombre de paja del argumento actual.
Ejemplo: «Si la teoría de la evolución fuera cierta, ¡sería decir que tu abuelo era un gorila!»
Otro ejemplo: «Pedro: Deberían subir el precio de las balas. Juan: Claro, al irte de caza ¿te imaginas pedir un crédito para poder comprarlas?»
En esta falacia se ridiculiza el argumento. No confundir con la falacia de argumentum ad hominem en el que se ataca a la persona para derrumbar su argumento. Tampoco confundir con reductio ad absurdum (reducción al absurdo) o prueba por contradicción que correctamente construida no es una falacia sino un argumento válido y lógico que además es usado en matemáticas. Reducción al absurdo significa encontrar una excepción de alguna premisa que de manera consensuada o probada la haga falsa o absurda.
Ejemplo: «Pedro: No vayas a la fiesta. María: ¿Por qué no? Pedro: Porque hay chicos que se aprovechan. María: Ok, entonces tampoco iré a la universidad, puesto que también hay chicos aprovechados.»
El anterior ejemplo usa la reducción al absurdo para rebatir el argumento de forma lógica y veraz. Esto obliga a modificar y a expresar un nuevo argumento a Pedro.
Otro ejemplo lógico de reducción al absurdo podría ser: «Pedro: Todas las creencias tienen igual validez. Juan: Yo creo que todas no tienen validez. Juan: Como tú dices que todas tienen validez y la mía es una creencia, ésta también debe ser válida, por lo que te contradices.»
[editar] Falacia de la empatía
Una falacia de la empatía es un argumento falaz que subjetiva a la propia valoración de la realidad las verdaderas sensaciones de los demás. Esta falacia asume que si algo es bueno para mi entonces debe ser bueno para los demás sin preguntar. En su versión más fuerte puede derivar en acciones prejuiciosas cuando se cree que dicha bondad debe ser compartida o impuesta. Al mismo tiempo, si algo es malo para uno mismo entonces también lo será para los demás. Esta falacia justifica el colonialismo y es la justificación para las imposiciones de creencias o de culturas. Esta falacia en su versión fuerte asume no solo que la nueva creencia es mejor, sino que es necesaria imponerla puesto que los demás no son capaces de elegirla libremente. En su versión débil la falacia es solo un caso de generalización apresurada, que al final puede llevar fortuitamente a una conclusión acertada.
Ejemplo: Y Jesús dijo: amarás al prójimo como a ti mismo. Desde la perspectiva de la lógica y considerando que la intención de la frase era crear una regla general de conducta que mejorara las relaciones entre las personas (entiéndase incrementar el estado de felicidad de todas las partes), la frase es falaz. Primero porque considera que se realizará una buena percepción subjetiva del propio estado, segundo que dicha percepción subjetiva es positiva para los demás y tercero porque ordena e impone tu propia percepción a los demás sin llegar a comprobar que esa percepción es aplicable a los demás.
Otro ejemplo: "X es un gran país. X es así por la cultura y sabiduría del pueblo X. Deberíamos invadir los demás países para librarlos de la pobreza".
[editar] Argumentum ad populum

La figura muestra como la falacia del argumentum ad populum puede llevar a conclusiones erroneas. El argumentum ad populum no es un argumento válido para alcanzar o acercarse a la verdad.
Un argumentum ad populum, o argumento desde el pueblo, es un argumento falaz que concluye que una proposición debe ser verdadera porque muchas personas lo creen así. Es decir, recurre a que «si muchas personas lo creen así, entonces será así». En ética el argumento falaz sería «si muchos lo encuentran aceptable, entonces es aceptable». Esta falacia hace uso del prejuicio efecto carro ganador. Esta falacia es un tipo de falacia genética o basada en el origen de las cosas. Es una falacia porque el mero hecho de que una creencia esté ampliamente extendida no soporta o no la hace necesariamente correcta o verdadera. Esto se basa en que si una opinión individual puede ser incorrecta, entonces la opinión sostenida por muchas personas también puede serla. La veracidad o falsedad de una afirmación es independiente o no reside en el número de personas que creen en ella. Esta falacia se usa mucho en publicidad. Ejemplo: «50 millones de fans no pueden estar equivocados» o «la marca X es la marca líder en Europa, por eso deberías comprar productos de esta marca» o «la mayor parte de la gente del planeta cree en algún dios, y no se conocen entre sí, eso no puede ser coincidencia: Dios debe existir» o «los ecologistas dicen que el calentamiento global está sucediendo porque la mayoría de los científicos dicen y lo creen así». Esto es una afirmación falaz, sin embargo, la ciencia trabaja sobre la evidencia no el voto popular, así es apropiado fijarse más en las evidencias que se presentan más que en el número de personas que lo afirman o lo niegan. Esto lleva a que los resultados en democracia no pueden catalogarse como buenos o malos por el número de votantes tan solo se puede afirmar que el resultado es el que el mayor número de personas quiere y eso en democracia debe ser suficiente. Votar por una solución o voto plural como método para saber si una afirmación es cierta o falsa es falaz e incorrecto. Un espectador de un juicio que observa una votación y no los argumentos no puede deducir después de la votación o por el resultado si lo votado es cierto o no. Esto es así porque la votación pudo haberse llevado a cabo a través de los prejuicios y no a través de los argumentos. De igual manera si la lógica es llevada solo a través de argumentos sólidos no sería necesaria la votación. Tanto la democracia como los juicios no obvian esto sino que simplemente hacen la falacia irrelevante definiendo leyes que son subjetivas más que objetivas. Es decir, no se trata de hallar la verdad o lo mejor posible sino de encontrar una solución que agrade a la mayoría en las circunstancias históricas y culturales del momento. En los juicios por votación existe para evitar, en lo posible, un efecto carro ganador, la presunción de inocencia y además la idea de que la simple posibilidad, suposiciones o pruebas circunstanciales no deben ser tenidas en cuenta por el jurado.
Existen excepciones como en etiqueta y protocolo. Estas solo dependen de la aceptación mayoritaria de estos, es decir, son totalmente subjetivos al número así que un argumento ad populum no es falaz en para estos casos. Esto es así porque las convenciones aceptadas no se definen y no deben asumirse como verdaderas/falsas, mejores/peores sino sólo como convenciones o reglas a usar en el momento actual. Así su veracidad se encuentra indefinida y tan solo es considerada una regla de uso. Esto se aplica solo para esos casos en los que ambas partes entiendan el término convención y no asuman verdad en ello. Otro punto aparte sería, si merece la pena evitar una "convención o protocolo" con los posibles gastos energéticos y riesgos de eficiencia que supone en favor de otro protocolo argumentado verdadero. En esos casos intervienen muchas variables pues ya se trata de una "acción" de cambio y los modos de ejecutarla dependen de otros factores más que de su estado de verdad o falsedad.
Ejemplo: En Rusia la mayoría piensa que es cortés entre hombres besarse en cada encuentro. Por consiguiente, es cortés para los hombres hacerlo en Rusia. Otra excepción es cuando el argumentum ad pópulum implica implícitamente un argumento «de seguridad» por convención pero no se centra en si es mejor o peor el sistema. Ejemplo: Todos conducen por la derecha. Por tanto, para no tener problemas deberías conducir por la derecha.
[editar] Argumentum ad nauseam
Un argumentum ad nauseam, o argumento desde la náusea, es un tipo de falacia dirigida a las emociones en el que las personas creen que una afirmación es más probable de ser cierta o más probable de ser aceptada como verdad cuanto más veces ha sido oída. Esta falacia está dirigida a las emociones porque el hastío o ad náuseam que se genera subjetivamente o en cada persona por la repetición de la afirmación es tal que puede hacer cambiar el concepto de ésta sin llegar a escuchar ningún argumento válido. De esta manera, un argumentum ad náuseam es aquel que emplea repetición constante de una afirmación hasta que los receptores se convencen de esta. Este tipo de técnica falaz es usada mucho en política donde sin emplear argumentos, pruebas o evidencias de un hecho se repite una y otra vez la misma afirmación hasta la conversión. Sin embargo, por mucho más que se repita o más esfuerzo se ponga en hacerlo, esto no hace a la afirmación más real o verdadera. Esta falacia viene de la falsa creencia de que si alguien se molesta o dedica tanta energía para la repetición de un mensaje es porque éste debe ser más veraz que otro que no se molesta o puede rebatirlo. Véase efecto del carro ganador y sesgo de la debilidad y fortaleza.
[editar] Argumentum verbosium

Suponga la siguiente escena. Antonio que es millonario muestra a sus dos invitados Pedro y Juan su inmensa biblioteca. Juan comenta: "Antonio debe ser muy inteligente y cultivado, mira la cantidad de libros, divisiones por temas, estanterías e incluso estatuas tiene en su biblioteca de astrología. Debe ser un experto en astronomía. "Nótese no solo que Juan comete el error de confundir astrología con astronomía aturdido por la cantidad de información concerniente a un tema que posee vagas similitudes con la astronomía sino que además supone que dicha cantidad de información es relevante y cierta. Por otro lado, califica de inteligente y culto a Antonio sin escrutinio pues debido al verbosium se supone calidad en el contenido" Pedro responde:"Antonio, ¿has leido algún libro de estos?
Un argumentum verbosium, o argumento por verbosidad o palabrería, se produce cuando un argumento es tan complejo, tan extenso y tan pobremente presentado por el ponente que los demás están obligados a creerlo y asumen que es cierto. Esta asunción se produce, con frecuencia, para evitar el gasto energético y en el tiempo del ponente para examinar los detalles. Al mismo tiempo, debido a la intimidación por complejidad que el ponente desarrolla y al riesgo al ridículo por desconocimiento. Véase sesgo de la debilidad y fortaleza. Esta falacia tiene como epítome la siguiente frase: "Si no puedes convencerles con tu brillantez, entonces desconciértales con todos los detalles". Este tipo de falacia es muy común en círculos académicos y en los medios de comunicación.
Ejemplo: "El proyecto fin de carrera de Pedro es mejor y debe tener razón, ha escrito mucho y es que tiene más de 500 páginas, el de Einstein solo tiene 50". El número de páginas de un documento y complejidad aparente y subjetiva no es un factor relacionado con la calidad y veracidad de un documento. De hecho y es tan solo un dato anecdótico, las grandes obras e ideas científicas se han desarrollado en artículos de no más de 30 páginas. Para realizar una aseveración se debe comprender el contenido en otro caso hay que abstenerse de hacerla.
Segundo ejemplo: Suponga que alguien quiere convencerle de que volar es muy peligroso. Si se aplica argumentum verbosium se expondrían muchísimos datos, como el número de accidentes en los cincos años pasados, el número de personas que han muerto, luego lo mismo divididos por líneas aéreas y así hasta aportar 25 estadísticas diferentes. Esta magnitud de datos sonará convincente debido al prejuicio cognitivo por el sesgo de la debilidad y fortaleza. Sin embargo, esto no cambiará la realidad demostrable de que volar es el modo más seguro de viajar porque en este caso el número de accidentes no es tan relevante como la relación entre el número de vuelos y el número de accidente o el porcentaje de accidentes/vuelo seguro. Cuando se entrega un gran número de estadísticas el público tiende a dejar de examinar la calidad, relación directa, relevancia y validez de las estadísticas y las acepta confirmando que su número o complejidad técnica es igual a su veracidad.
Tercer ejemplo: la presentación de Lucas ha durado una hora, no he podido entender nada, debe de ser un genio. La de Pedro estuvo bien lo he entendido todo no sé como no se me ha ocurrido a mi, lo que hace lo puede hacer cualquiera.". En este ejemplo se comete la falacia de considerar ciertos los datos aportados cuando no se ha llegado a entenderlos. Cuando un tema no se comprende, entonces no es posible dar una opinión al respecto. Únicamente se puede decir que Lucas no ha podido a hacerse entender. Las razones para ello tampoco deben asumirse. Es decir, es posible que la falta de entendimiento no se deba a una asumida experiencia del receptor. Por esto mismo es necesario un diálogo o reacción del público y este debe ser siempre respetado y fomentado.
En muchas culturas se desaprueba el cuestionamiento de las autoridades y la aclaración precisa y diáfana de los contenidos. Esto es lógicamente incorrecto. Esto es así porque el motivo de los documentos, exposiciones, explicaciones y el fin de la comunicación es llegarse a entender es decir, transmitir el mensaje correcto.
Se ha visto que los comentarios anónimos incrementan el número de preguntas. Lo cual, apunta a que muchos evitan el cuestionamiento debido precisamente al argumento por intimidación o Argumentum verbosium. La forma de eliminar estos perjudiciales comportamiento que pueden socavar la credibilidad, a largo plazo, de cualquier materia, es demandando una síntesis, lenguajes más explícitos,la verdadera divulgación por personas realmente capacitadas en estos temas y el escarmiento y exposición de estos galimatías, si todo esto no funciona, entonces se debe buscar activamente un mejor divulgador y mostrar disconformidad abandonando la sala. Un buen divulgador sigue la siguiente frase "Que sea sencillo pero no incompleto".
Por otro lado, La falacia contraria vendría del argumento de cuanta mayor sencillez más certera es una aseveración. Este razonamiento incorrecto no debe confundirse con la navaja de Occam. La Navaja de Occam expone que en igualdad de condiciones es preferible la sencillez a la complejidad entre dos teorías y no se manifiesta acerca de su veracidad. Karl Popper argumentaba que las teorías simples no necesitan apelar por consideraciones estéticas. Tomas de Aquino expresó: "Si una cosa puede se hecha adecuadamente por medio de uno, es superfluo hacerla por medio de varias".
Karl Popper exponía que la preferencia puede estar justificada por el criterio de falsibilidad. Se prefieren las teorías simples a las teorías más complejas porque las sencillas poseen mayor contenido empírico para ser puestas a prueba en el futuro y por eso son más fácilmente falsables (Popper 1992). En otras palabras, las teorías simples cubren un mayor número de casos que las teorías complejas y por tanto son más fáciles de falsar.
Por ejemplo, suponga dos teorías arbitrarias que no disponen de más argumentos que su enunciado. Ambas pueden ser falsas o quizás solo una de ellas verdadera: (a) el mundo es plano; (b) el mundo es una tortuga gigante que vuela por el espacio. Es conocido que ambas teorías son falsas pero aceptar la teoría B supondría aceptar que de todas las configuraciones posibles la de la tortuga con su textura, dureza y cualidades es la única posible lo que limita y restringe el contenido empírico mientras que la teoría A restringe el mundo, en menor medida, a una geometría plana sin suponer mayores variables. Cuando estas teorías pudieran ser falsables la primera que podría serlo sería la teoría A por presentar más casos en los que se debe cumplir.
[editar] Argumentum ad verecundiam
Un argumentum ad verecundiam, o apelación a la autoridad, es una falacia que consiste en basar la veracidad o falsedad de una afirmación en la autoridad, fama, prestigio, conocimiento o posición de la persona que la realiza. Un tipo especial de esta falacia es la falacia argumentum ad crumenam donde se considera más veraz una afirmación porque la persona que la realiza es rica o por el contrario en argumentum ad lazarum porque el pobre o de menor clase quien la realiza. La veracidad de un hecho o afirmación no depende, en último estado, de la persona que la realice sino de las pruebas, evidencias o argumentos que se presenten. Esta falacia también puede considerarse una variante del argumentum ad hominem ya que también subjetiviza la veracidad o falsedad de una afirmación en la calificación de un individuo. Sin embargo, al igual que a través de la experimentación se tratan de encontrar excepciones y si no se encuentran se puede considerar una teoría como verdadera, igualmente se puede hacer con las autoridades. Un argumento que apela a la autoridad y no falaz sino lógico en función de sus premisas sería: 1) A realiza una afirmación B 2) A nunca está confundido, equivocado o deshonesto 3) por lo tanto la afirmación, evidencia o prueba B debe ser tomada en consideración que no como cierta. Tanto como la premisa 2 sea cierta su conclusión también lo será. Así apelar a una autoridad puede ser lógicamente correcto mientras haya sido suficientemente probada su autoridad y no se hayan encontrado excepciones. Esto no quiere decir que la afirmación sea cierta y no se encuentre una excepción pero esto es algo que es inevitablemente y energéticamente hablando no puede evitarse por el número de pruebas y test que deberían hacer para tomar decisiones. Por otro lado, las personas se equivocan y además con frecuencia lo que deja escaso margen para que la premisa 2 no tenga excepciones. Ejemplos falaces son los siguientes: «esa afirmación es verdad, porque lo he visto en televisión» o «esto debe ser verdad porque aparece en Wikipedia» o «lo dice la revista científica Nature, por consiguiente debe ser cierto». En todos estos casos si no se conocen o se ha experimentado con las fuentes se genera un ipse dixit.
[editar] Argumentum ad antiquitatem

Ejemplos de argumentos haciendo uso de la falacia argumentum ad antiquitatem.
Un argumentum ad antiquitatem es una falacia lógica típica en la que una tesis es proclamada como correcta basándose en que ésta ha sido tradicionalmente considerada correcta durante mucho tiempo. En definitiva, «esto es correcto porque siempre se ha hecho de esta manera». Este argumento hace dos suposiciones: 1) que la antigua manera de pensar fue probada como correcta cuando se introdujo (lo cual puede ser falso, ya que la tradición puede estar basada en fundamentos incorrectos); 2) las razones que probaron este argumento en el pasado son actualmente vigentes para hoy. Si las circunstancias han cambiado esto puede ser falso. Por otro lado, esta falacia también asume que mantener el statu quo es preferible o deseable ante la posibilidad de un cambio, lo cual puede ser también incorrecto.
Ejemplo: «En Navidad siempre hemos traído a casa árboles arrancados del bosque, ¿por qué ahora tendremos que comprar uno de plástico?» Véase también su versión opuesta argumentum ad novitatem. En ambos casos no se dan argumentos que apoyen los cambios sino apelaciones a que lo mejor es lo antiguo o lo nuevo respectivamente.
[editar] Falacia de las muchas preguntas
La falacia de las muchas preguntas es una falacia que es realizada cuando alguien hace una pregunta que presupone algo que todavía no ha sido probado o aceptado por todas las personas envueltas. Esta falacia es con frecuencia usada retóricamente para dar a entender la presunción o conocimiento de la respuesta a la pregunta por parte del que la realiza. Ejemplo: «¿Sigues saliendo a comer con tu mujer?». La respuesta tanto afirmativa como negativa admitiría que la persona tiene mujer y que al menos antes salía a comer con ella. Estos hechos son presupuestos por la pregunta. Se trata de una falacia porque se asume la verdad o se presuponen algunos hechos a la hora de hacer la pregunta compleja. Esto no quiere decir que no sean ciertos pero si que no deben creerse, por los demás oyentes, como ciertos hasta no recibir la respuesta. Para evitar estas asunciones lo mejor es no responder la pregunta ya que no se dará ninguna información extra. Para evitar hacerlo se puede responder con otra pregunta que apunte al porqué de las asunciones o denotar o mostrar que la pregunta está envenenada y ha presupuesto algunos hechos. Si no es posible evitar responder entonces la respuesta debe ser completa y negar las presunciones.
Ejemplo: ¿Todavía golpeas a tu esposa? Una respuesta negativa significará que la persona ha pegado a su esposa en un momento anterior, la afirmativa que no sólo que lo haces en la actualidad sino que lo haces desde tiempo atrás. En este tipo de preguntas se da por supuesto el hecho por el que se pregunta, y si este hecho no ha sido asumido antes por los interlocutores, la pregunta se vuelve capciosa: se incurre en la falacia de las muchas preguntas.
[editar] Dos errores hacen un acierto
Dos errores hacen un acierto es una falacia lógica que ocurre cuando se asume que si un error es cometido, otro error podrá cancelarlo. La falsedad o equivocación en un comentario o acción no hace más necesario, loable o racionalmente prudencial realizar otro acto equivocado en represalia. Este tipo de falacia se reproduce en la ley de talión o en el ojo por ojo. Véase alternativa Cesare Beccaria. Es debida a varios sesgos como sesgo de simetría, fenómeno del mundo justo. El problema no reside en saber qué se considera error o si se considera un error y un acierto la represalia. La falacia no está en la definición de las dos acciones iniciales sino en considerar que el resultado está definitivamente, por cancelación, ligado a un acierto o a un error. La idea de que un error es cancelado por otro viene de la semejanza o ilusión de serie que existe con las leyes físicas donde una fuerza en una dirección genera otra fuerza simétrica, de igual magnitud, pero en sentido opuesto. Sin embargo, la ley no se pronuncia sobre el acierto de la fuerza en un sentido y del otro, es decir, no se pronuncia sobre la idoneidad o finalidad de este comportamiento. Es decir, en física esto no se puede cambiar pero en los comportamientos sí y si una reacción diferente conduce a una mejor consecución de acontecimientos, esta debería tomarse. En dos errores hacen un acierto se obvia esto y directamente se asume que la reciprocidad o proporcionalidad es lo que traerá mejores consecuencias. De esta manera muchos pueden encontrar argumentos para justificar que en defensa propia uno puede responder con violencia a la violencia pero no podrán ligar un resultado positivo debido solo a una cancelación de efectos. Es más, en la guerra fría, la amenaza nuclear en represalia a otra amenaza nuclear fue usada y aunque evitó la guerra creó una escalada armamentística. Es decir, ligar el resultado a un acierto debe hacerse con otros argumentos más que la pura cancelación de dos efectos nocivos. De otra manera, se pueden entrar en ciclos de violencia, acumulación de armas, escalada de desconfianza, y otros errores en incremento, cuando la otra parte usa la misma lógica.
Ejemplo: «Juan: Llamé a mi jefe y lo llamé idiota. Puedo volver a llamar y llamarle idiota pero diciendo que soy Susana.» Aunque el segundo hecho perjudicial puede aparentemente cancelar mi primer error no se puede asumir un acierto y salir sin problemas del atolladero. Se podría hacer lo correcto y disculparse y quizás el resultado hubiera sido también acertado. La cuestión es que tanto lo uno como lo otro no liga a un resultado si no hay argumentos que lo apoyen como la personalidad de tu jefe, confianza con él y otros argumentos.
Segundo ejemplo: «Juan: El político X mintió cuando habló sobre P. Pedro: Si muy bien, pero no estás teniendo en cuenta que tu político Y también fue mentiroso cuando habló acerca de Q.»
[editar] Falacia del costo irrecuperable
La falacia del costo irrecuperable, o falacia de la concordia, se produce cuando alguien realiza una inversión que parece ser no rentable y razona de la siguiente manera: «No puedo parar ahora, de otra manera lo que he invertido hasta el momento se perderá». Esto es verdad, por supuesto, pero irrelevante para la decisión de si uno debe continuar invirtiendo en el proyecto. Es decir, los argumentos para seguir invirtiendo en el proyecto no se deben basar en el miedo a la pérdida de lo invertido sino en las expectativas de funcionamiento del proyecto ambas cosas totalmente independientes. Si no hay esperanza de ningún éxito para la inversión, entonces, el hecho de que uno haya ya metido un montón de dinero y esfuerzo no justifica tener que seguir perdiéndolo para no afrontar el error inicial. Esto se da en las personas que no saben o pueden claudicar, por el prejuicio existente de que si se pone toda la energía en algo serán capaces de vencerlo. Sin embargo, siempre puede haber un factor desconocido o variable desconocida que podría llevarles al fracaso indefinidamente o irremediablemente. Esta falacia se constata en que estas personas creen ser capaces siempre de aprender o hallar este factor cuando la operación lógica sería parar y una vez aprendido comenzar. Continuar invirtiendo en un proyecto que no funciona no depende de lo invertido sino de la esperanza o estimación de éxito justificada o de la importancia del mismo para otros factores independientemente de los resultados a corto plazo. Ejemplo: Todos sabemos que vamos a morir. Luchar por la supervivencia tiene sentido aunque inevitablemente se fracase. La supervivencia es importante para otros objetivos secundarios como la reproducción, la superación, aprendizaje y otros valores que subjetivamente consideremos secundarios y que no tengan que ver necesariamente con la propia supervivencia pero que dependan directamente de ésta. Ejemplo: Supongamos que una relación no funciona y que es evidente que dicha relación es considerada temporal. La inversión en esta relación podría estar justificada por los objetivos o beneficios secundarios que pueda generar. El límite o punto en el que es considerado necesario abandonar puede estar para algunos en el momento en el que se debe poner más energía de la necesaria para obtener los beneficios por otros cauces. O en una situación optimista cuando los beneficios laterales disminuyan a partir de cierta barrera considerada mínima para el proyecto. La cuestión es que muchos caen en la falacia y persisten en una relación o proyecto incluso cuando no reporta beneficios laterales o secundarios por el simple hecho o razón de que ya han invertido toda su vida o todos sus fondos en él y ésta fuera una razón lógica para seguir haciéndolo. Esto tiene que ver con el miedo al cambio y a lo desconocido. Véase también Prejuicio del Statu quo
[editar] Falacia de acentuación
La falacia de acentuación es una de las falacias lingüísticas reconocidas por Aristóteles y que era usada por el Oráculo de Delfos. La falacia se construye al realizar una proposición que contiene una parte afirmando o concordando con un tema y otra parte con una objeción o condición. En función de dónde se aplique la fuerza de acentuación se denotará más o menos importancia en un sentido u otro. De esta manera se puede crear una ambigüedad en el sentido de la interpretación. Este tipo de engaño o falacia así como las verdades a medias se da con mucha frecuencia en política ya que permite al político retractarse de lo dicho si las cosas salen mal. Ejemplo: Un periodista le pregunta a un miembro del congreso acerca de si éste está de acuerdo con el nuevo sistema de misiles del presidente; el congresista responde: «Estoy a favor de un sistema de defensa de misiles que efectivamente defienda a nuestro país». Si le da énfasis a la palabra favor estará de acuerdo con el presidente, pero si da énfasis a las palabras que efectivamente defienda significará que no se está de acuerdo con el sistema de misiles del presidente. Ejemplo: «Me gustas mucho, cuando estás de buen humor» o «estoy de acuerdo con un sistema de votación que sea justo y claro».
[editar] Anfibología
Una anfibología es un tipo de falacia del lenguaje que se da cuando se emplean frases o palabras con más de una interpretación, o cuyo significado puede cambiar en función de si se insertan comas o pausas. También fueron usadas por el Oráculo de Delfos. Ejemplo: «Persas, quedaos en vuestra casa». Tiene dos interpretaciones: «Persas, quedaos en Persia» o «¡Persas! Griegos, quedaos en Grecia».
Ejemplo: «Si luchas con puntas de plata, un gran reino será vencido». Pero, ¿qué reino será vencido, el enemigo o el propio?
[editar] Argumento desde el precio
Un argumento desde el precio se produce cuando se supone que si algo cuesta una gran cantidad de dinero, entonces debe ser mejor. También se da si se supone que si alguien tiene una gran cantidad de dinero entonces será también una mejor persona en alguna otra faceta. Véase efecto halo y argumentum ad crumenaem. Ejemplo: «Puede ser que este producto tenga mejores características, pero este otro es más caro y elitista, así que debe ser mejor» o «el vino de la cosecha del 45 es increíble, cada botella cuesta 3000 euros; ¡no lo puedes ni comparar con el ganador de este año!».
[editar] Evadir la conversación
Evadir la conversación o ignoratio elenchi, es un razonamiento que se supone tendrá que responder a un tema determinado pero en lugar de hacerlo, narra o explica aspectos distintos. La mejor manera de hacerlo es explicar y narrar extensamente algo anexo a la respuesta pero que el espectador viera con buenos ojos. Es decir, si la pregunta es sobre una supuesta corrupción fiscal. La respuesta sería hablar sobre lo buena persona, eficiente, honrada que es tu familia en casa. Hablar luego de la honradez o de la eficiencia de tus colaboradores. Así sin responder directamente a la pregunta permites que el espectador suponga por asociación y caiga en la falacia de asociación. Este tipo de respuesta se da mucho en política y debates y es muy usual y al mismo tiempo muy importante. Es una técnica sencilla pero poderosa si se sabe lo que el público desea escuchar. Cuando se describe algo, también se pueden insertar comandos u órdenes que según la programación neurolingüística permiten que la gente haga o piense del modo que se desee. Cuando se describe algo positivo no de uno mismo sino de otra persona, por asociación neurolingüística esas mismas palabras son interpretadas sobre ti o sobre el propio receptor. De esta manera si se describen situaciones positivas es posible programar a los oyentes para que en realidad crean que tú las posees. También se puede usar en su vertiente negativa para dar miedo y coaccionar a los demás. Ejemplo: «¿Ganarán el partido mañana?». Respuesta: «Hemos trabajado duro, el equipo está al 100% y luchará hasta el final para conseguir lo mejor de ellos. Esta temporada hemos ganado casi todos los partidos, mañana será un día importante y los chicos lo saben». Ejemplo: «¿Te gusta María?». Respuesta: «Ella es alguien especial, siempre estoy con ella y lo pasamos bien. Es una buena chica y puedo confiar en ella, es mucho de lo que siempre he buscado en una mujer». Ejemplo: «¿Qué prefieres, amor o sexo?» Respuesta: «El amor es algo muy importante en la vida de todos, me gusta amar y ser amado, y con el sexo igual. Nadie puede vivir sin amor. Por fortuna, tengo la suerte de ser amado por una familia que me aprecia y que me quiere y de tener muchos amigos». Ejemplo en su vertiente negativa: «¿Cuando quieres que te devuelva el dinero?». Respuesta: «No te preocupes para mi la confianza es lo primero, recuerdo a un colega al que también le presté dinero porque tenía problemas económicos, el pobre tuvo un accidente y se partió las piernas mientras estaba en su casa sin hacer nada, al cabo de una semana ya tenía el dinero y empezó a recuperarse de sus heridas.»
[editar] Pensamiento en grupo

Los ultras en los partidos de fútbol, usan una lógica de pensamiento de grupo. No importa lo que haga el grupo al que pertenecen que siempre será apoyado. Así, si su equipo juega mal o no limpiamente con el contrario podrán justificarlo
Una persona comete la falacia de pensamiento de grupo si la persona usa su orgullo de miembro o de pertenecer a un grupo como razón para apoyar la política del grupo. Si lo que el grupo piensa es esto, entonces eso es suficientemente bueno para mi y es lo que debería pensar también yo. El patriotismo o en sentimiento nacionalista «ciego» es una versión fuerte de esta falacia. Ejemplo: «Soy de EE. UU., así que todo lo que haga mi país en Iraq es bueno, porque EE. UU. es un país libre y avanzado» o «debemos apoyar al gobierno en esta medida porque él siempre hace lo mejor para sus ciudadanos» o «que todo el mundo sepa que lo que hacemos es lo mejor porque pertenecemos a la mejor cadena de restaurantes».
[editar] Falacia de eludir la carga de prueba

Pareja enfadada que no quiere oír ninguna razón o argumentos de la contra. Si se sostiene algo deben aportarse pruebas y la contra debe escucharlas. Quien sostiene algo debe probarlo y la obligación del contrario es escucharlo. Además, si se sostiene algo debe probarse y no exigir al contrario probar lo contrario porque, en justicia, el estado actual se considera verdadero o en espera de ser refutado. Es decir, la carga de la prueba la tiene el que rompe el estado de normalidad.
La falacia de eludir la carga de prueba consiste en asumir que algo es verdad o mentira mediante el simple hecho de no aportar razones que fundamenten la conclusión (silencio), en negarse o en pretender que las aporte el oponente. La expresión carga de la prueba procede del campo jurídico y se expresa en el brocardo: probat qüi dicit non qüi negat (‘debes probar lo que dices, no lo que niegas’), es decir, que quien sostiene o propone algo debe probarlo más allá de toda duda razonable. Normalmente, en justicia, se parte de la premisa de que el estado actual ya ha sido probado, por lo que la defensa no tiene porqué aportar pruebas de inocencia. Expresión máxima de esta falacia es la sordera mental de quien se niega a razonar. Como decía fray Luis de León: «Dice y no da razón de lo que dice». Ejemplo: «Sobre la cuestión del divorcio no quiero ni oír hablar. Como te he dicho, creo que el vínculo del matrimonio es indivisible y punto» o «no escuches lo que dice, es todo manipulación informativa» (Para saber si es manipulación se deben escuchar los argumentos de ambas partes y comprobar si son ciertos. Para sostener una afirmación o para disponer más carga en un sentido o en otro es necesario disponer de la información o presentar pruebas de ello, por tanto, nunca se debe eludir la carga de prueba. Véase Pensamiento crítico. Por otro lado, en un editorial reciente en la revista Nature, se dice que en las revistas actuales el peso de la prueba lo llevan los oponentes en lugar de los proponentes de nuevas ideas. Esto es así porque estas publicaciones no son las responsables de considerar los artículos como ciencia sino tan solo de dar a conocer las posibles ideas científicas. Estas revistas exponen tras un determinado filtro por parte de los redactores (no necesariamente con criterios puramente científicos) qué artículos son publicados. Una vez dados a conocer, empieza la discusión y revisión científica.
[editar] Falacia de la probabilidad
La falacia de la probabilidad consiste en asumir que, teniendo varias posibilidades independientes entre sí que en principio se encuentran en igualdad de condiciones pero que a medida que pasa el tiempo algunas van demostrando ser incorrectas, se debe conservar la original y primera decisión tomada porque es más probable. El sesgo es considerable ya que a medida que las demás opciones desaparecen se fortalece unilateralmente la primera decisión tomada y nunca las demás restantes. La falacia consiste en pensar en considerar la decisión propia más correcta o probable de ser correcta por el hecho de que las demás se han demostrado incorrectas. Es un caso especial mezcla de Ad ignorantiam y Recurrir a la tradición. Esta falacia se produce si existen tres supuestos. Primero que las opciones restantes no han sido todavía probadas como lo han sido las opciones desechadas e incorrectas. Segundo que no existe un gasto energético o penalización por realizar un cambio de acción. Y tercero que todas las decisiones son independientes o incorreladas entre sí. Si atendemos a la teoría de juegos existe un ejemplo clásico.
Ejemplo: Suponga que se encuentra en un programa de televisión en el que le dicen que escoja entre 3 puertas. Solo una de ellas contiene 1 millón, el resto están vacías. Sin información (sin pruebas o comprobaciones previas) no se puede escoger por ningún criterio razonable. El hecho de escoger te da 1/3 de posibilidades de acertar. Entonces el presentador abre una de las puertas no elegidas que resulta estar vacía. Un concursante que se deje llevar por la falacia del conservador o falsa probabilidad, se quedará con la opción elegida al principio, es decir, aquella con 1/3 de probabilidades de acertar. Sin embargo, si decide cambiar de puerta y no quedarse con la primera elección, la probabilidad de acierto pasa a ser ahora de 2/3. Así, en igualdad de condiciones, cuando las opciones no están relacionadas y sin coste de cambio, es mejor realizar cambios que quedarse con la primera opción. Véase el Problema de Monty Hall.
Segundo ejemplo: Usted se encuentra en una autopista de 3 carriles y sabe que dos carriles estarán cortados pero no sabe cuales. Elige uno. La opción más probable es cambiar de carril a medida que los carriles vayan desapareciendo, siempre y cuando no haya otra información disponible. Y el hecho de que un carril desaparezca por un lado no tenga que ver con que el siguiente desapareza por ese mismo lado. Es decir que los carriles no estén relacionados o correlados.
Tercer ejemplo: Se encuentra con una tecnología alienígena. Se activa una bomba. Debe dejar solo uno de los cables amarillo, rojo o verde en funcionamiento para salvar el mundo. Primero puede pensar que el cable que debe dejar es el verde. Y cortar el rojo. Si no pasa nada lo más probable es volver a cambiar de opción y cortar el verde dejando sano el amarillo.
[editar] Falacia de la evolución
La falacia de la evolución se comete cuando se presupone que un individuo más moderno o que ha sufrido mutaciones más recientes está mejor adaptado que otro que no ha recibido tantas mutaciones. La falacia se comete porque la adaptabilidad de un individuo no depende del número y temporalidad de la mutación sino si dicha mutación se relaciona con alguna ventaja para el actual entorno del individuo. Ej. Pedro: "Los blancos tenemos más diferencias visibles con el resto de los animales. Es posible que los blancos hayamos seguido evolucionando como una mutación de individuos negros. Por tanto, estamos mucho más evolucionados que los negros." Esta frase es falaz porque los aspectos visibles y faciales no representan una ventaja para la supervivencia en el entorno natural actual. La única ventaja actual sería la impuesta por el actual progreso cultural de una minoría racial y la imposición de ciertos canones sociales de belleza. Es decir, se realiza una selección artificial en función de la cultura predominante del momento. Hoy en día debido a una capa de interacción social superior a la capa la supervivencia, se elige con mayor frecuencia a la pareja en función de diversos factores sociales y de apariencia, sin embargo, otras mutaciones no visibles si pueden presentar una relación directa para la superviviencia y eficiencia en el entorno de progreso actual.

¿POR QUÉ LA GENTE INTELIGENTE CREE/DICE/HACE COSAS IRRACIONALES?


¿Cómo puede alguien tan inteligente hacer algo tan tonto? Todos nos hemos hecho esta pregunta en alguna ocasión al ver a algún amigo o pariente, por lo demás perfectamente inteligente, hacer alguna estupidez.
La gente compra caro y vende barato. Creen en el horóscopo. Asumen que “eso”, sea lo que sea, nunca les puede ocurrir a ellos. Lo apuestan todo al negro por que ahora “toca” negro. Piensan que un número concreto de la lotería es trascendente, porque lo relacionan con algo importante o conocido para ellos y que, por esto mismo, es más probable que toque. Se toman una ración extra de tarta pero piden sacarina para el café. Hablan por teléfono o encienden un cigarrillo mientras conducen. Después de perder un buen montón de dinero, siguen metiendo más en lo mismo porque ya llevan mucho “invertido”. Asumen que una burbuja financiera o inmobiliaria no estallará nunca. Vuelve a votar al mismo incompetente que está llevando al país a la ruina. Etcétera.
La razón por la que la gente inteligente hace algunas veces cosas estúpidas es que inteligencia y racionalidad son cosas diferentes. La incapacidad para hacer cosas racionales a pesar de ser inteligente la llamaremos disracionalidad.
Desde que Charles Spearman propusiera allá por el año 1904 la existencia de un “factor general de inteligencia”, g, como base de la función cognitiva, la definición y medición de la inteligencia no ha podido ser algo más controvertido. Por ejemplo, hay quien argumenta que la inteligencia está constituida de muchas capacidades cognitivas diferentes. Hay otros que quieren ampliar la definición de inteligencia para incluir las inteligencias “emocional” y “social”.
Podemos considerar, para lo que nos interesa ahora, la inteligencia medida por los tests de cociente intelectual como un constructo útil. No nos es necesario siquiera entrar a discutirlo ni a matizarlo. La idea importante es que la inteligencia por sí misma no garantiza un comportamiento racional. En otras palabras puedes ser inteligente sin ser racional. Y puedes ser un pensador racional sin ser especialmente inteligente.
Empecemos por dejar estas ideas claras experimentalmente. Intenta resolver este problema antes de seguir leyendo: “Antonio está mirando a Beatriz, pero Beatriz está mirando a Carlos. Antonio está casado, pero Carlos no. ¿Está una persona casada mirando a una persona soltera?”. Las respuestas posibles son: “sí”, “no” y “no puede ser determinado”.
¿Ya tienes tu respuesta? Pues sigue leyendo.
Más del 80 por ciento de las personas contestan incorrectamente. Si llegaste a la conclusión de que la respuesta no puede determinarse, eres una de ellas. La respuesta correcta es, “sí”, una persona casada está mirando a una soltera.
La mayoría de nosotros creemos que necesitamos saber si Beatriz está casada para poder responder a la pregunta. Pero considera todas las posibilidades. Si Beatriz está soltera, entonces una persona casada (Antonio) está mirando a una soltera (Beatriz). Si Beatriz está casada, entonces una persona casada (Beatriz) está mirando a una soltera (Carlos). En cualquier caso la respuesta es “sí”.
La mayoría de la gente tiene inteligencia suficiente para llegar a esta conclusión, basta añadir algo como “piensa lógicamente” o “considera todas las posibilidades” para que lo hagan. Pero si no se indica nada, como ahora, no recurrirán a todas sus capacidades mentales para resolverlo (más sobre esto más abajo).
Esta es una de las mayores fuentes de disracionalidad. Todos somos avaros cognitivos que intentamos evitar pensar demasiado. Esto tiene sentido desde un punto evolutivo. Pensar requiere tiempo, es intensivo en recursos y, algunas veces, contraproducente. Si el problema a resolver es evitar al ataque de un depredador no te puedes permitir perder una fracción de segundo en decidir si saltas al río o trepas a un árbol. Por eso hemos desarrollado una serie de reglas empíricas (heurística) y prejuicios para limitar la cantidad de capacidad mental que empleamos en un problema dado. Estas técnicas proveen respuestas aproximadas y ya preparadas que son correctas muchas veces, pero no siempre.
Por ejemplo, en un experimento, un investigador ofreció a los sujetos un dólar si, a ciegas, sacaban una gominola roja de un recipiente que contenía una mayoría de gominolas blancas. Los voluntarios podían escoger entre dos recipientes: uno con nueve gominolas blancas y una roja y el otro con 92 blancas y ocho rojas. Entre el treinta y el cuarenta por ciento de los sujetos que realizaron el ensayo escogió el recipiente mayor, a pesar de que la mayoría comprendía que una probabilidad del ocho por ciento de ganar era peor que una del diez por ciento. El atractivo visual de ver más gominolas rojas se sobrepuso a su comprensión de la probabilidad.
¿Tú que harías en una situación similar? Hagamos un experimento. Considera el siguiente problema: “Se detecta el brote de una enfermedad que puede matar a 600 personas si no se hace nada. Hay dos tratamientos posibles. El Opción-A salvará a 200 personas. El Opción-B te da un tercio de probabilidades de que se puedan salvar las 600, y dos tercios de que no se salve ninguna. ¿Qué tratamiento eliges?”
Bien, ¿has elegido ya? Continuamos.
La mayoría de las personas que hacen este ejercicio elige la opción A. Es mejor garantizar que 200 personas se salven que arriesgarse a que todo el mundo muera. Pero si formulamos la pregunta de esta manera “La Opción-A significa que morirán 400 personas; la Opción-B te da un tercio de probabilidades de que no muera nadie y dos tercios de que mueran 600”, la mayoría elige la B, es decir, se arriesgan a matar a todos por una probabilidad menor de salvar a todos.
El problema, desde un punto de vista racional, es que las dos situaciones son idénticas. Lo único que varía es que la pregunta se formula de forma diferente para enfatizar que en la opción A morirán con seguridad 400 personas, en vez de que se salvarán 200. Esto se conoce como efecto perspectiva y su uso en publicidad está muy extendido (su descripción cuantitativa le valió un premio Nobel a Daniel Kahneman en 2002): la forma en que se presenta una pregunta afecta de forma dramática a la respuesta que se obtiene y puede llevar incluso a respuestas contradictorias.
Otro efecto es el de obstinación. En un experimento los investigadores hacían girar una ruleta trucada que sólo se paraba en el 10 o en el 65. Cuando la rueda se paraba los investigadores pedían al voluntario una estimación del porcentaje de países africanos en la Naciones Unidas. Los que veían el 65 daban un número mayor que aquellos que veían el 10. El número influía en sus respuestas (las anclaba, de ahí el nombre del efecto en inglés “anchoring”) a pesar de que pensaran que el número era completamente arbitrario y sin significado.
La lista de reglas empíricas y prejuicios cognitivos es muy extensa: buscamos pruebas que confirmen nuestras creencias y descartamos las que no las favorecen, evaluamos las situaciones desde nuestro punto de vista sin considerar la otra parte, nos influye más una anécdota llamativa que las estadísticas, creemos que sabemos más de lo que realmente sabemos, creemos que estamos por encima de la media, estamos convencidos que a nosotros no nos afectan los prejuicios como a los demás, etc., etc.
Finalmente existe otra fuente de disracionalidad, lo que llamaremos “huecos en el equipamiento mental”. Por equipamiento mental entendemos el conjunto de las reglas cognitivas, estrategias y sistemas de creencias aprendidos. Incluye nuestra comprensión de la probabilidad y la estadística así como nuestra disposición a considerar hipótesis alternativas cuando tratamos de resolver un problema. El equipamiento mental forma parte de lo que se suele llamar inteligencia cristalizada. Sin embargo, algunas personas muy educadas y muy inteligentes nunca adquieren un equipamiento mental adecuado. Otra posibilidad es que el equipamiento mental esté “contaminado”, por supersticiones por ejemplo, lo que lleva a decisiones irracionales.
La disracionalidad tiene importantes consecuencias para el día a día. Puede afectar a las decisiones financieras que tomes, a las políticas gubernamentales que apoyes., a los políticos que elijas y, en general, a tu capacidad para construir la vida que quieres. Por ejemplo, los ludópatas obtienen resultados más bajos que la media en varios tests de pensamiento racional. Toman decisiones más impulsivas, es menos probable que consideren las consecuencias futuras de sus acciones y es más probable que crean en números afortunados y desafortunados. También obtienen malos resultados en la comprensión de la probabilidad y la estadística. Así, es menos probable que entiendan que cuando se arroja una moneda al aire, cinco caras seguidas no significa que en la siguiente tirada el que salga cruz sea más probable. Su disracionalidad no les hace sólo malos jugadores, sino jugadores con problemas: personas que continúan jugando a pesar de hacerse daño a ellos mismos y a su familia.
Cuando se comparan los resultados que obtiene una misma persona en los tests de cociente intelectual habituales con los que miden el nivel de racionalidad se encuentra que no tienen por qué estar correlacionados entre sí. En algunas tareas existe una disociación casi completa entre pensamiento racional e inteligencia. Así, por ejemplo, tú puedes pensar más racionalmente que alguien mucho más inteligente que tú. De la misma forma, una persona con disracionalidad es casi tan probable que tenga una inteligencia por encima de la media como que la tenga por debajo.
Para comprender el origen de las diferencias en la racionalidad de las personas pensamos que la teoría de Keith Stanovich, de la Universidad de Toronto (Canadá), y padre del término disracionalidad (dysrationalia), es muy útil y simple. Stanovich sugiere que pensemos en la mente como constituida por tres partes. La primera es la “mente autónoma” que es la que usa la mayor parte de los atajos (prejuicios) cognitivos problemáticos. Stanovich la llama “procesamiento del tipo 1”. Funciona rápida y automáticamente y sin control consciente.
La segunda parte es la “mente algorítmica”. Es la que se embarca en el “procesamiento de tipo 2”, el pensamiento lento, trabajoso y lógico que miden los tests de inteligencia.
La tercera parte es la “mente reflexiva”. Decide cuándo basta con la mente autónoma y cuándo echar mano de la maquinaria pesada de la algorítmica. Es la mente reflexiva la que determinaría hasta qué punto eres racional. Tu mente algorítmica puede estar lista para entrar en combate, pero será de poca ayuda si nunca se la llama.
Cuándo y cómo la mente reflexiva entra en acción está relacionado con una serie de rasgos de personalidad, incluyendo si eres dogmático, flexible, de mente abierta, capaz de tolerar la ambigüedad o concienzudo.
La buena noticia es que el pensamiento racional puede ser aprendido. Una serie de estudios muestra que una buena manera de mejorar el pensamiento crítico y racional es pensar y analizar lo opuesto a tu primera conclusión. Una vez que esta práctica se convierte en hábito te ayuda, no sólo a considerar hipótesis alternativas, sino a evitar trampas como las que tienden los prejuicios cognitivos.
¿Quieres tener una indicación de cómo eres de racional? Aquí tienes un microtest.


Fuente: http://cesartomelopez.blogspot.com

POLÉMICA

Te invito a leer mi artículo de hoy en El Universal (en el siguiente vinculo):
http://www.eluniversal.com/2010/07/26/opi_art_sere-o-no-sere_26A4236451.shtml

Claudio J. Sandoval // ¿Seré o no seré?

Profesor, si yo fuera marxista lucharía por la imposición de la propiedad colectiva. ¡Así es! Hijo. Recuerda que en las ideologías no hay punto medio. Esto quiere decir que si eres marxista no puedes tratar el asunto de la propiedad a tu conveniencia. Es muy claro y sencillo: Un marxista estaría en contra de la propiedad privada y por ende no es ni pretende ser un propietario. Complacido, colocaría todas sus pertenencias a nombre de la República Bolivariana de Venezuela.

Entonces, si fueras marxista tendrías que estar conforme con que tu casa y carro, por ejemplo, pertenezcan a todo el colectivo. Y aunque sacaste un título universitario, cuentas con postgrados y estás culminando el doctorado, Marx exige igualdad de resultados. Por eso, al ser marxista, estarías de acuerdo con la idea de que cualquier flojo también tenga el uso y disfrute de todo lo que has obtenido gracias a tus años de esfuerzo y trabajo. A fin de cuentas entre el flojo y tú no habría diferencia, son IGUALES ¿cierto?

Por supuesto, la administración y disposición de dichos bienes estaría a cargo del Estado supremo encarnado en tú Presidente, sus ministros, diputados, gobernadores, alcaldes y cuantos otros burócratas sean requeridos. Como buen marxista entenderías que por el bien de la patria es necesario que eventualmente el alto buró político designe a dedo a otros camaradas, sin que medie el voto popular, para que también participen en la gerencia del fruto de tu trabajo. Algo similar al caso de Jacqueline Faría, máxima cabecilla del Distrito Capital.

Profesor, yo como que de marxista no tengo nada. De hecho, considero que es muy cómodo ser marxista a partir de la propiedad y el trabajo ajeno. Bueno hijo pero puedes meterte a vivo criollo. ¡Ah! caramba profesor y ¿cómo es eso? Hijo se trata de ser marxista de palabra. Sabes que tienes buena labia y en este país eso es clave. Puedes tratar de ubicarte en un buen cargo burocrático y desde allí cobras comisiones, organizas cooperativas o empresas capitalistas por medio de testaferros, compras fincas, casas en urbanizaciones exclusivas, camionetas, avionetas, yates, te deleitas con el mejor whisky del mercado, compras voluntades con el dinero mal habido y el resto lo depositas en dólares o euros en bancos imperiales.

Profesor ¿me está sugiriendo que intente transitar el camino de la corrupción e inmoralidad? No hijo, solo quería llegar a este punto para advertirte que no tomes en serio el enamoramiento oficialista con Marx. Para comenzar, no existe verdadera formación ideológica y por tanto es más de lo mismo, se trata de una elite de vivos que alaban a los pobres y marginados elocuentemente mientras que cada día se hacen más ricos y poderosos.

Profesor le confieso que prefiero vivir en un sistema que consagre y garantice la propiedad privada. Solo así me siento protegido e incentivado a producir para mí, para mi familia y para la sociedad. Además, debe existir un mecanismo que prive a terceros de aprovecharse de lo ajeno, particularmente debo estar resguardado de aquellos sin méritos, que no se esfuerzan ni trabajan como Dios manda.

Bueno hijo, en vista de que me has pedido una orientación intelectual debo decirte que aún no sé si eres democratacristiano, socialdemócrata o liberal. En todo caso, si puedo asegurarte que NO ERES MARXISTA y aprovecho la ocasión para informarte que más del 80% de los venezolanos tampoco son marxistas pues no quieren que le quiten lo suyo, esto es hijo, su propiedad privada…
claudioj.sandoval@gmail.com
No más Globovisión
CLAUDIO J. SANDOVAL |  EL UNIVERSAL
lunes 29 de noviembre de 2010  12:01 PM

Nuevamente el presidente Chávez arremete contra el canal de La Florida. Y ciertamente el culpable es el imperio, pues desde hace mucho tiempo ha mantenido al comandante en una prisión de acoso psicológico.

Tratan de debilitarlo políticamente a través de la provocación e inducción al error. El tío Sam ya conoce al personaje; entiende que su talón de Aquiles es la insaciable ambición de poder y el miedo a morir. Por eso Washington reta constantemente su autoridad y legitimidad. Acto seguido, el mandatario entra en un profundo e incontenible estado de furia, se radicaliza y toma medidas impopulares.

Como por ejemplo, dar la orden de enviar tanques a la frontera para guerrear con nuestros hermanos colombianos. Ese arrebato emotivo fue su respuesta ante las denuncias hechas por el Departamento de Estado y el gobierno colombiano sobre el presunto vínculo de su gobierno con grupos terroristas como las FARC y con el narcotráfico. A lo interno, uno de los que "pagó los platos rotos" fue Oswaldo Álvarez Paz, a quien Chávez mandó a encarcelar por el delito de haber expresado su opinión sobre este expediente. Por supuesto, ambas pifias del régimen generaron el rechazo de la mayoría de los venezolanos.

En relación con lo anterior, la visita del Sr. Guillermo Zuloaga al Congreso estadounidense no podía ser menos que el fósforo que encendiera la explosiva cólera del comandante. Con el caso Globovisión pretenden achicarle la celda al líder supremo de la revolución para que se vuelva a equivocar. Y me pregunto ¿Cerrará el canal?, o ¿le pondrá las manos para cambiar la línea editorial?

Particularmente, descarto la primera posibilidad porque Chávez no querrá repetir el error de RCTV donde además de dejar sin sustento a cientos de familias venezolanas también creó el estigma de una revolución antidemocrática. Para él todavía es importante mantener las apariencias con los vigilantes internacionales de la democracia aun cuando se haya confesado marxista, es decir, dictador del proletariado.

Por otro lado, Globovisión es una planta televisiva que a través de sus noticias y programas de opinión refleja, en máxima expresión, la polarización existente dentro del sector opositor. La misma que fortalece un sistema militarista cuyo paradigma confluye entre el conflicto y la violencia. Desde esta perspectiva, Globovisión es el antagonista ideal, es decir, el sujeto a quien debe derrotarse en batalla sin herirlo mortalmente ¿Acaso sin adversario habría excusa para continuar la guerra? En otras palabras ¡Mientras el comandante no encuentre un mejor culpable local, el canal seguirá al aire!

Entonces, el meollo no es que Maquiavelo quiera controlar Globovisión para vengarse de Zuloaga sino que con esta acción cree que puede monopolizar el uso de la polarización a su entera conveniencia.

Finalmente, no es menos cierto que este medio de comunicación tiene falencias y, en efecto, ha cometido errores. Sin embargo, es justo reconocer que en el Globovisión de Zuloaga tanto opositores como chavistas e independientes hemos tenido un espacio para expresar libremente nuestro pensamiento sin temor a represalias por parte del propietario del canal. Ahora bien, ¿Ocurre lo mismo con la actual Venezolana de Televisión (VTV); sería esto posible en el Globovisión de Chávez? ¡No lo creo!

claudioj.sandoval@gmail.com
 
 Mi respuesta:

Amigo Claudio:

Que puedo decir sobre tu artículo, si veo que tu posición es sesgada e impropia de un analista político(según tu) con ética y objetividad.Como en otras oportunidades, discrepo de tu opinión pero, no vale la pena entrar en diatriba contigo al respecto. Te invito que leas "El míto de la caverna" expuesto por Sócrates a Platón y que éste ecribió en su obra: La República, en el cual prefigura la miseria de la conducta humana; así mismo, te invito a leer el siguiente artículo escrito por mi en mi blogEl látigo de la revolución: ¿CUÁL ES EL MAYOR RECURSO DEL SISTEMA CAPITALISTA?

Por otra parte, veo en tu analogía del artículo, que no tienes ni la más remota idea de lo que Marx expuso en su filosofía marxista y simplemente acojes el concepto de la cultura occidental (léase capital-ismo) para satanizar lo que Marx en esencia quiso expresar, esto querido amigo es propio de la alienación psicológica impuesta por esa cultura a los seres humanos o sea, para manipular su mente y conducirlos como borregos a dicho sistema.

Saludos






domingo, 28 de noviembre de 2010

NOTICIAS

Noticias: "Noticias —Entramos en el quinto día de sequía informativa. Desde comienzos de la semana, la ausencia de noticias de la televisión ha desplazado de la pantalla a todos los demás temas de actualidad. —¿Cuáles son las causas? ¿A quién beneficia? Y, lo más inquietante, ¿cuánto tiempo durará? Dedicaremos toda la edición de hoy a analizar este fenómeno.
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jueves, 25 de noviembre de 2010

¿LA RELIGIÓN ES TAMBIÉN UNA PSEUDOCIENCIA?

Posted: 24 Nov 2010 02:58 AM PST
En el sentido epistemológico, homeopatía y religión son equivalentes, sobre todo en lo que se refiere en los tres primeros puntos referidos en la anterior entrega de este artículo. El resto de puntos son menos comunes en las religiones tradicionales, pero están cada vez más presentes, desde hace años, en las apologías más sofisticadas de sus ideas religiosas.
De modo que, al referirnos al horóscopo o al psicoanálisis lacaniano como "nuevas religiones" o que sus seguidores "defienden sus doctrinas con fervor casi religioso", nuestra intención es hacer juicios epistémicos, y nuestro tono es peyorativo sobre ese sentido. Alan Sokal añade: ¿deberíamos tratar de otra manera las doctrinas que reconocer ser religiosas?
Al decir esto abiertamente, sé que estoy en minoría. Incluso la mayoría de los liberales y los agnósticos ven con malos ojos los discursos rotundos sobre religión, a no ser que denuncien los excesos del fundamentalismo. Al fin y al cabo, las batallas de los siglos XVIII y XIX entre la Iglesia y los liberales seculares se resolvieron en general a favor de los segundos; la religión, en Occidente, ha abandonado casi todas sus pretensiones de influir políticamente, excepto en asuntos de moralidad sexual y de educación (en zonas de Estados Unidos donde los integristas tienen fuerza). Por tanto, los no creyentes han establecido un "modus vivendi" con la religión organizada: si ella se mantiene (más o menos) al margen de la política, ellos se contendrán de cuestionar públicamente la teología y de atacar los restos de sus privilegios temporales (las subvenciones estatales, en Europa, y las exenciones de impuestos y de normas, en Estados Unidos). ¿Para qué molestarse en criticar unas ideas tan inofensivas?
Algo parecido ocurre entre la comunidad científica y las iglesias no fundamentalistas, según el físico Alan Sokal:
La moderna visión científica del mundo, para ser sinceros, conduce directamente al ateísmo (o, como mínimo, a un deísmo inocuo o a un panespiritualismo que resultan incompatibles con los principios de las religiones tradicionales), pero pocos científicos se atreven a decir esto en público. Más bien son los fundamentalistas religiosos quienes acusan (con razón) a la ciencia de "atea"; los científicos, en cambio, normalmente se han esforzado por tranquilizar al público con el mensaje de que la ciencia y la religión, bien entendidas, no tienen por qué entrar en conflicto. Ésta es, sin duda, una política hábil, especialmente en Estados Unidos, puesto que aquí la mayoría de la gente se toma su religión muy en serio; algunos científicos se han afanado en convencerse a sí mismos (y al resto de nosotros) de que esta actitud también es intelectualmente honrada.
Podéis revisar algunos estudios sobre las creencias de los científicos en ¿Los científicos creen generalmente en Dios?
Vía | Más allá de las imposturas intelectuales de Alan Sokal



Posted: 24 Nov 2010 02:50 AM PST
A menudo se pueden leer artículos que ponen de manifiesto las debilidades y perjuicios que originan las pseudociencias en el progreso científico e intelectual y, por extensión, en la sociedad. Pero ¿y la religión? ¿También podríamos incluirla en la lista de las pseudociencias?
A juicio del físico Alan Sokal, el Papa es líder un culto psedocientífico. Y, aunque esta catalogación pueda resultar exagerada u ofensiva, lo cierto es que se cumple si atendemos a los fundamentos epistemológicos de las creencias que esgrimen. En ese sentido, la Puerta del Cielo (grupo que creía que una nave espacial se desplazaba junto al cometa Hale-Bopp y que ésta transportaría sus almas liberadas al cielo), los dioses del Olimpo o las religiones más populares en la actualidad no difieren en estos fundamentos.
Lo que sucede es que los seguidores de la Puerta del Cielo son escasos y socialmente marginales, y los creyentes en los dioses griegos están muertos desde hace mucho tiempo. Pero el Judaísmo, el cristianismo, el Islam y el hinduismo cuentan con millones de seguidores en todo el mundo. Y además poseen poder político, económico y social en muchos países.
A consecuencia de ello, la discusión franca del estatuto epistemológico de las religiones dominantes suele considerarse de mal gusto en el mejor de los casos, blasfema en el peor. Con todo, incluir estas religiones en una discusión sobre pseudociencia no es en modo alguno "agresivo"; es simplemente rechazar el doble rasero que impone un trato de favor hacia algunas pseudociencias por encima de otras. De hecho, una explicación sin prejuicios mostraría probablemente que el cristianismo, el Islam y el hinduismo son las pseudociencias más extensamente practicadas hoy en día en el mundo; mucho más que la homeopatía y la astrología.
Naturalmente, esta discusión nada tiene que ver con los beneficios psicológicos o sociales que las religiones proporcionan en las personas. Ni tampoco sobre el respeto que podemos ofrecer a los practicantes de estas religiones. La discusión se funda en el sostén de sus afirmaciones, que resulta tan endeble como el de las pseudociencias.
Revisemos los puntos que definen las pseudociencias para comprobar si las religiones tradicionales encajan en ellos:
-Realiza afirmaciones sobre fenómenos reales o supuestos, o sobre relaciones causales reales o supuestas, que la ciencia dominante considera justificadamente inverosímiles.
-Pretende apoyar dichas afirmaciones en argumentaciones o datos que no cumplen los requisitos lógicos y empíricos de la ciencia dominante.
-Muchas veces (aunque no siempre), la pseudociencia presume de ser científica, e incluso vincula sus afirmaciones con la ciencia genuina, en particular, con los descubrimientos de vanguardia.
-No se refiere a una creencia aislada, sino a un sistema complejo y lógicamente congruente que "explica" una amplia variedad de fenómenos (o supuestos fenómenos).
-Los profesionales pasan por un proceso largo de formación y acreditación.
¿Se cumplen estos puntos? Es evidente que sí (sobre todo los tres primeros puntos), como desarrollaré en la siguiente entrega de este artículo.
Vía | Más allá de las imposturas intelectuales de Alan Sokal






 
























































































































TIM MINCHIN Y LOS LIBROS SAGRADOS

Ya conocemos a Tim Minchin. Es un clásico del blog. Recientemente colgué otro video llamado 'Storm' donde explicaba un hipotético debate con una amante del 'new age'. Antes había colgado el video de 'If you open your mind...' donde ironizaba un poco al respecto de la típica y cansina frase 'Tienes que abrir más tu mente', a la que muchos solemos responder 'Sí, pero no tanto como para que se te caiga el cerebro'. Este video incluso salió en Microsiervos. Ahora os traigo otro, a mi parecer, el mejor. 'Good Book' habla de los libros sagrados y de como la moral que se enseña en ellos, es en ocasiones tan absurda que sorprende ver como alguien hoy en día los sigue a la perfección: no abortar ni aunque los embarazos sean debidos a violaciones, considerar como niño a cualquier cosa, apedrear por adulterio, etc.


Pero especialmente, me hace gracia el momento en el que ironiza sobre el argumento circular: Es bueno leer y seguir al Libro, porqué el Libro dice que es bueno. De nuevo, Tim Minchin (@timminchin en Twitter) se sale en todo lo que hace. Va siendo hora de que lo invitemos a España ;)
Saludos.
"
miércoles, 24 de noviembre de 2010

EL SOCIALISMO ES HUMANISMO


Autor: Lic. José Antonio Gómez Castro

Pensamiento económico

23-11-2010

El presente trabajo está dedicado a resaltar el humanismo propio que tiene la corriente socialista hecha por el filósofo Carlos Marx, dejando a un lado las críticas que han surgido después de la caída del comunismo por la mala administración de los países que lo han hecho realidad, además de los obstáculos que pone el capitalismo a esta corriente. Lo importante es rescatar los valores humanos de esta doctrina y la gran preocupación que tiene de transformar a la sociedad para la liberación del hombre.
El Socialismo es un Humanismo
Resulta bastante llamativo el título de este escrito, ya que algunos podrán contradecirlo un millón de veces. Pero me gustaría aclarar que analizaré al Socialismo desde el punto de vista Marxista puro, o sea, al que él quería que llegara la humanidad por medio de su filosofía y no lo que Stalin hizo en la Unión Soviética durante su mandato.
Diferentes autores han definido al humanismo, principalmente en la época de la Edad Media, resumiéndolo podríamos decir que es una filosofía en la que la dignidad y el valor del hombre lo llevan a construirse a sí mismo y a superarse como ser. Entonces el hombre debe resaltar sus valores para tomar una actitud que exalte al ser humano.
Ahora al afirmar que el Socialismo es un Humanismo es porque realmente Marx resalta los valores humanos por medio del materialismo histórico, para que de esta manera su vida sea digna y se supere a sí mismo exaltándose y llegando a la plenitud. En pocas palabras el ser humano debe organizarse a partir de la comprensión de la Historia para su propio bienestar.
Un principio humanista nos dice que el hombre satisface sus necesidades de subsistencia por medio de lo que toma de la naturaleza. Para Marx el ser humano por medio del trabajo crea los instrumentos necesarios para explotar de la naturaleza los objetos que lo satisfacen, o sea que, el hombre utiliza el trabajo para el bien común, o por lo menos así debería de ser.
El capitalismo para Marx divide a la sociedad en dos grupos: proletarios y capitalistas; en donde los ricos capitalistas dominan a los trabajadores proletarios. Además el sistema no sólo se limita a esto, sino que además crea reglas, normas y valores que le favorecen para seguir oprimiendo a las clases trabajadoras, por lo mismo los proletarios irán desarrollando nuevos ideales que los liberen de sus cadenas.
Por lo tanto hay dos éticas, una conservadora–capitalista y otra proletaria–revolucionaria que busca derrocar al otro sistema intentando lograr la igualdad entre seres humanos. Para Marx llegará un momento en el que la clase oprimida tomará conciencia de su situación (conciencia de clase) e iniciará una lucha revolucionaria para su liberación (lucha de clases).
Es necesario mencionar hasta dónde está lo humano en estas afirmaciones Marxistas, pues el hombre su única arma es su fuerza de trabajo y es ésta la que es explotada por el jefe capitalista forzándolo a trabajar muchas horas, viviendo una realidad que se convierte ajena a él debido al poco tiempo que tiene para reflexionar sobre su vida, sus valores y para compartir con su familia; por lo tanto este acto podría considerársele inhumano.
Marx rechaza a la falsa moral porque es utilizada para favorecer a los sucios intereses de la clase dominante y también al Estado porque reprime a la sociedad por medio de sus componentes, principalmente las fuerzas judiciales. También condena a la religión ya que adormece y engaña a las personas siendo cómplice del Estado para seguir sus propios intereses.
En la actualidad podemos ver que algunos de estos principios aún siguen vigentes: existe una falsa moral que está conformada por “normas y valores” que obedecen a los intereses de los que están en el poder y de los grandes empresarios neoliberales, y el Estado reprime a la sociedad con policías cuando se manifiesta por medio de marchas y huelgas debido a alguna inconformidad.
En sí la idea de Marx era transformar a la sociedad, denuncia al mundo las injusticias que sufre el hombre como trabajador y por lo tanto la deshumanización y la degradación del ser humano como un mero objeto. Él dice que la historia tiene una finalidad que es la libertad humana. Y este es el humanismo del Socialismo, en pocas palabras busca la superación y la igualdad del hombre por medio de: El conocimiento de la historia, reconociendo que el motor siempre ha sido la lucha de clases, la toma de conciencia de la clase oprimida, la revolución proletaria, la repartición equitativa de la riqueza mundial, que el Estado se apropie de las empresas para la producción de bienes a la sociedad (escuelas, hospitales, mejores condiciones de trabajo, etcétera), crear una nueva moral en la que los valores verdaderamente humanos resalten y por lo tanto se logre la libertad humana.
Bajo estas condiciones como Sartre se atrevió a afirmar que “El Existencialismo es un Humanismo”, también puedo concluir que el Socialismo es un Humanismo, aunque los capitalistas neoliberales lo rechacen, haciendo conciencia gracias a sus principios los trabajadores hemos logrado muchas ventajas en nuestras vidas, en pocas palabras se ha cambiado la situación de la sociedad; y como bien decía Marx: “Hasta ahora los filósofos han interpretado al mundo, lo que se trata es de transformarlo”.

Bibliografía
Marx, Carlos; Engels, Federico (1974). Manifiesto del Partido Comunista. Buenos Aires: Ediciones Pluma.
Rodríguez, Fernando (2007). Karl Marx, México D.F.: Editorial Porrúa.
Sartre, Jean Paul (1946). El Existencialismo es un Humanismo. Paris.

ES LAMENTABLE TENER UNA SERIE FIJA DE CREENCIAS CONSIDERADAS ABSOLUTAS

"Isaac Asimov«Los creyentes ven en la ciencia algo lleno de incertidumbre, siempre tentativo, sujeto a revisionismo. Creen que la ciencia presenta un Universo enorme, complejo y escalofriante, regido por la causalidad y por leyes impersonales. Ven a la ciencia como algo peligroso. Esa es, en verdad, la gloria de la ciencia: que sea algo tentativo, lleno de incertidumbre, sujeto a cambio. Lo realmente lamentable es lo opuesto, tener una serie fija de creencias consideradas absolutas, que ha sido así desde el inicio y que no puede cambiar, y donde sencillamente no se presta atención a ninguna prueba evidente. Cuando los árabes tomaron Alejandría y le preguntaron al califa Omar qué hacer con la biblioteca, Omar respondió: 'Si los libros coinciden con el Corán, no son necesarios y pueden quemarlos. Si no coinciden con el Corán, son peligrosos y pueden quemarlos'. Todavía hoy existen pensadores al estilo de este Omar, pensadores que creen que todo conocimiento debe ajustarse al de un libro: la Biblia, y se niegan a permitir que se conciba el menor error en él. A mi modo de ver, esta actitud es mucho más peligrosa que un sistema de creencias y conocimientos tentativo y sujeto a cambio. ¿Cree que hay algún espacio para reconciliar la visión religiosa del Universo como teatro de Dios y la visión del Universo sostenida por los científicos? La hay si la gente es razonable. Hay muchos científicos que son honestamente religiosos. Millikan era un hombre genuinamente religioso. Morley, el del experimento de Micherson-Morley, era genuinamente religioso. Simplemente, no mezclan su religión con la ciencia. Dicho de otra forma: sin en el campo de la ciencia ocurre algo que no pueden explicar, estos hombres no se limitan a soslayarlo diciendo 'Bueno, así lo quiso Dios' o 'Acaba de producirse un milagro'. No. Ellos saben que la ciencia es estrictamente una elaboración de la mente humana de acuerdo con las leyes de la Naturaleza, y que la religión está afuera y puede abrazar a la ciencia. Usted bien sabe que si de pronto surgieran pruebas verificables y evidentes de que Dios existe, los científicos no tendrían más opción que aceptar el hecho. Por su parte, los fundamentalistas ni siquiera admiten la posibilidad de que haya pruebas de que la Evolución es cierta. Negarán toda prueba que usted les presente, si esa prueba entra en conflicto con el Universo Divino tal como ellos lo entienden. Así que la posibilidad de arribar a un acuerdo sólo se da en una de las partes y, por lo tanto, dudo que jamás se llegue a un entendimiento. Lo que le aterra a los fundamentalistas es algo que Dostoievski dijo una vez: 'Si Dios está muerto, todo está permitido'. Esa frase supone que los seres humanos son incapaces de sentir lo que está bien y lo que está mal. ¿La única razón por la que alguien es virtuoso es que la virtud es un boleto de ida al Cielo? ¿La única razón por la que alguien no mata a golpes a sus hijos es porque no quiere ir al Infierno? Es un insulto a la especie humana el dar a entender que solamente un sistema de recompensas y castigos haga que la gente se mantenga decente. ¿No habrá que pensar más bien en que el ser humano desea ser una persona decente porque así se siente mejor? Yo no creo que vaya a ir al Cielo o al Infierno. Creo que cuando me muera no habrá más nada. Eso es lo que creo firmemente. Lo cual no quiere decir que sienta el impulso de salir a robar, cometer asaltos, violaciones y demás. Yo tengo una conciencia, y ella no depende de la religión. Y creo que así le ocurre a muchas personas». Isaac Asimov [Extracto de una entrevista realizada por Bill Moyers en 1988] Enlace permanente
PensadorIsaacAsimov
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sábado, 20 de noviembre de 2010

PSEUDOMEDICINAS ¡ A MI ME FUNCIONÓ !

Siempre que se discute sobre pseudomedicinas la afirmación que da título a este post no tarda mucho en salir, los que la esgrimen, son los que creen en la efectividad de la pseudomedicina de la que se está hablando. Existe una variante que es: A Pepe le funciono, donde Pepe se puede sustituir por un amigo, un conocido, un familiar etc.
El problema con esta afirmación es que las experiencias personales no son garantía suficiente de que algún tratamiento es realmente efectivo. Me explico, imaginemos que tengo alguna dolencia, la que sea y decido tomar el remedio X, poco después de tomar o seguir el tratamiento noto que empiezo a encontrarme mejor, ¿Funciona el remedio? No necesariamente, ya que se han podido dar tres situaciones diferentes:
a)Que el cuerpo haya conseguido combatir y disminuir la dolencia, no olvidemos que tenemos mecanismos en el cuerpo para conseguir esto, como bien demuestra el sistema inmunológico.
b)Puede que incluso el remedio que hemos estado tomando o el tratamiento que hemos seguido, haya retrasado o hecho más difícil la recuperación al interferir con los mecanismos de defensa y restauración que tiene el propio cuerpo.
c)Por último, puede ser que el tratamiento o remedio haya sido realmente efectivo.
Con nuestra experiencia personal, no digamos con la experiencia de otra persona, es imposible discernir que es lo que ha pasado realmente, por eso, para saber si un remedio y/o tratamiento es efectivo, se necesita llevar acabo ensayos clínicos serios y bien realizados para poder saber hasta donde llega la efectividad del remedio que hemos tomado, si es que dicho tratamiento o remedio la tiene. Cuando vamos al médico y se nos receta un medicamento, sabemos que funciona no por nuestra experiencia personal, sino porque dicho medicamento se ha estudiado científicamente y en los ensayos clínicos ha demostrado su eficacia.
Y aquí es donde las pseudomedicinas fallan por completo, ya que o bien no hay ensayos clínicos realizados sobre esos remedios pseudocientificos o si los hay se demuestra que no son efectivos.
Frente a esto la experiencia personal no vale nada. La experiencia personal es algo subjetivo, por eso no se puede establecer como baremo para saber que hay de cierto en la efectividad de un supuesto medicamento. Para saber si es efectivo hay que hacer ciencia. ¿Qué sucede cuando se hace ciencia? Que las pseudomecinas se muestran como lo que son, simples creencias carentes de capacidad curativa.
viernes, 12 de noviembre de 2010

CONFISCAN IDEAS AL LATERO ILUSTRADO

La sacrosanta iniciativa privada lo mantenía -irónicamente- privado del apartaco de sus sueños
CLODOVALDO HERNÁNDEZ |  EL UNIVERSAL
viernes 12 de noviembre de 2010  12:00 AM
Menudo conflicto el que atolondra la conciencia del Latero Ilustrado: luego de pasarse años criticando acremente las expropiaciones (en sus análisis las ha llamado confiscaciones comunistas), está a punto de recibir su nuevo apartamentazo en una urbanización de El Hatillo gracias a una de ellas.

Él había jurado que lograría, "a pesar del rrrrégimen", dar el salto desde las calamitosas filas de la clase media a secas al exclusivo club de triunfadores de la clase media alta. El emblema de ese salto era el apartamento con vestier , "habitación para la cachifa" (así le dice él), tres puestos de estacionamiento y gym en la planta baja. Ahora resulta que el último empujoncito en ese salto se lo da precisamente la tiranía castrocomunista. El hombre, con razón, siente que le confiscaron sus ideas.

Latero, como mucha gente sabe, es un pobre defensor del neoliberalismo. Pobre no porque sus argumentos lo sean, sino entendiendo la palabra en su acepción más llana, la de persona que anda buscando medio para completar un real. Por eso ya había sido un drama para él ver cómo la sacrosanta iniciativa privada lo mantenía -irónicamente- privado del apartaco de sus sueños, pero pagando a pie juntillas cuotas de prerreserva, reserva propiamente dicha; preinicial, inicial propiamente dicha; anualidades a futuro, mensualidades adelantadas, indexaciones de todas las anteriores, intereses acumulados, derecho a protocolización, papeleo y pagos del IPC (bajo cuerda para que no se entere el rrrrégimen). Todas esas transferencias netas de capital las hizo de mala gana, a sabiendas de que la constructora, dicho sea en lenguaje no economicista, se lo estaba chuleando de lo lindo. Pero, claro, ni pensar en una protesta o en una consulta al Indepabis, porque "¡qué raya, nos van a decir chavistas!".

Incluso ahora, que todo se ha consumado, tiene miedo de ir a recibir su legítima propiedad privadísima suya de él, infaustamente rescatada por estatistas confiscadores. Teme al qué dirán de la oposición, que alguien lo llame quejoso y vive-la-vida o que en la portada de algún periódico lo tilden de lambucio. Entiéndanlo, el Latero Ilustrado se formó en los altos hornos gerenciales del IESA, cree en dios Friedman Todopoderoso y no quiere ser, para nada, confundido con un keynesiano balurdo. Por ello ha llegado a una encrucijada alucinante: "¿Acepto o no acepto la llave?".

La esposa del Latero (a quien el muy neoliberal llama "mi mujer") no puede creer que esté entrampado en semejante disyuntiva. Sin tantas luces como el marido, la señora resumió todos sus saberes de economía política en una frase interrogativa: "¿Tú como que de verdad eres gafo, chico?". Menudo conflicto.


martes, 9 de noviembre de 2010

Primitivo

Primitivo: "Primitivo —El león tiene coraje por su corazón grande y fuerte. Si como su corazón, yo también tendré coraje. —El tiburón no contrae cáncer porque su esqueleto está hecho de cartílago. ¡Si toma cartílago de tiburón, usted tampoco contraerá cáncer!
"

Slogan

Slogan: "Slogan —Éste es el boceto del poster de la campaña. —Humm... Está bien, pero faltan algunos detalles. »Ahora sí.
"
viernes, 29 de octubre de 2010

SER PENSADOR



Posted: 25 Oct 2010 11:34 AM PDT
Estúpidos hombres blancos (2001)«De este modo, he llegado a la conclusión de que la única esperanza de procurar en este país ayuda a los enfermos, protección a las víctimas de la discriminación y una vida mejor a los que sufren, consiste en rezar para que los poderosos se vean afligidos por las peores enfermedades y desgracias. Está garantizado que cuando uno de los suyos está en peligro de muerte todos los demás podemos salir ganando.
[...]
PLEGARIA PARA AFLIGIR A LOS ACOMODADOS

Señor (Dios, Alá, Yahvé, Buda, Fred, quien sea):

Te suplicamos, ser misericordioso, que asistas a los que sufren hoy por cualquier razón que Tú, la naturaleza o el Banco Mundial hayan considerado oportuna. Nos damos cuenta, Padre que estás en los cielos, de que no puedes curar a todos los enfermos de golpe; eso vaciaría los hospitales que las buenas monjas han fundado en tu nombre. Y aceptamos que Tú, el Omnisciente, tampoco puedes erradicar todo el mal que hay en el mundo, pues tal eventualidad te dejaría sin trabajo.

Querido Señor, te pedimos más bien que inflijas a cada miembro de la Cámara de Representantes horribles cánceres de cerebro, pene y colon, en el orden que sea. Te rogamos, estimado Padre, que todos los senadores del Sur se conviertan en adictos a las drogas y sean encarcelados de por vida. Te suplicamos que los hijos de los senadores del Medio Oeste se hagan homosexuales, lo más afeminados posible. Confina a los hijos de los senadores del Este en una silla de ruedas y a los del Oeste en una escuela pública. Te imploramos, ¡oh Dios misericordioso!, que del mismo modo en que convertiste a la mujer de Lot en estatua de sal, conviertas a todos los ricos en pobres sin techo y liquides todos sus ahorros, activos y fondos de inversión. Apártalos de sus posiciones de poder y que desciendan al valle tenebroso de la asistencia social. Condénalos a una vida en las cadenas de comida rápida y a tener que sortear a los cobradores del frac. Deja que escuchen los gemidos de los inocentes, sentados en los asientos de en medio de la fila 43 del vagón de tercera clase, y que sientan el rechinar de los dientes cariados y podridos de los 108 millones de estadounidenses que no gozan de seguro dental.

Padre celestial, rogamos que todos los líderes blancos (especialmente los ex alumnos de la Universidad Bob Jones), convencidos de que a los negros les va estupendamente, se despierten mañana con una piel más negra que la pez para que puedan gozar de las bondades de ser negro en Estados Unidos y recoger los frutos que depara dicha condición. Humildemente, pedimos que tus ungidos, los obispos de la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana, se vean castigados con el lastre de tener ovarios y embarazos no deseados, así como, con un panfleto sobre el método Ogino.

Finalmente, estimado Señor, te pedimos que Jack WeIch* cruce a nado el río Hudson, profusamente contaminado por obra suya, que fuerces a los ejecutivos de Hollywood a ver sus propias películas una y otra vez, que obligues a Jesse Helms** a besar a un hombre, que enmudezcas a Chris Matthews, que le quites el resuello a Bill O'Reilly*** y que reduzcas a cenizas a todos aquellos que fuman en mi despacho. Ah, y desata una plaga de langostas que anide en el peluquín de Trent Lott.

Ojalá escuches nuestras plegarlas, Oh Rey de Reyes, que estás en lo alto y nos vigilas tan bien como puedes, visto el hatajo de imbéciles que somos. Concédenos un alivio contra la miseria y el sufrimiento. Sabemos que los hombres a los que castigaras se apresurarán en liberarse de su infortunio y ello, a su vez, nos liberará a nosotros del nuestro.

Así te lo rogamos, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (esa especie de fantasma). Amén».

* Director general de General Electric.
** Senador republicano ultraconservador.
*** Comentaristas políticos de las cadenas NBC y Fox, respectivamente.

Estúpidos hombres blancos (2001)
[Extracto del libro escrito por Michael Moore]

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PensadorMichaelMoore



CUESTIÓN DE CREENCIAS

Uno de los comportamientos que más sorprende a cualquiera que tenga un mínimo sentido crítico es la facilidad que tienen muchas personas para creer en supercherías. Mil veces nos habremos preguntado cómo alguien puede tener fe en que un frasco lleno de agua va a curarle una diabetes o cómo es posible que sigan vendiéndose pulseras holográficas, cuando sanidad ha proclamado su inutilidad y se ha denunciado el fraude una y mil veces. Nos cuesta comprender por qué determinadas personas miran al cielo y ven aviones militares fumigando continuamente las ciudades, instaurando un nuevo orden mundial que nunca llega. Nos parece inexplicable el empeño en defender que los dinosaurios convivieron con el hombre cuando es tan abrumadora la cantidad de pruebas que muestran lo contrario.
Hace unos días hablábamos de la diferencia entre creencias y evidencias en un artículo titulado «Repitiendo mantras». Intentábamos explicar por qué no es lo mismo creer en una Tierra hueca y afirmar que el interior de nuestro planeta está formado por roca fundida y un núcleo metálico. Con ello, nos resulta aún más sorprendente esta tendencia a abrazar irracionalmente tales supersticiones.
No tengo la formación necesaria para entrar en las razones psicológicas que pueden originar tales comportamientos irracionales, de igual forma que tampoco entiendo por qué determinadas personas son incrédulas por naturaleza. No obstante, me voy a atrever a aventurar algunos factores que pueden ser importantes a la hora de entender estos comportamientos.

Porqué creer antes al curandero que al médico
Recuerdo que hace algunos años, una buena amiga me explicaba porqué mi madre podía creer antes a un sanador que a un especialista sanitario.
Imagina, decía, que un médico le dice a tu madre que su diabetes se debe a una insuficiencia en la producción en una molécula invisible llamada insulina y que es una hormona polipeptídica sintetizada en las células betas de los islotes de Langerhans del páncreas endocrino, modificada posteriormente en el aparato de Golgi por una serie de enzimas y, uniendo dos fragmentos mediante un puente disulfuro, es liberada a la sangre cuando los niveles de glucosa en este medio aumentan. La insulina se une entonces a unos receptores específicos de la membrana plasmática, facilitando la penetración de la glucosa al citoplasma para poder ser utilizada en una serie de reacciones intracelulares y obtener así la energía necesaria para el mantenimiento célula. Debido a una causa que desconocemos, estas células endocrinas no producen la suficiente insulina o lo hacen de manera defectuosa, produciendo un aumento de la glucosa en sangre y una deficiencia en el medio intracelular. El médico, pacientemente, explica que no es capaz de curar la enfermedad, pero puede hacer que lleve una vida normal y satisfactoria si hace ejercicio regularmente, mantiene cierto régimen alimenticio y se administra un par de inyecciones diarias. Eso sí, el tratamiento deberá seguirlo durante el resto de su vida, acudiendo a controles regulares en su centro médico.
Por otro lado, continuó mi amiga, imagina que ahora tu madre visita a un curandero, el cual le explica que la razón por la que se siente desganada y padece un cansancio continuo es que la canalización de su energía interior se ha deteriorado, de igual forma que las tuberías de un edificio terminan teniendo fugas con el tiempo. Afortunadamente, la reparación es relativamente sencilla y se reduce a tomar diariamente unas gotas de un remedio natural que actúa como un sellador, tapando los puntos por donde la energía se escapa. En tres meses, a lo sumo, recuperará totalmente la salud con sus conductos energéticos restauradas.
Mi madre, sin formación alguna más allá de la escuela elemental de los años 40 del pasado siglo; habiéndose criado en un pueblo donde curanderos, sacerdotes y espiritistas administraban la salud física y espiritual de los vecinos; sin médico residente y con todo un vademécum de remedios variopintos heredados de su madre y de su abuela, ¿qué tendrá más facilidad en creer?
No dispone de herramientas para diferenciar una explicación de otra, ni tiene la experiencia necesaria para pensar en la efectividad de una terapia incierta frente a la alternativa “natural”. Su dilema no consiste en sopesar opciones, en comparar evidencias ni en detectar inconsistencias. Lo que tiene que elegir es creer en una versión o creer en la contraria, sin más datos que su intuición. Debe confiar en un médico que confiesa no saber curarla o en un sanador que afirma poder hacerlo de forma rápida y definitiva.
Ni tan siquiera ambas creencias están en igualdad de condiciones. De lo que le dijo el médico no entiende absolutamente nada, pareciéndole un relato sacado de una de esas películas de ciencia-ficción. Por el contrario, la explicación del curandero es mucho más razonable; lo de las tuberías rotas tiene su sentido.
Como es de esperar, mi madre es pasto de los curanderos.
Repartiendo responsabilidades
Achacar estos comportamientos a la ignorancia del incauto o a la falta de escrúpulos del estafador no es más que una personalización de un problema mucho más general, instalado en el propio tejido de nuestra sociedad. Cabría preguntarse, profundizando un poco más, cuál es el motivo de esta ignorancia, de igual forma que habría que explicar cómo nuestra sociedad permite que un tipo estafe a una anciana hablándole de cañerías energéticas. Echarle la culpa al tonto es escurrir el bulto y evadir nuestra propia responsabilidad.
Y es que el compromiso nos alcanza a todos, empezando por los propios científicos que no son capaces de difundir sus descubrimientos a la sociedad; al sistema educativo centrado en una escolarización polarizada hacia la formación universitaria y olvidándose de la población más allá de los campus y las escuelas; a los medios de comunicación, cegados por las audiencias y los prime time y, como no, al aparato del estado que jamás entenderá (o por el contrario, entiende muy bien) que un pueblo ignorante no es un pueblo libre.
Sólo existe una solución que ofrezca resultados a largo plazo, y consiste en que seamos capaces de discernir la superstición de la evidencia, la razón del oscurantismo. Lamentablemente, no es fácil ni rápido, ni siquiera estoy seguro de que sea posible. Pero de lo que sí estoy convencido es de que, si no empujamos todos juntos, la estaca no se mueve.